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BESOS HÚMEDOS



Los besos que no nos damos

siguen colgando
con pinzas
en el cuarto donde
nos colgamos
los anhelos
y el uno del otro,
para ser felices un rato,
entre sábanas
blancas
Y otras cosas oscuras.
Es la felicidad
que aún me dura;
el secreto.
La guardo debajo
del velo
que me cubre
las capas
de mis deseos,
esos que me despertaste un día,
y me arropa en las noches
oscuras
desde mis sábanas blancas.

No creo que se sequen,
los besos digo.

Andrea Moonforce
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NOSOTRAS


Basta ya. Basta de permitir cosas que no debemos. Basta de que nos hagan sentir inútiles. Basta de permitir que alguien decida por nosotras. Por suerte, el mundo ha evolucionado pero no ha cambiado. Todavía queda mucho por hacer.  ¿Y sabéis cómo se empieza? Siendo valientes.  Dejando de mirar para otro lado. Aprendiendo a decir lo que pensamos y la verdad. Siendo honestas y no dejando que nadie nos pise. 

Y sé que a veces dará miedo, incluso llegaremos a pensar que no somos lo suficientemente fuertes para derribar esos muros que nos separan. Y eso tiene que empezar a cambiar. Debe cambiar. Hay muchas personas a nuestro alrededor que confían en nosotras y en ser tratadas de una manera justa. Apoyémonos en ellos. Luchemos por un mundo donde las mujeres no deban ser juzgadas por su físico o por su personalidad. Demos vida a las personas y no a la distinción de sexo. Basta ya. 

Y por favor, quedémonos con aquellos hombres que nos respetan; que por suerte; hay muchos.

Blanca de Paco
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TODO VA BIEN


Un día me miré al espejo y supe que no te quería y así terminó mi locura por ti, por tus pasos y por tu sonrisa. Dejé de creer en ti, en tus promesas y en tus futuros cambios. 
Un día dejaste de doler. Dejé de pensarte, de ignorar las señales que me llevaban a encontrarte. Empecé a esquivarte, a no responder a tus llamadas, a mirar para otro lado cuando pasabas cerca de mí. Poco a poco aprendí a no quererte, a darme cuenta que a tu lado no crecía, que no merecías mis lágrimas ni mis esperas. 
¿Y sabes qué? Todo me va mejor que nunca. He encontrado mi sitio, lejos de ti. La vida me sonríe. ¿Y sabes gracias a quién? Gracias a mí, todo es por mí. Cuídate y no vuelvas; jamás. 

Blanca de Paco

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DÉJAME QUE TE CUENTE - JORGE BUCAY


Puede parecer un simple libro de cuentos cortos, y en cierta medida lo es. Pueden parecer cuentos infantiles con los que dormir a los hijos, y en cierta medida también lo son. En definitiva, puede parecer un libro prescindible el cual leer cuando no aparece una mejor opción, y esto sí que NO lo es.
Un libro de cuentos cortos, sí; de cuantos al parecer infantiles, sí; un libro prescindible, rotundamente no.

El maestro Bucay arremete contra nosotros con una colección de cuentos introducidos con la magia que le caracteriza: una magia que te introduce dentro de una simple terapia entre terapeuta y paciente y que, capítulo a capítulo, va dejándote moralejas en tu mente. Moralejas que se desprenden de su cuento cada vez que llegas al final de cada capítulo, que entran en ti, que tienen un objetivo: el mismo que tuvieron cuando vieron los ojos de Bucay clavados en los cuentos que ellas dominan. En definitiva, moralejas que enseñan a vivir y que obligaron al “gordo” a presentar este libro como “los cuentos que me enseñaron a vivir”.

Uno de esos tipos de libro que conciencian al lector, que le presentan un mundo mejor, y más sencillo, alejado de los problemas insignificantes que las personas crean en su vida, alejado de la manta de pesimismo que cubre este mundo. Él nos aleja de todo esto, nos va soltando enseñanza tras enseñanza haciéndonos ver que también está el camino fácil, que no siempre hay que escoger la puerta de los leones y que también existe una puerta en la que todo es más sencillo, la que no queremos ver. Es aquella puerta que queremos evitar siempre aunque digamos lo contrario, pero que está ahí, esperando ser abierta, esperando que entremos en ella y de esa manera mostrarnos que hay la posibilidad de un mundo distinto. Un mundo donde se valora lo que se tiene en vez de lo que se desea, donde la primera prenda que nos ponemos al despertar es la sonrisa, donde el optimismo es inculcado desde el nacimiento, donde no se busca ser mejor que el de al lado: querer tener las cosas del de al lado, ser el de al lado. En este mundo somos lo que somos, con más o menos, más guapos o más feos, más ricos o más pobres, pero felices, porque simplemente somos conscientes.

Y para llegar a ser conscientes se necesitan libros como este. Libros que enseñen la otra cara de la vida, a la que todo el mundo aparta la vista y la cual todo el mundo desea a voz en grito tener pero la evita continuamente. Esa vida que es bonita, en la que nos valoramos a nosotros mismos y a quienes tenemos alrededor. En la que nos provocamos vergüenza ajena por las quejas que teníamos antes de entrar por esa puerta. En la que el principal alimento es la felicidad y la principal causa de muerte el egoísmo.

Hagamos más libros así. Ayudemos a libros como éste. Leámoslos más, abramos más puertas, entremos en ellas, disfrutemos del mundo, disfrutemos de nuestra vida, y una manera fácil para ello es leer a autores como Jorge Bucay.



Víctor G.
@libresdelectura 
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