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¿QUÉ ES VIVIR?


Vivir es dejar que las cosas te calen muy dentro, no tener barreras emocionales ni sonrisas maquilladas. Vivir es caer y volver a levantarse, es sufrir por alguien que te ha dado la espalda y amar a los que siempre están a tu lado. Es saber decir basta cuando algo no te gusta, es buscar tu lugar en el mundo, por muy pequeño que sea. Vivir son los amigos, las cervezas y el verano, para qué mentir. El verano es la época del vividor; cuando realmente valoras lo que tienes, cuando tienes tiempo de contemplar el mar y darte cuenta de lo hermoso que es vivir, a pesar de los demonios de cada uno. Vivir es dejarse llevar, es amar a tu persona especial y saber cuidarla. Es besar, bailar y comer. Es estar con la familia y con uno mismo. Es una larga noche de verano en la que te reúnes bajo las estrellas con personas estupendas y te despides de ellas con el sol en la frente, es arreglar el mundo y los sueños apoyado en el maletero de un coche con unas copas encima, es no mirar el reloj y retar a la suerte a altas horas de la madrugada. 

Pero sobre todo, vivir es ser feliz y la felicidad consiste en disfrutar de cada momento, de cada minuto, de cada segundo. Dejarse de preocupaciones y de limitaciones absurdas. Por eso, aprende a vivir y déjate ser feliz.

Blanca de Paco.
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DESAYUNO


Cuánto me gustas cuando te sirvo el
desayuno
y me sonríes
y te sonrío...y empieza el día.

Cuánto me gustas sin maquillar,
sin mentiras...
y abro la cortina
y el día cuenta con nosotros.

Y pruebas un bocado en silencio
y mi boca te sirve ligera
y que sirva un solo gesto
para reconocernos.

Cuánto me gustas al recordarte
que somos los últimos en desayunar
y cuando veo el mar
los primeros en confiar el uno al otro.

Cuánto me gusta desayunar a tu lado...
y acercarte el zumo como alimento
y nutrirme de tus sonrisas.
Y que no exista otro momento.

Cuánto me gustas cuando te sirvo el
desayuno
y que el trabajo del día sea
querernos en silencio.

D.A.C.
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DÍA A DÍA


Sonrío al pensar lo felices que fuimos. Éramos capaces de desaparecer del mundo con sólo  una mirada. Si todo se derrumbaba, nosotros permanecíamos. Recuerdo todas esas mañanas que buscabas mi cuerpo nada más despertarte. Yo siempre dispuesta a enredarme entre tus piernas. Éramos todo sin ser nada. Intentábamos no fusionar nuestros mundos, era la única forma de salvar el que estábamos construyendo. Un mundo lleno de pasión y complicidad, un mundo de pocas palabras y de mucho amor. Nunca fuimos de esos; de los de comparar, de los de equiparar, de los celosos, de los controladores. Nos dejábamos volar sabiendo que por muy lejos que llegásemos siempre estarían las ganas de encontrarnos de nuevo. Así éramos, diferentes. Quien no lo entendía decía que no era amor, pero ellos qué sabían. Ignorantes. Sonrío al pensar lo felices que llegamos a ser en un tiempo pasado y de repente, vuelvo a sonreír; y me doy cuenta que lo seguimos siendo. Poco a poco, día a día…

Blanca de Paco.

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NIEVE O LLUEVA


Hacía frío en esta cueva, 
tú me llevaste hacia la luz.
Sentí mi alma nacer pura y nueva,
cuando hacía solo un segundo
miraba dispersa un ataúd.
Ahora camino firme nieve o llueva,
ya no cargo ninguna cruz.

No me diste fuerza alguna,
ni resolviste todas mis dudas, 
pero fueron tus manos firmes 
en las que me apoyé 
para empezar a caminar.

No me diste solución ninguna,
ni me diste sendero para comenzar,
pero pusiste tus consejos sobre mí, 
confiando que los pudiese interpretar.

La fuerza la llevas dentro, 
las ansias por vivir son tuyas,
te provoque dicha o lamento,
nadie puede decidir lo que siento.

La solución la llevas dentro,
que aunque es más fácil llorar,
y decir 'lo siento',
el verdadero valor reside
en nunca perder el aliento.

Alba Ferrer.

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LA HISTORIA QUE SE NOS ESCAPA


Es lunes.
Salgo de mi casa, como de costumbre,
pero hoy no voy a trabajar,
la vida me lleva a otro lado.
Sigo sus pasos hasta la librería,
no sé porque lo hago,
solo sé que no podía no hacerlo.

Ahí estoy, en ese lugar
donde entre ficciones
cuentan que ardieron sus libros.

Nada más entrar
recuerdo cuánto me gustaba arder entre
ellos contigo.
Busco mi favorito,
mi debilidad.
Ahí sigue.

Mírame. Siempre vuelvo; ¿o vuelves tú?

Lo abrazo de nuevo,
siento a las mismas mariposas
salir de sus páginas a bailar conmigo.
Me reinvento en ellas.
Me dan alas y vuelo lejos,
me pierdo en las historias que me cuentan,
creo que me brillan los ojos al revivirlas;
se me eriza la piel,
me invade una sensación de éxtasis
y luego, dejo de ser.

No sé si le estoy haciendo el amor al libro
o él me lo está haciendo a mí,
pero está bien.

Delimito con mis yemas sus historias,
entre metáforas e hipérbatos
que se desnudan al ritmo que mis ojos
recorren sus letras,
desvistiéndolas.

Suficiente. Decido irme.
Se apodera de mí el vacío de no haberlo 
comprado.

Quizás no vuelva a verlo más,
Alguien puede llevárselo.

No retrocedo.
Prefiero que el destino juegue las cartas,
yo no estoy para juegos de ese tipo.
No ahora, no es el momento.
Llego tarde, como siempre.
¿Hay realmente un momento para todo?

Se pone a llover.
Mientras me mojo me acuerdo de ti.

Me queda amarte a versos,
desnudarte con palabras,
y sudar tinta…
Mientras juego a escribir
la historia que se nos escapa.

Andrea. 

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SIEMPRE FUISTE


Si cierro los ojos y me alejo del mundo real puedo recordar el tacto de tus dedos acariciando mis esquinas. A veces, confieso, que te recuerdo más de lo debido. Pero qué le voy hacer si ya no estás y es la única manera de sentirte cerca. No es que quiera que vuelvas, de hecho, prefiero la sensación poderosa de recordarte únicamente cuando yo quiera.

Siempre fuiste de doler, ese fue tu peor defecto, dolías demasiado. Una decepción tras otra que sabías adornar de palabras y caricias bonitas, por no decir de intenciones vacías y mentiras. Siempre fuiste igual, el típico cabrón que siempre dice pero nunca hace, del tipo de persona que promete la luna cuando todavía hay sol. Un mentiroso, un rastrero. Lo que más dolía de todo era saber que me amabas, porque lo hacías día a día y noche a noche. Pero alguien dijo que a veces el amor no es suficiente. Y eso fue lo que pasó. Dolías tanto que ni siquiera tu propio amor supo curarme.

Blanca de Paco.
 
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