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CORAZÓN QUE NO SIENTE, OJOS QUE NO VEN


Intentan dejarnos vacíos, hacernos fríos, encerrarnos con barreras no visibles, con sus leyes de mente teledirigible, nos agrupan por banderas, colores, creencias y amores, fronteras, acciones, religiones. El mundo lo mueve algo que ni siquiera se come, nace, estudia, trabaja, muere. Nos crían para cumplir una función, lo llaman libertad porque nos dejan elegir cuál. La libertad no me cuestiona, ni me cobra, a la libertad no le importa si se puede o no se puede, han destruido la moral convirtiéndola en ley y ahora la gente está confusa, no saben qué está bien porque sus padres los educaron para seguir la norma, no la conciencia.
Pero desde luego no sufran, caballeros, señoritas, si será mi juicio enfermo el que me guía por la senda de la utopía, pero no concibo cómo un mundo controlado por unos pocos puede ser un hogar para muchos, dando por hecho, claro, que todos seamos iguales.

Alba Ferrer
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SUEÑOS DE MADERA


Sueño que descanso mirando las estrellas tumbada junto a una hoguera, sueño que disparo una flecha bajo el cielo azul, sueño que cavo en la tierra húmeda un pequeño hueco con las manos desnudas y dentro de él pongo una semilla, sueño despierta que talo un árbol para hacerme una mesa, y unas sillas, que yo elijo el árbol y que el árbol me escoge a mí, sueño que camino y me adentro en el bosque descalza, escuchando los pájaros susurrar y las hojas mecerse entre rayos de sol, sueño que consigo el sustento por mis propios medios y bajo mis propias normas, sueño que vivo como me siento, natural, sueño que me alejo del suelo de asfalto que nos han impuesto, y me adentro en nuestra cuna, que me mece el agua helada de un río, el viento que se abre camino desde el mar, el reflejo de la luna.
Sueño que en un lugar más vacío de nosotros los animales no me teman, sino que se acerquen a mirar, sueño que donde la luz del ser humano sea más tenue tendré más ganas de brillar, sueño con observar la belleza y formar parte de un mundo que para mi tacto es desconocido, formar parte de la naturaleza y que la naturaleza se funda conmigo. Y soñando descubrí mi sino.

Alba Ferrer.
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NIEVE O LLUEVA


Hacía frío en esta cueva, 
tú me llevaste hacia la luz.
Sentí mi alma nacer pura y nueva,
cuando hacía solo un segundo
miraba dispersa un ataúd.
Ahora camino firme nieve o llueva,
ya no cargo ninguna cruz.

No me diste fuerza alguna,
ni resolviste todas mis dudas, 
pero fueron tus manos firmes 
en las que me apoyé 
para empezar a caminar.

No me diste solución ninguna,
ni me diste sendero para comenzar,
pero pusiste tus consejos sobre mí, 
confiando que los pudiese interpretar.

La fuerza la llevas dentro, 
las ansias por vivir son tuyas,
te provoque dicha o lamento,
nadie puede decidir lo que siento.

La solución la llevas dentro,
que aunque es más fácil llorar,
y decir 'lo siento',
el verdadero valor reside
en nunca perder el aliento.

Alba Ferrer.

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DESGANAS DE VERTE


Cielo que cubriste mi cabeza, que de tristeza y lágrimas llenaste las nubes, ahora si te sale el sol a mí no me busques.
Tierra que desvirtuada y seca cubrió mi cuerpo, ahora si eres bosque abundante busca otro sediento.
Viento airado y caótico que llegaste a mi vida ya torcida, ahora si eres brisa marina busca otra sirena que asfixiar.
Pantano que inundó mi mente y mis sentidos, ahora, si eres río busca un cauce que no esté frío.
Fuiste barrera y barro cuando necesitaba solo un abrazo cálido, ahora si eres fuego busca otro zorro y suerte encontrando aquel que a mi edad nunca se quemó.
Haz tu camino pleno y fértil, pero a mis tierras no te acerques, que solo queda ceniza donde antes tenía ganas de verte.

Alba Ferrer.
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CUENTOS CHINOS


No existen las princesas, ni los príncipes, no existen las hadas, ni los corceles blancos a lomos de los cuales montan caballeros de brillante armadura, no hay sangre azul, no hay bosques mágicos, ni minotauros, ni brujas, ni dragones, no existen héroes, ni malvados, no hay ningún castillo esperando, no trepará nadie por una enredadera a no ser que quiera matarse, no hay genios de la lámpara, ni sirenas, ni lugares que esperan más allá de las estrellas, ni conjuros, ni alfombras voladoras, ni leñadores que vengan a salvarme, no hay manzana envenenada y mucho menos beso de amor verdadero capaz de salvarte de una intoxicación y siendo realistas yo no confundiría a mi abuela con un lobo vestido con camisón, ya puestos tampoco acariciaría una rueca con el dedo, las bestias a menudo son solo bestias y no hay por qué intentar cambiarlas, y ninguna parca teje nuestros destinos, los unicornios y los pegasos son poco probables y el polvo mágico no dura más de 15 minutos por lo general, ni príncipe, ni caballero, ni héroe, ni leñador vendrán nunca a salvarnos.

Pero puestos a tener a alguien al lado, hay que andarse con cuidado, que más vale un hombre valiente, que un príncipe malcriado. 

Alba Ferrer.
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MR. HYDE


Sucia y vil criatura que habita en mi cabeza, que con desconfianza te miro en la oscuridad de mi cuarto, y aun sabiendo que de ti no debo fiarme me haces caer una y otra vez en el olvido, de lo que pudo pero nunca ha sido, de lo que quise y perdí por miedo. Flaqueo cada día en tus intentos de hacerme sentir libre, y pierdo el camino de vuelta al punto en que te habías ido y lo sabía. La absoluta muerte del sentido común, de las ganas de verte, infame e inerte la suerte de quienes te tocan pero no llegan a tenerte, y gloriosa la batalla siempre de quienes luchan por lo que el fuego y la morralla destruirán tarde o temprano, igualmente, y es que animal o humano no es un instinto inteligente, dar todo lo que se tiene a cambio de la posibilidad de ver el sol nacer al día siguiente. Tú, corrompiendo almas puras y fuertes desde que el mundo fue mundo, desde que el agua cobró vida para saciarse de su sed. Dime qué has hecho tú por mí si no es darme ganas para luego quitármelas, si no es darme alas para luego cortármelas, si no es darme aliento para luego asfixiarme. Dime, ¿cuántas vidas se han perdido en tu nombre? ¿Dónde te escondes?, si es que no eres ya una esperanza vana o un llanto suicida. Dime tú, si es posible, que algún día te encuentre perdida entre las flores de tu jardín secreto de las delicias, elucubrando algún plan que en primera instancia suena perfecto pero que al final acabe en fracaso inminente, y es ahí cuando tú huyes, cuando las cosas se ponen feas y desaparece la lumbre, cuando el frío aprieta y el abrigo escasea, he ahí el momento de tu partida, dejas nuestros pechos vacíos, nuestras mentes sombrías, corres a guarecerte, saltas del barco, quien parecía manejar el timón, se larga y te deja tirado en medio del océano. Tú, sí, tú, el amor, vuela, lárgate, que otra cosa no sabes, sino poner la miel en los labios del que tiene mucha hambre el tiempo justo para que este se levante, y cuando acecha el cansancio primero de estar al fin de pie, recoge sus bártulos y abandona a quien hace un segundo era su protegido. Me haces sentir fuerte y poderoso cuando estas aquí a mi lado, pero normalmente cuando despierto, amor, ya te has marchado.

Alba Ferrer.
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LA SALIDA DEL SOL (THE SUN RISING)



Tan largas podrían ser nuestras noches juntos como cortas podrían ser las horas de luz que nos separan, pero el infierno está en la tierra, pues los momentos de pasión y risa huyen, mientras los de tedio nos atrapan.

Alba Ferrer.


La salida del Sol
John Donne (1572-1631)

Viejo estúpido y rebelde, atareado Sol,
¿Por qué en esa forma
A través de ventanas y cortinas nos visitas?
¿Deben apresurar tus movimientos las estaciones de los amantes?
Descarado, pedante miserable, ve y engaña
A los escolares rezagados, a los huraños principiantes,
Ve y diles a los cazadores de la Corte que el Rey cabalgará,
Diles a las hormigas del campo que inicien su cosecha;
El amor, de todos modos, no sabe de estaciones, ni tampoco de clima,
Ni de horas, días o meses, esos andrajos del tiempo.

¿Tan fuertes y temidos imaginas tus rayos?
Yo podría eclipsarlos y nublarlos con un guiño,
Pero así perdería demasiado tiempo sin verla:
Si sus ojos no han cegado los tuyos,
Mira, y mañana, al caer la tarde, dime,
Si las Indias de minas y de especias
Están en su justo sitio o yacen aquí, conmigo,
Pregunta por los Reyes que ayer viste
Y habrás de escuchar: el Universo yace aquí en un mismo lecho.

Ella es todos los Estados y yo todos los Príncipes,
Nada más existe.
Príncipes hay pero nos engañan; reflexiona sobre ésto:
Todo honor es teatro, toda riqueza alquimia.
Tú, Sol, arte a medias, serías tan feliz como nosotros
Si en tal forma se redujera el mundo;
Tu edad pide reposo, y ya que tu deber es
Calentar el mundo, en nosotros ese deber lo cumples, nos calientas.
Brilla aquí por nosotros, y tu arte reinará en todas partes;
Este lecho es tu centro, estas paredes tu esfera.


The Sun rising

Busy old fool, unruly Sun, 
Why dost thou thus,
Through windows, and through curtains, call on us ?
Must to thy motions lovers' seasons run ? 
Saucy pedantic wretch, go chide 
Late school-boys and sour prentices, 
Go tell court-huntsmen that the king will ride, 
Call country ants to harvest offices ;
Love, all alike, no season knows nor clime,
Nor hours, days, months, which are the rags of time. 

Thy beams so reverend, and strong 
Why shouldst thou think ?
I could eclipse and cloud them with a wink,
But that I would not lose her sight so long. 
If her eyes have not blinded thine, 
Look, and to-morrow late tell me, 
Whether both th' Indias of spice and mine 
Be where thou left'st them, or lie here with me.
Ask for those kings whom thou saw'st yesterday,
And thou shalt hear, "All here in one bed lay." 

She's all states, and all princes I ; 
Nothing else is ;
Princes do but play us ; compared to this,
All honour's mimic, all wealth alchemy. 
Thou, Sun, art half as happy as we, 
In that the world's contracted thus ; 
Thine age asks ease, and since thy duties be 
To warm the world, that's done in warming us.
Shine here to us, and thou art everywhere ;
This bed thy center is, these walls thy sphere.
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INGENIEROS DE CAMINOS


Cuando dejo volar mi imaginación a veces no vuelve, a veces la pierdo entre caminos oscuros y estados de meditación ausente, cuando cierro los ojos para pensar en qué quiero expresar y la palabra coge carrerilla y se va. A veces me asusto de mí misma, porque entre gota de sangre y gota que derramo en mis páginas veo la sed asomarse en las esquinas, ni divina ni comedia mi cara cuando noto que mis garras asoman, cuando de contener la mente hasta la mandíbula me duele y la línea entre el bien y el mal se distorsiona, qué es bueno y qué es malo si de mano en mano el mensaje se pierde y nunca comprendemos ni la mitad de lo que dice la gente, si escuchamos sólo murmullos cuando oímos y sólo sufrimos si el cuervo se nos posa en la frente. Dolor, qué es dolor, es el cuerpo que sufre o la mente que abandona, es el naufragio de los sentidos o el romperse en pedazos de una persona...
Dolor que algún momento nos ha tomado a todos, por sorpresa o con permiso, dolor que atraviesa y conmociona...
Cuando dejo volar mi imaginación a veces no vuelve, la pierdo entre arboledas soleadas y nubes que parecen querer rozar el suelo, y puedo imaginar vidas pasadas de personas que vivieron otros tiempos, y oír el murmullo de pájaros que en mi hábitat real jamás existieron. A veces me asusto de mí misma, porque entre pincelada y línea, nota y paso, veo cómo la fantasía que imagino es menos carente de realidad que el propio mundo en el que vivo, que hasta la luz del sol colándose por mi ventana es más bella que muchas personas con quienes convivo en un espacio tan pequeño como un planeta medio hundido. Felicidad, la felicidad sólo es el destino, pero el humor que llevamos en el camino siempre determinará cómo de duro sea de recorrer, con miedo al precipicio es más fácil caer.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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TECNO.ILOGÍA


Vivimos pendientes y dependientes, de baterías y cargadores, que no se nos acaben los datos o los minutos, como si importase algo cada segundo, como si estuviésemos relajados pero ocupados, ni tranquilos ni preocupados, en un constante bucle de factura y pago, en un estado desordenado.

Pago por lo que compro y cobro por lo que vendo, que en la mayoría de casos sólo es la fuerza de tu cuerpo, o la capacidad de repetir una y otra vez una tarea tediosa o un pensamiento a medias que se corta donde acaban las órdenes. Pagamos por cosas que no podemos tocar y tarifas que no comprendemos lo que significan, que cuantos más megas menos mundo exterior pisas, y con las prisas giras la manivela de un mundo que se trunca, entre aullidos silenciados y pisadas que ya no se escuchan, no conocemos a nuestros vecinos como no conoceremos a nuestros nietos, no miramos el paisaje porque en la pantalla ya tenemos un amigo, que no escucha ni hablar, ni siente ni padece, ni comprende ni asiente, sólo refleja lo que no ves, entre salva pantallas de lugares que no conoces y fotos de sitios que sólo son fotos, y no al revés. 

Escuchamos voces de máquinas, de hologramas, en lugar de escuchar a la persona que duerme a nuestro lado en la cama, perdemos la vista y la calma, las formas y las ganas, la educación y la esperanza, pan y circo, nunca obtendremos venganza, mientras el fallo esté en la crianza de unos niños que sólo ven pero no escuchan, porque sólo se les muestran motivos para no luchar.

Alba Ferrer.
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OTRO DÍA

Dirk Dzimirsky.

Mis ojos no querían ver, mis labios no querían hablar, mis oídos no querían escuchar, mi mente no quería pensar, y entre birra y birra, sin la conciencia despierta ni las decisiones dormidas caminaba entre la gente a oscuras y esquiva, sólo para esquivar otro bache, otra curva, para atajar sus sonrisas hasta llegar a la tumba, y entre los ojos brillantes y los ojos vidriosos, entre las sonrisas arrogantes y los comentarios tediosos, esquivaba cada obstáculo como si el movimiento que hacía fuese hermoso, como si la vida no espiase mis faltas ni mis antojos, como si todos estuviesen ciegos, mudos y sordos, aprobaba mi descuido y mi suerte, pensando que nunca acabarían de sucederse los planes y que los comentarios banales hablarían de frente, pensando que cada planta, árbol y ente no percibían cuan estúpida me sentía al verme, y no me quedé quieta ni caminé, ni caí ni volé, ni floté ni nadé, ni luché por otro día más que lo que luché por detenerme en un instante de placer, no tenía plan ni escape, ni clan ni huida, y con la conciencia llena y la cartera vacía avancé de día en día hasta convertirme en tan solo una palabra fría y una taza de café caliente, que no fue ni su culpa ni la mía la destrucción que abrí camino en mi vida, sino el azar de quien deja las cosas a la suerte y su vida a la muerte.

Y pasó otro año como podrían haber pasado veinte, y pasó otro tren como podrían haberse ido las vías, y pasó otro día como podrían habérseme pasado las ganas de verte, y sin nada en la mochila comenzó a derramarse el agua de la fuente, que aunque nunca estuvo vacía el agua estancada olor ya hacía por culpa de mis temores y mis noches ausente, que no fue ni por tocarte ni por tenerte que escapé de mi anarquía, fue por llenarme de mis sentidos y arrepentirme de mis pecados, que aun con el cuerpo maltrecho y azotado, supe levantar mis dedos para pedir ayuda, y es que entre sollozos y lágrimas el cuerpo se ahoga, y vale más la chispa de un mechero que todo el gas de una farola, si no hay vida no hay luz, por muchas ganas que me pongas.

Y conseguí vivir otro día.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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CON PENA Y SIN GLORIA


Hombres y mujeres de costumbres, que olvidan las caras y los nombres, que aman y odian en igual cantidad.

Hombres y mujeres de rostros tristes y asolados por la duda, que bendicen y maldicen por igual.

Hombres y mujeres, y niños y adultos, que adolecen de carisma y perspectiva, que arruinan y maquinan.

Benditos seáis malditos desgraciados, habéis destruido todo lo que el mundo os ha dado.

Chicos y chicas de movimientos agraciados, que desperdician el tiempo en pos del entretenimiento.

Chicos y chicas de barba recortada y tacones de aguja, que sacrifican la comodidad por el aspecto, aunque los tobillos crujan.

Chicos y chicas, ni hombres ni mujeres, que adolecen de curiosidad y empatía, que piensan de formas retorcidas.

Malditos seáis, benditos idiotas, que educaréis a vuestros hijos con dulce y pistola.

Calles y avenidas, lugares sin dueño ni ley, en un país que tiene que buscar consuelo en tener un rey, porque ni dirigente ni presidente aún se conoce, y pensándolo mejor para qué poner otro maniquí.

Leyes y normas, que coartan libertades en lugar de darlas, ¿o es que acaso el acoso no debiera ser falta?, pero no castiguemos el acoso, evitémoslo, ¿con una buena educación? No, prohibiendo el nudismo, prohibiendo caminar en bikini por la calle, porque no ofende el que insulta sino el que intimida, ¿cierto? Si mi cuerpo te asusta, niño, lo siento. Leyes que exprimen, oprimen, reprimen, leyes que van y que vienen, pero todas con un mismo fin, atar al pueblo para que no respiren, y estos hombres y mujeres ciegos, de gran hermano y de sálvame ego, que no ven más allá de su barba recortada y sus tacones de aguja, son el sueño de los jóvenes, porque la estupidez no caduca.

Así que disculpadme si no me quedo aquí para ver cómo los bosques siguen siendo pasto del fuego, para ver cómo la ceniza se transforma en un hotel, perdonad que salte del barco antes de que se haga el agujero, me iré de este país aunque sea con un dedo y un cartel, no quiero vivir en un lugar de recelo donde el presidente no puede caer más bajo, y el artista no puede llegar al cielo.

Alba Ferrer.
@dihiftsuhai
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VENCER A TUS DEMONIOS


Cada noche despertaba entre jadeos y latidos desbocados, la noche parecía ser siempre la misma, batallaba contra mi mente al anochecer para no caer rendida a las garras del sueño, para no revivir la pesadilla.

Hacía dos semanas que se repetía, noche tras noche; estaba sola, en un bosque, rodeada de quietud y árboles, mis pies desnudos saboreaban la tierra húmeda al atardecer y llovía de forma suave, casi podía contar las gotas que caían en mi cuerpo, cubierto de seda blanca y vaporosa, una por una, la luz se atenuaba lentamente con el paso de los minutos, y donde hacia un rato había un cielo entre rojizo y amarillento empezaban a despuntar las estrellas, afiladas como alfileres de cabezas azules y grises del tono más claro al más oscuro de las gamas. Me observaba desde fuera, tenía los ojos cerrados, pero bajo el parpado se movían descontrolados, y mis labios susurraban palabras que no entendía, estaba en trance, notaba cómo me balanceaba de delante hacia atrás, de izquierda a derecha, me acercaba desde fuera lentamente para intentar leer mis labios, para tratar de averiguar lo que decía y de repente un cuervo graznaba desde la rama que se erguía sobre nuestras cabezas, mi cuerpo abría los ojos y comenzaba a correr y como un imán que une lo que nunca debía estar separado mi conciencia entraba de nuevo en mi cuerpo y la sensación de miedo, de persecución se apoderaba de mí, corría, pero no sabía por qué corría, huía, pero no sabía de qué, de quién, y como si hubiese hecho en voz alta la pregunta un cuervo nacía de las entrañas de la tierra y parado en el aire agitando las alas solo para mantener su envergadura frente a frente con mi cuerpo me miraba a los ojos y graznaba, el brillo rojizo de su mirada me aterraba y de pronto oía miles de graznidos a lo lejos, miraba hacia la copa de los árboles, hacia el cielo y veía una gran columna en movimiento de los mismos, viniendo como un tornado hacia mí, echaba un último vistazo al que tenía más cerca y echaba a correr en dirección contraria, los latidos de mi corazón asfixiaban el sonido de mi respiración desbocada y mis pisadas sobre los charcos, ya no lloviznaba, ahora diluviaba sobre mí. A lo lejos se distinguía una tenue luz, conforme me acercaba me di cuenta de que era una pequeña cabaña, y la puerta estaba abierta, sin llamar, sin preguntar, entraba y cerraba la puerta tras de mí, y empezaba a retomar la calma, respirando lentamente, con calma, intentando olvidar lo ocurrido y convenciéndome a mí misma de que aun no siendo normal lo que había visto mi reacción quizás había sido exagerada. Con la respiración aún algo intensa y entrecortada dejaba la puerta a mis espaldas y miraba el interior del lugar en el que me encontraba, desde la cocina oía una voz que decía:

- Chica, ¿quieres té? – y una mujer que rozaba la vejez se asomaba, con una taza a juego con un platito, y se acercaba a mí con naturalidad y tez amable. Yo hacía un gesto afirmativo con la cabeza y la mujer con ambas manos me ofrecía la taza y yo la tomaba, pero cuando miraba el interior el agua seguía incolora, en el fondo de la taza había tierra de color negro y a las paredes del recipiente y flotando en el mismo habían hojas secas.

Miraba de nuevo a la anciana, que sonreía complacida con mi reacción y se tornaba en el cuervo de nuevo, la taza de té resbalaba de mis manos y yo intentaba correr, pero resbalaba y caía al suelo, lo último que veía en el sueño era el cuervo abalanzarse sobre mí, y ahí despertaba.

Esto fue exactamente lo que expliqué a mi terapeuta aquel dia, y él, tan tranquilo como siempre, lo único que dijo fue «los sueños son un reflejo de tu inconsciente, si quieres vencer tu miedo primero has de saber a qué tienes miedo, piensa en ello y nos vemos la semana que viene», le di las gracias y me fui.

No paré de darle vueltas a lo que me había dicho, a qué podía tener miedo, a los cuervos no desde luego, no era racional, vivía en una gran ciudad en la que los cuervos eran solo cosas de películas de miedo o suspense que veías en el cine con los amigos…

¿A qué podía tener miedo? Iba en el metro escuchando música con los cascos y mirando al suelo, y bajando en mi parada lo entendí, a lo lejos, desde otro vagón, sentí la mirada del cuervo clavada de nuevo en mí, solo que esta vez provenía de un chico que me miraba de pasada mientras bajaba, ni siquiera parecía una mala persona, solo una persona normal, vestido con vaqueros y camisa gris, y lo entendí, los cuervos, mi miedo, eran todas las personas que me cruzaba día a día, que no conocía ni entendía, lo que temía era esas personas, y el daño que podrían hacerme y que no sabía si me harían porque eran desconocidos.

Después de esa tarde no volví a tener nunca más esa pesadilla, había vencido mis demonios a base de comprender.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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BANG. ESTÁS MUERTO


Como una explosión de color, rojo, azul, morado, y al fondo chispas de color amarillo naranja y blanco, como una explosión de sonido, música de todos los estilos sonando a la vez en mis oídos, electro, metal, indie, y de fondo trazas de reggae y piano, como un vídeo a cámara lenta, poco a poco, con todos los detalles, activando todos mis sentidos, como una brisa oceánica rozándome la mejilla aún sonrojada, como un pitido en el oído a causa de una granada, como un momento que se funde en el siempre, como el olor a mi suavizante preferido, cálido, como la sensación de estar en casa de nuevo tras mucho tiempo, como el aire acondicionado en verano y la calefacción en invierno, como el sediento que se cruza de pronto con un río, como la pluma de una paloma en el suelo de un parque desconocido, como el revoloteo de una mariposa en primavera cuando aún el frío resiste pero las flores se preparan para nacer, como unos calcetines secos tras chapotear bajo la lluvia, como una sombrilla el día de playa más soleado, como cuando una casa te cobija del viento. Todo eso sentí, y eso que sólo me tocó la pierna.

Como un pinchazo en el estómago con una aguja de crochet, como un disparo que hace eco e impacta en un cuerpo rígido debido al pánico, como el dolor que sientes cuando te agarras a un muro demasiado alto con una sola mano para no caer, como el susurro de la noche oscura, como el temor a lo que se desconoce, como el sonido de unos pasos que te siguen, como el agua helada llegándote al cuello, entumeciendo tu cuerpo poco a poco, hasta que no te puedes mover, como la sensación de asfixia, como una borrachera que te sienta mal, como el sonido de los cuervos sobrevolando una presa, como el sonido que hace un animal justo antes de morir, como un peso de cien kilos sobre el pecho, como el susto que te para el corazón, como el escalofrío que te recorre aún cuando hace calor, como el silbido de un proyectil antes de impactar, como el pitido de los oídos tras la explosión de una granada, como alzar las manos para aferrar la vida que se escapa, como apretar el puño antes de golpear la nada, como cuando entra una nueva bala en la recámara, como un suspiro en la noche cerrada, como un abrazo muerto o una sonrisa congelada, y eso que sólo me destrozó el corazón. 

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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EBRIA DE ALEGRÍA


Fan de cómo el tiempo maneja nuestras vidas, arrastraba sin miedo las horas perdidas, era una guerrera de los sueños que con los años decidió dar por perdidas las batallas y las iras, navegaba entre las sombras de la noche observando transeúntes en uno y otro bando, y a bandazos se abría paso entre personas desconocidas. De ojos castaños y sonrisa vacía, vacilaba siempre entre la puerta y la huida, mas a pesar de que nada escondía porque nada de su corazón salía, en ocasiones la emocionaban las emociones más amargas y más frías, escondida entre personas, y si ninguna de estas la veía, anotaba mentalmente penas y alegrías, era un ángel caído del paraíso de la inocencia, condenado a vagar entre la noche y el día.

En un lugar lleno de gente, cabello oscuro y mirada al frente, de un vaso de tubo bebía, mientras a los demás la música la mente ensordecía, daba unos pasos y paraba oscilante. La música que la empapaba tras saltar de los altavoces vibrantes su rumbo hasta el centro de la pista corregía, se preguntaba por qué en lugar de caras veía garabatos de lo que la gente escondía, pero continuó adelante y dejó que la música la sostuviese, que fluyera por dentro de su alma errante y lastimera, y bailó sin miedo. Copa tras copa, su necesidad de un baño crecía y tras vomitar tres vodkas y cinco tequilas mientras lavaba su cara y su maquillaje se corría se miró entrecerrando los ojos y vio que al final del túnel de sus pupilas una luz hasta sus entrañas camino se abría, ni ebria, ni sobria, jamás, volvería a aceptar que ella por dentro estaba vacía.

Alba Ferrer.
@dihiftusukai
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FELIZ DÍA DEL TRABAJADOR A TODOS


Everi se levantó como cada mañana, con la luz atravesando la rendija de sus párpados, aún con los ojos cerrados distinguía un tono rojizo, el sol que atravesaba el cristal calentaba su piel, ligeramente erizada, entre bostezos y estiramientos abrió los ojos, se deslizó hasta la cocina y se preparó una taza de café. Aún en vaqueros y sostén bebía de su taza sujeta por sus manos entrelazadas frente a la ventana del salón, podía ver toda la ciudad desde ese punto, podía ver la iglesia que se alzaba en pleno casco antiguo tan definida como el nuevo edificio de oficinas aún en construcción en pleno centro, la ciudad se extendía a sus pies.

Fue caminando al trabajo como cada día, mirando al suelo y con los cascos puestos a un volumen considerablemente alto, era una mujer alta y con fuerza física, salía a correr siempre que su agenda se lo permitía, llevaba una dieta saludable, aficionada al arte tanto visual como escrito, a la música clásica y al rock tanto como al punk y al indie, dada a la lectura sin duda, era una mujer de las que comúnmente se dice que son fuertes e independientes, cosa que todas las mujeres pueden llegar a ser. Everi trabajaba como redactora en un periódico de carácter nacional, escribía los artículos que iban surgiendo para la sección de noticias internacionales, ese día no esperaba recibir flores ni bombones, para ella era un día como otro cualquiera, caminaba ensimismada pensando en cuál sería el artículo más adecuado para el día siguiente y al llegar a su mesa encendió el ordenador y apagó el reproductor, dejó los cascos a un lado y colgó la chaqueta en su silla.

- Feliz día de la mujer trabajadora - le dijo uno de sus compañeros con una sonrisa de oreja a oreja clavada en el rostro.

- El día que no haya que felicitar a las mujeres una vez al año por poder trabajar será el día que realmente haya igualdad - respondió ella de la forma más sincera que había y con cierto toque de pesar en la mirada - pero gracias, feliz día del trabajador para ti también, Dan.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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FLORES MARCHITAS


Flores marchitas. 

La reina de las pasiones y las mentiras, de las traiciones y las iras. 

La reina de los pecados y las cosas prohibidas, de tus recuerdos sabor almíbar.

Princesa de sueños rotos y vida maldita, corona de plata y cara bonita.

Princesa que llora sola y maldice su suerte, bella princesa de corazón inerte. 

Está sola al fin y al cabo; por mucho amor que se le haya declarado, nadie tuvo la suerte de pasear a su lado.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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SOMBRAS


El sol despuntaba en la colina más alta del pueblo, amanecía tarde aquel día frío de invierno, saqué lo pies de debajo del edredón de plumas y luego el resto del cuerpo, deslizándome hacia el suelo como si estuviese aun dormida, con unos calcetines blancos bien gruesos, para no tener que dar aún los buenos días a las baldosas con los pies, fui hasta el baño y puse la bañera a llenar mientras me arreglaba los rizos, a pesar de que mi pelo estuviese sucio hoy no era el día de lavarlo, la hipotermia no me resultaba atractiva. Una vez dentro de la bañera me senté y me abracé las rodillas, pensaba en el largo día que me esperaba, todo lo que tenía que hacer era ir a clase pero el tedio era insoportable, la gente gritando, los profesores fingiendo que la falta de atención no les afecta en absoluto, fingiendo que con mil y poco de sueldo al mes está pagada la carga emocional que conlleva que nadie te haga ni puto caso. Cotorreos incesantes de pasillos y pupitres sobre chicos y chicas y sus obvias cualidades físicas tanto positivas como negativas, nadie se atrevía a aventurarse en conocer, no cometerían el gran error de pensar que importa lo de dentro.

Me salí de la bañera ya más malhumorada que conforme, me sequé, me vestí, cogí mis cosas y empecé a caminar. Vivía en un pueblo ‘pequeño’, bastante extensión pero pocos habitantes, para llegar a clase solo tenía que caminar una media hora a través de bosque y prado, inicié la ruta saliendo de mi barrio hacia el bosque, pensativa, pensaba en lo caótico que era el mundo, lo increíblemente complejo que podía llegar a ser y lo simples que eran las personas. Aunque yo era lo que se considera una de estas personas con mucha vida interior y don para la observación pero sin ningún interés por contar lo que ven o lo que sienten, simplemente adoraba la belleza de mi entorno y cuidaba lo que creía que merecía la pena cuidar, y en mi lista de cosas a proteger pocos eran los nombres de personas.

Mientras caminaba pensaba en la profundidad del océano, en el color del mar, en la fuerza del viento y el tiempo, el mundo era un lugar para contemplar, tormentas, huracanes, rayos, eclipses, mareas, lluvias de agua y de estrellas, bancos de nubes y de peces, verde hoja caduca o verde hoja perenne, la palidez de la luna y el calor del sol, noche y día, y a pesar de que la naturaleza se compusiese de una casi dualidad para mí todo era luz, oscuridad y, entre ambas, sombras.

Oí algo detrás de mí, el crujido de una rama y una respiración grave y profunda, giré mi cuerpo muy despacio, a pesar de que mis piernas decían corre, mis ojos decían espera, y me di la vuela muy poco a poco, una manada de lobos de color castaño y mirada nada amable me daba los buenos días. Mis piernas tomaron el control y corrí hacia la única dirección hacia la que tenía opción de correr, oía cómo se acercaban cada vez más rápido a mí, cómo sus cuerpos diseñados para atrapar y desgarrar ganaban en velocidad al mío que ni siquiera sabía muy bien para qué estaba hecho, la evolución nos la había jugado muy fea ya hace miles de años, corrí y corrí, y cuando parecía que ya no me seguían volví la cabeza hacia atrás, mi corazón latía como cien de los suyos al mismo tiempo, el bombeo movía no solo mi pecho sino todo mi cuerpo, tomé una bocanada de aire y salí de mi lento pestañeo, la nariz del lobo alfa estaba a tan solo cinco centímetros de la mía, y lo único que hizo fue gruñir de una forma tan agresiva y dominante que di un salto hacia atrás, tropecé y caí sobre miles de flores de acónito común, desmayada. Y nunca volví a salir. Mi muerte fue una sombra.

Alba Ferrer. 
@dihiftsukai
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ATEMPORAL


Adoro el tiempo, no todo el tiempo, adoro el tiempo de más, adoro esos segundos que pasan al despertarse sin saber quién se es o donde se está, ese momento justo antes de abrir los ojos en el que no tienes identidad ni mal trago que te asuste. Adoro los viajes en autobús, pero no todos los viajes, los largos, los que duran más de media hora, los viajes en los que puedes sentarte y disfrutar de no hacer absolutamente nada más que ser y estar, ese tiempo que tienes para pensar sin que nadie se pregunte dónde estás o cuánto vas a tardar, ese tiempo de reflexión interna en el que piensas en las cosas más estúpidas y también en las más profundas.

Adoro el agua caliente en la ducha, pero no es en sí el agua caliente lo que me gusta, adoro sentarme relajada entre agua y burbujas y también los cinco minutos de la ducha matutina a toda prisa, lo que disfruto es la pausa que hace el mundo en mi cabeza cuando entro en el agua, es tanto la soledad como la compañía de los pensamientos que me amenazan. Adoro fumar, fumarme un cigarro antes de entrar a clase o al trabajo, los últimos cinco minutos de paz antes del ajetreo y los gritos, antes del ruido de la actividad, antes de volver a la vida real.

Y es que soy una amante del tiempo, me gusta desperdiciarlo en crear vida dentro de mí, en tener alma y conocerme a mí misma, en preguntarme quién soy y qué hago aquí, en esta vida, en cómo soy realmente, me gusta pensar en quién soy y sentir que tengo un sitio, aunque en realidad solo tenga un sitio en ese autobús, en esa ducha o en ese banco, pero es mi sitio al fin y al cabo. No ando deprisa e intranquila pensando en a dónde he de llegar, disfruto el camino por el que, más rápido, o más despacio, sé que he de pasar, disfruto de mi tranquilidad frente al agobio de los demás. Podéis pensar que no valoro mi tiempo, que lo malgasto, exacto, es mi tiempo, no lo malgasto, lo invierto, lo invierto en las cosas que disfruto de verdad, como divagar, como esperar, como mirar las hojas mecerse con el viento, como escuchar atentamente los sonidos de mi vecindario al despertar, como mirar la luna desde mi rincón secreto y disfrutar solo de estar ahí. Lo invierto en las cosas que me importan de verdad, en el crecimiento personal.

Hace poco alguien me dijo ‘solo son diez minutos’ y me di cuenta de cuan relativo es el tiempo, lo que para alguien solo son diez minutos para mi pueden ser mil cosas, pueden ser un rato a solas sentada mirando al mar, pueden ser un paseo de camino a ningún lugar, pueden ser un par de canciones por cantar e incluso un par de cigarros que fumar mientras hablo conmigo misma. Suelo jugar a un juego en el que uno de los personajes dice ‘lo importante no es el tiempo que tienes, sino como lo usas’ y el valor del tiempo es algo que muy pocas personas ve más allá del estrés y del ‘no puedo’. Gastar el tiempo no es malo, lo malo es gastarlo sin haberte dado cuenta de que es con él con lo que has pagado.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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LOS SUEÑOS DEL VAGÓN


La mayoría de las personas pasa la vida buscando, esperando a que pase algo grande, o algo bonito, a hacer algo realmente importante para ser recordados por los siglos de los siglos. Una preocupación, aspiración, que todos llevan en silencio, como un virus vagando por el aire esperando que alguien lo encuentre. Siento deciros que ya han pisado la luna, y también que no batiréis ningún récord que no sea el de comer más perritos calientes en el bar del pueblo sin vomitarlos luego, y por perritos también hago referencia al de beber más chupitos de orujo, comer la hamburguesa de 5 kilos en 20 minutos o beber más horchata sin que te salga por la nariz, siento deciros también que no hay hueco en los realities para todos los que queréis fama, y que ya no queda mucho hueco en la casilla de fama de transmisión sexual, sí, me refiero a estas personas que se tiran a un famoso y luego se van a la tele a contarlo, lo siento mucho por todos los que queréis ser recordados, hay un nuevo best seller cada año, un top 40 cada semana, y un empleado galardonado al mes.

Siento ser aguafiestas, ¿sabéis quién soy? Soy esa chica que veis en el metro con los cascos a todo volumen meneando el pie al ritmo de la música, soy la que se va a dormir tarde porque estaba muy ocupada jugando a un juego de ordenador, soy la que no se refugia bajo la parada del bus cuando llueve porque está fumándose un cigarro mojado, la que se deja el paraguas en casa o se quema en la playa por olvidarse la crema solar, esa chica que veis caminando por la calle con el pelo revuelto y enredado, soy la paciencia, la calma y el sosiego, soy la mala noticia del día, la que se emborracha en la fiesta de tu amigo, la que no tiene miedo a sentarse en el suelo del andén, la que está enferma y empeora porque la serie era más interesante que ir al médico. Sé que nunca haré algo grande, los cd's se rompen, los libros arden, las fotografías y las revistas pueden ser destruidas por una gotera, y los nombres se pierden en las memorias cada día, hasta que eres solo esa bisabuela que no conoció a su nieto, o ese antepasado olvidado, hasta que se deja de pagar tu nicho y ponen tus huesos en una fosa común.

Soy esa chica que hace tiempo se dio cuenta de que nunca será nadie, porque ya es alguien, la protagonista de todas sus escenas, no me recordarán ni mis cenizas, y ¿qué me importa?

Lo importante es no perder la chispa que prende y hace que arda toda la habitación, lo importante es arrojar hasta el último aliento en todo, y olvidarse de los 'debería', los 'podría', lo importante es disfrutar de lo que alcanzas a tocar, no tratar de alcanzar algo con lo que disfrutar.

Han muerto muchos poetas que escribieron sin inspiración, han muerto mariposas tratando de volar tan alto como un halcón.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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POR MÍ Y POR TODOS MIS COMPAÑEROS



Me pregunto en qué momento nos hacemos adultos, en qué momento dejamos de soñar con lo imposible, es poco a poco dicen, así como la fruta madura con el tiempo, pero como en todo proceso ha de haber un punto de no retorno supongo, un momento en el que nos encontremos en el culmen de la montaña rusa, ese jodido instante de antes de caer desde lo alto con la sensación fugaz de que el freno no se accionará y quedarás estampado en el suelo como esos dibujos tan feos de flores que hay en las cortinas de la cocina de la abuela.

Pues yo me pregunto cuál es ese punto, el momento en el que la despreocupación se ve sustituida por la responsabilidad, la diversión por el deber, las ganas por la obligación, el sueño por las vueltas y vueltas y vueltas en la cama, que normalmente tienen que ver con las vueltas y vueltas en la cabeza que le damos a las cosas, en qué momento la 'perreta' se transforma en depresión, la energía en cansancio constante, la capacidad de volar en la imposibilidad de imaginar, en que jodido momento de nuestras vidas nuestro cerebro empieza a aceptar órdenes, todas las cosas que nuestros padres nos decían y negábamos sin rechistar, como ese ‘tápate que hace frío’, ese ‘tienes que ducharte’ o ese ‘no andes descalzo que te vas a poner malo’ en qué puto momento de nuestras vidas perdemos la ilusión de experimentar, las ansias de vivir, para quedar sumidos en ese profundo sueño de lo que está bien, lo que es correcto, lo normal o lo lógico. Lo llaman madurar. Aunque podríamos llamarlo miedo.

Los niños admiran la belleza del mundo que hay a su alrededor, hablo de mayorías, valoran hasta lo más estúpido, no tienen miedo a comprobar si se equivocan, se preguntan el porqué de las cosas y ven la vida desde otra perspectiva, saben seguir adelante, pasan a través de los problemas sin dudar, no se auto compadecen y se paran a llorar su propia muerte, y es que, amigos míos, a los niños los hacemos adultos los demás.

Nadie te va a querer si eres demasiado ‘especial’.

¿Sabéis qué? Que le follen a vuestro libro de conducta, que le den al puto código de lo que está bien y lo que está mal.

Para qué coño hubiera querido yo madurar.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
 
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