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NIEVE O LLUEVA


Hacía frío en esta cueva, 
tú me llevaste hacia la luz.
Sentí mi alma nacer pura y nueva,
cuando hacía solo un segundo
miraba dispersa un ataúd.
Ahora camino firme nieve o llueva,
ya no cargo ninguna cruz.

No me diste fuerza alguna,
ni resolviste todas mis dudas, 
pero fueron tus manos firmes 
en las que me apoyé 
para empezar a caminar.

No me diste solución ninguna,
ni me diste sendero para comenzar,
pero pusiste tus consejos sobre mí, 
confiando que los pudiese interpretar.

La fuerza la llevas dentro, 
las ansias por vivir son tuyas,
te provoque dicha o lamento,
nadie puede decidir lo que siento.

La solución la llevas dentro,
que aunque es más fácil llorar,
y decir 'lo siento',
el verdadero valor reside
en nunca perder el aliento.

Alba Ferrer.

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DESGANAS DE VERTE


Cielo que cubriste mi cabeza, que de tristeza y lágrimas llenaste las nubes, ahora si te sale el sol a mí no me busques.
Tierra que desvirtuada y seca cubrió mi cuerpo, ahora si eres bosque abundante busca otro sediento.
Viento airado y caótico que llegaste a mi vida ya torcida, ahora si eres brisa marina busca otra sirena que asfixiar.
Pantano que inundó mi mente y mis sentidos, ahora, si eres río busca un cauce que no esté frío.
Fuiste barrera y barro cuando necesitaba solo un abrazo cálido, ahora si eres fuego busca otro zorro y suerte encontrando aquel que a mi edad nunca se quemó.
Haz tu camino pleno y fértil, pero a mis tierras no te acerques, que solo queda ceniza donde antes tenía ganas de verte.

Alba Ferrer.
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FUEGOS EN LA NIEVE


Mientras aún quede un rayo de sol en el horizonte, mientras aún haya una chispa de fuego en la hoguera, mientras aún un solo pétalo siga pegado al tallo, mientras aún un destello de luz se cuele por la ventana, mientras aún una estrella siga encendida en el cielo, mientras aún quede un solo grano de arena en la orilla, mientras aún quede un solo pez, por pequeño que sea, en el océano, mientras aún un árbol luche por sobrevivir en un devastado bosque tras el invierno, mientras las llamas tengan un solo pedazo de papel que devorar, mientras la brisa aún azote tu pelo y mientras aún tengas un solo pelo en el cuerpo que pueda ser agitado, mientras la sangre aún fluya por tus venas y tu corazón tenga una última palabra que decir, mientras el mundo aún implore silencio porque de uno u otro modo quede un solo ruido, mientras las gotas de agua sigan cayendo hacia abajo, mientras el sol siga saliendo cada mañana y poniéndose cada noche, mientras la luna siga en órbita girando a tu alrededor y las mareas vengan y vayan con el tiempo, mientras las motas de polvo sigan flotando frente a ti, mientras quede un solo lunar en tu cuerpo, una sola gota de sudor cayendo fría por tu nuca diciéndote que debes saltar, mientras quede un camino por el que caminar, un cayado que lanzar, mientras quede otra estación, mientras haya una puesta de sol que observar, una sola persona con quien hablar, mientras quede un ápice de vida en tu cuerpo, mientras puedas sentir la tristeza y la alegría, mientras tus pies sigan pudiendo moverse al ritmo de la música, mientras tus dedos puedan aún señalar un mundo mejor, mientras quede una flor que oler, una fuente de la que probar, un susurro por gritar, un deseo constante, mientras tengas la virtud del momento, del instante, mientras puedas gritar al cielo pidiendo otra oportunidad, mientras puedas caer de nuevo y volver a levantarte, mientras tengas un número al que llamar, un mensaje que escribir, mientras tengas algo aún que decir, mientras tus ojos puedan ver, aunque no puedas observar, mientras tus oídos puedan oír, aunque no puedan escuchar, mientras sigan teniendo tus actos consecuencias, sean más positivas o más negativas, mientras sigas sintiendo ese nudo en el estómago cuando hay un bache en el camino, mientras puedas estar en el mundo, lucha, corre, grita, patalea, discute contigo mismo, porque no hay razón suficientemente fuerte o abismo que deba cortar tu camino, no hay decepción ni lucha tan grande como para derrotarte, porque mientras vives nunca pierdes, y mientras lo intentas nunca mueres.

Eres tu propia hoguera, arde mientras tengas madera.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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VENCER A TUS DEMONIOS


Cada noche despertaba entre jadeos y latidos desbocados, la noche parecía ser siempre la misma, batallaba contra mi mente al anochecer para no caer rendida a las garras del sueño, para no revivir la pesadilla.

Hacía dos semanas que se repetía, noche tras noche; estaba sola, en un bosque, rodeada de quietud y árboles, mis pies desnudos saboreaban la tierra húmeda al atardecer y llovía de forma suave, casi podía contar las gotas que caían en mi cuerpo, cubierto de seda blanca y vaporosa, una por una, la luz se atenuaba lentamente con el paso de los minutos, y donde hacia un rato había un cielo entre rojizo y amarillento empezaban a despuntar las estrellas, afiladas como alfileres de cabezas azules y grises del tono más claro al más oscuro de las gamas. Me observaba desde fuera, tenía los ojos cerrados, pero bajo el parpado se movían descontrolados, y mis labios susurraban palabras que no entendía, estaba en trance, notaba cómo me balanceaba de delante hacia atrás, de izquierda a derecha, me acercaba desde fuera lentamente para intentar leer mis labios, para tratar de averiguar lo que decía y de repente un cuervo graznaba desde la rama que se erguía sobre nuestras cabezas, mi cuerpo abría los ojos y comenzaba a correr y como un imán que une lo que nunca debía estar separado mi conciencia entraba de nuevo en mi cuerpo y la sensación de miedo, de persecución se apoderaba de mí, corría, pero no sabía por qué corría, huía, pero no sabía de qué, de quién, y como si hubiese hecho en voz alta la pregunta un cuervo nacía de las entrañas de la tierra y parado en el aire agitando las alas solo para mantener su envergadura frente a frente con mi cuerpo me miraba a los ojos y graznaba, el brillo rojizo de su mirada me aterraba y de pronto oía miles de graznidos a lo lejos, miraba hacia la copa de los árboles, hacia el cielo y veía una gran columna en movimiento de los mismos, viniendo como un tornado hacia mí, echaba un último vistazo al que tenía más cerca y echaba a correr en dirección contraria, los latidos de mi corazón asfixiaban el sonido de mi respiración desbocada y mis pisadas sobre los charcos, ya no lloviznaba, ahora diluviaba sobre mí. A lo lejos se distinguía una tenue luz, conforme me acercaba me di cuenta de que era una pequeña cabaña, y la puerta estaba abierta, sin llamar, sin preguntar, entraba y cerraba la puerta tras de mí, y empezaba a retomar la calma, respirando lentamente, con calma, intentando olvidar lo ocurrido y convenciéndome a mí misma de que aun no siendo normal lo que había visto mi reacción quizás había sido exagerada. Con la respiración aún algo intensa y entrecortada dejaba la puerta a mis espaldas y miraba el interior del lugar en el que me encontraba, desde la cocina oía una voz que decía:

- Chica, ¿quieres té? – y una mujer que rozaba la vejez se asomaba, con una taza a juego con un platito, y se acercaba a mí con naturalidad y tez amable. Yo hacía un gesto afirmativo con la cabeza y la mujer con ambas manos me ofrecía la taza y yo la tomaba, pero cuando miraba el interior el agua seguía incolora, en el fondo de la taza había tierra de color negro y a las paredes del recipiente y flotando en el mismo habían hojas secas.

Miraba de nuevo a la anciana, que sonreía complacida con mi reacción y se tornaba en el cuervo de nuevo, la taza de té resbalaba de mis manos y yo intentaba correr, pero resbalaba y caía al suelo, lo último que veía en el sueño era el cuervo abalanzarse sobre mí, y ahí despertaba.

Esto fue exactamente lo que expliqué a mi terapeuta aquel dia, y él, tan tranquilo como siempre, lo único que dijo fue «los sueños son un reflejo de tu inconsciente, si quieres vencer tu miedo primero has de saber a qué tienes miedo, piensa en ello y nos vemos la semana que viene», le di las gracias y me fui.

No paré de darle vueltas a lo que me había dicho, a qué podía tener miedo, a los cuervos no desde luego, no era racional, vivía en una gran ciudad en la que los cuervos eran solo cosas de películas de miedo o suspense que veías en el cine con los amigos…

¿A qué podía tener miedo? Iba en el metro escuchando música con los cascos y mirando al suelo, y bajando en mi parada lo entendí, a lo lejos, desde otro vagón, sentí la mirada del cuervo clavada de nuevo en mí, solo que esta vez provenía de un chico que me miraba de pasada mientras bajaba, ni siquiera parecía una mala persona, solo una persona normal, vestido con vaqueros y camisa gris, y lo entendí, los cuervos, mi miedo, eran todas las personas que me cruzaba día a día, que no conocía ni entendía, lo que temía era esas personas, y el daño que podrían hacerme y que no sabía si me harían porque eran desconocidos.

Después de esa tarde no volví a tener nunca más esa pesadilla, había vencido mis demonios a base de comprender.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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BANG. ESTÁS MUERTO


Como una explosión de color, rojo, azul, morado, y al fondo chispas de color amarillo naranja y blanco, como una explosión de sonido, música de todos los estilos sonando a la vez en mis oídos, electro, metal, indie, y de fondo trazas de reggae y piano, como un vídeo a cámara lenta, poco a poco, con todos los detalles, activando todos mis sentidos, como una brisa oceánica rozándome la mejilla aún sonrojada, como un pitido en el oído a causa de una granada, como un momento que se funde en el siempre, como el olor a mi suavizante preferido, cálido, como la sensación de estar en casa de nuevo tras mucho tiempo, como el aire acondicionado en verano y la calefacción en invierno, como el sediento que se cruza de pronto con un río, como la pluma de una paloma en el suelo de un parque desconocido, como el revoloteo de una mariposa en primavera cuando aún el frío resiste pero las flores se preparan para nacer, como unos calcetines secos tras chapotear bajo la lluvia, como una sombrilla el día de playa más soleado, como cuando una casa te cobija del viento. Todo eso sentí, y eso que sólo me tocó la pierna.

Como un pinchazo en el estómago con una aguja de crochet, como un disparo que hace eco e impacta en un cuerpo rígido debido al pánico, como el dolor que sientes cuando te agarras a un muro demasiado alto con una sola mano para no caer, como el susurro de la noche oscura, como el temor a lo que se desconoce, como el sonido de unos pasos que te siguen, como el agua helada llegándote al cuello, entumeciendo tu cuerpo poco a poco, hasta que no te puedes mover, como la sensación de asfixia, como una borrachera que te sienta mal, como el sonido de los cuervos sobrevolando una presa, como el sonido que hace un animal justo antes de morir, como un peso de cien kilos sobre el pecho, como el susto que te para el corazón, como el escalofrío que te recorre aún cuando hace calor, como el silbido de un proyectil antes de impactar, como el pitido de los oídos tras la explosión de una granada, como alzar las manos para aferrar la vida que se escapa, como apretar el puño antes de golpear la nada, como cuando entra una nueva bala en la recámara, como un suspiro en la noche cerrada, como un abrazo muerto o una sonrisa congelada, y eso que sólo me destrozó el corazón. 

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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EBRIA DE ALEGRÍA


Fan de cómo el tiempo maneja nuestras vidas, arrastraba sin miedo las horas perdidas, era una guerrera de los sueños que con los años decidió dar por perdidas las batallas y las iras, navegaba entre las sombras de la noche observando transeúntes en uno y otro bando, y a bandazos se abría paso entre personas desconocidas. De ojos castaños y sonrisa vacía, vacilaba siempre entre la puerta y la huida, mas a pesar de que nada escondía porque nada de su corazón salía, en ocasiones la emocionaban las emociones más amargas y más frías, escondida entre personas, y si ninguna de estas la veía, anotaba mentalmente penas y alegrías, era un ángel caído del paraíso de la inocencia, condenado a vagar entre la noche y el día.

En un lugar lleno de gente, cabello oscuro y mirada al frente, de un vaso de tubo bebía, mientras a los demás la música la mente ensordecía, daba unos pasos y paraba oscilante. La música que la empapaba tras saltar de los altavoces vibrantes su rumbo hasta el centro de la pista corregía, se preguntaba por qué en lugar de caras veía garabatos de lo que la gente escondía, pero continuó adelante y dejó que la música la sostuviese, que fluyera por dentro de su alma errante y lastimera, y bailó sin miedo. Copa tras copa, su necesidad de un baño crecía y tras vomitar tres vodkas y cinco tequilas mientras lavaba su cara y su maquillaje se corría se miró entrecerrando los ojos y vio que al final del túnel de sus pupilas una luz hasta sus entrañas camino se abría, ni ebria, ni sobria, jamás, volvería a aceptar que ella por dentro estaba vacía.

Alba Ferrer.
@dihiftusukai
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FELIZ DÍA DEL TRABAJADOR A TODOS


Everi se levantó como cada mañana, con la luz atravesando la rendija de sus párpados, aún con los ojos cerrados distinguía un tono rojizo, el sol que atravesaba el cristal calentaba su piel, ligeramente erizada, entre bostezos y estiramientos abrió los ojos, se deslizó hasta la cocina y se preparó una taza de café. Aún en vaqueros y sostén bebía de su taza sujeta por sus manos entrelazadas frente a la ventana del salón, podía ver toda la ciudad desde ese punto, podía ver la iglesia que se alzaba en pleno casco antiguo tan definida como el nuevo edificio de oficinas aún en construcción en pleno centro, la ciudad se extendía a sus pies.

Fue caminando al trabajo como cada día, mirando al suelo y con los cascos puestos a un volumen considerablemente alto, era una mujer alta y con fuerza física, salía a correr siempre que su agenda se lo permitía, llevaba una dieta saludable, aficionada al arte tanto visual como escrito, a la música clásica y al rock tanto como al punk y al indie, dada a la lectura sin duda, era una mujer de las que comúnmente se dice que son fuertes e independientes, cosa que todas las mujeres pueden llegar a ser. Everi trabajaba como redactora en un periódico de carácter nacional, escribía los artículos que iban surgiendo para la sección de noticias internacionales, ese día no esperaba recibir flores ni bombones, para ella era un día como otro cualquiera, caminaba ensimismada pensando en cuál sería el artículo más adecuado para el día siguiente y al llegar a su mesa encendió el ordenador y apagó el reproductor, dejó los cascos a un lado y colgó la chaqueta en su silla.

- Feliz día de la mujer trabajadora - le dijo uno de sus compañeros con una sonrisa de oreja a oreja clavada en el rostro.

- El día que no haya que felicitar a las mujeres una vez al año por poder trabajar será el día que realmente haya igualdad - respondió ella de la forma más sincera que había y con cierto toque de pesar en la mirada - pero gracias, feliz día del trabajador para ti también, Dan.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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ATEMPORAL


Adoro el tiempo, no todo el tiempo, adoro el tiempo de más, adoro esos segundos que pasan al despertarse sin saber quién se es o donde se está, ese momento justo antes de abrir los ojos en el que no tienes identidad ni mal trago que te asuste. Adoro los viajes en autobús, pero no todos los viajes, los largos, los que duran más de media hora, los viajes en los que puedes sentarte y disfrutar de no hacer absolutamente nada más que ser y estar, ese tiempo que tienes para pensar sin que nadie se pregunte dónde estás o cuánto vas a tardar, ese tiempo de reflexión interna en el que piensas en las cosas más estúpidas y también en las más profundas.

Adoro el agua caliente en la ducha, pero no es en sí el agua caliente lo que me gusta, adoro sentarme relajada entre agua y burbujas y también los cinco minutos de la ducha matutina a toda prisa, lo que disfruto es la pausa que hace el mundo en mi cabeza cuando entro en el agua, es tanto la soledad como la compañía de los pensamientos que me amenazan. Adoro fumar, fumarme un cigarro antes de entrar a clase o al trabajo, los últimos cinco minutos de paz antes del ajetreo y los gritos, antes del ruido de la actividad, antes de volver a la vida real.

Y es que soy una amante del tiempo, me gusta desperdiciarlo en crear vida dentro de mí, en tener alma y conocerme a mí misma, en preguntarme quién soy y qué hago aquí, en esta vida, en cómo soy realmente, me gusta pensar en quién soy y sentir que tengo un sitio, aunque en realidad solo tenga un sitio en ese autobús, en esa ducha o en ese banco, pero es mi sitio al fin y al cabo. No ando deprisa e intranquila pensando en a dónde he de llegar, disfruto el camino por el que, más rápido, o más despacio, sé que he de pasar, disfruto de mi tranquilidad frente al agobio de los demás. Podéis pensar que no valoro mi tiempo, que lo malgasto, exacto, es mi tiempo, no lo malgasto, lo invierto, lo invierto en las cosas que disfruto de verdad, como divagar, como esperar, como mirar las hojas mecerse con el viento, como escuchar atentamente los sonidos de mi vecindario al despertar, como mirar la luna desde mi rincón secreto y disfrutar solo de estar ahí. Lo invierto en las cosas que me importan de verdad, en el crecimiento personal.

Hace poco alguien me dijo ‘solo son diez minutos’ y me di cuenta de cuan relativo es el tiempo, lo que para alguien solo son diez minutos para mi pueden ser mil cosas, pueden ser un rato a solas sentada mirando al mar, pueden ser un paseo de camino a ningún lugar, pueden ser un par de canciones por cantar e incluso un par de cigarros que fumar mientras hablo conmigo misma. Suelo jugar a un juego en el que uno de los personajes dice ‘lo importante no es el tiempo que tienes, sino como lo usas’ y el valor del tiempo es algo que muy pocas personas ve más allá del estrés y del ‘no puedo’. Gastar el tiempo no es malo, lo malo es gastarlo sin haberte dado cuenta de que es con él con lo que has pagado.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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LOS SUEÑOS DEL VAGÓN


La mayoría de las personas pasa la vida buscando, esperando a que pase algo grande, o algo bonito, a hacer algo realmente importante para ser recordados por los siglos de los siglos. Una preocupación, aspiración, que todos llevan en silencio, como un virus vagando por el aire esperando que alguien lo encuentre. Siento deciros que ya han pisado la luna, y también que no batiréis ningún récord que no sea el de comer más perritos calientes en el bar del pueblo sin vomitarlos luego, y por perritos también hago referencia al de beber más chupitos de orujo, comer la hamburguesa de 5 kilos en 20 minutos o beber más horchata sin que te salga por la nariz, siento deciros también que no hay hueco en los realities para todos los que queréis fama, y que ya no queda mucho hueco en la casilla de fama de transmisión sexual, sí, me refiero a estas personas que se tiran a un famoso y luego se van a la tele a contarlo, lo siento mucho por todos los que queréis ser recordados, hay un nuevo best seller cada año, un top 40 cada semana, y un empleado galardonado al mes.

Siento ser aguafiestas, ¿sabéis quién soy? Soy esa chica que veis en el metro con los cascos a todo volumen meneando el pie al ritmo de la música, soy la que se va a dormir tarde porque estaba muy ocupada jugando a un juego de ordenador, soy la que no se refugia bajo la parada del bus cuando llueve porque está fumándose un cigarro mojado, la que se deja el paraguas en casa o se quema en la playa por olvidarse la crema solar, esa chica que veis caminando por la calle con el pelo revuelto y enredado, soy la paciencia, la calma y el sosiego, soy la mala noticia del día, la que se emborracha en la fiesta de tu amigo, la que no tiene miedo a sentarse en el suelo del andén, la que está enferma y empeora porque la serie era más interesante que ir al médico. Sé que nunca haré algo grande, los cd's se rompen, los libros arden, las fotografías y las revistas pueden ser destruidas por una gotera, y los nombres se pierden en las memorias cada día, hasta que eres solo esa bisabuela que no conoció a su nieto, o ese antepasado olvidado, hasta que se deja de pagar tu nicho y ponen tus huesos en una fosa común.

Soy esa chica que hace tiempo se dio cuenta de que nunca será nadie, porque ya es alguien, la protagonista de todas sus escenas, no me recordarán ni mis cenizas, y ¿qué me importa?

Lo importante es no perder la chispa que prende y hace que arda toda la habitación, lo importante es arrojar hasta el último aliento en todo, y olvidarse de los 'debería', los 'podría', lo importante es disfrutar de lo que alcanzas a tocar, no tratar de alcanzar algo con lo que disfrutar.

Han muerto muchos poetas que escribieron sin inspiración, han muerto mariposas tratando de volar tan alto como un halcón.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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POR MÍ Y POR TODOS MIS COMPAÑEROS



Me pregunto en qué momento nos hacemos adultos, en qué momento dejamos de soñar con lo imposible, es poco a poco dicen, así como la fruta madura con el tiempo, pero como en todo proceso ha de haber un punto de no retorno supongo, un momento en el que nos encontremos en el culmen de la montaña rusa, ese jodido instante de antes de caer desde lo alto con la sensación fugaz de que el freno no se accionará y quedarás estampado en el suelo como esos dibujos tan feos de flores que hay en las cortinas de la cocina de la abuela.

Pues yo me pregunto cuál es ese punto, el momento en el que la despreocupación se ve sustituida por la responsabilidad, la diversión por el deber, las ganas por la obligación, el sueño por las vueltas y vueltas y vueltas en la cama, que normalmente tienen que ver con las vueltas y vueltas en la cabeza que le damos a las cosas, en qué momento la 'perreta' se transforma en depresión, la energía en cansancio constante, la capacidad de volar en la imposibilidad de imaginar, en que jodido momento de nuestras vidas nuestro cerebro empieza a aceptar órdenes, todas las cosas que nuestros padres nos decían y negábamos sin rechistar, como ese ‘tápate que hace frío’, ese ‘tienes que ducharte’ o ese ‘no andes descalzo que te vas a poner malo’ en qué puto momento de nuestras vidas perdemos la ilusión de experimentar, las ansias de vivir, para quedar sumidos en ese profundo sueño de lo que está bien, lo que es correcto, lo normal o lo lógico. Lo llaman madurar. Aunque podríamos llamarlo miedo.

Los niños admiran la belleza del mundo que hay a su alrededor, hablo de mayorías, valoran hasta lo más estúpido, no tienen miedo a comprobar si se equivocan, se preguntan el porqué de las cosas y ven la vida desde otra perspectiva, saben seguir adelante, pasan a través de los problemas sin dudar, no se auto compadecen y se paran a llorar su propia muerte, y es que, amigos míos, a los niños los hacemos adultos los demás.

Nadie te va a querer si eres demasiado ‘especial’.

¿Sabéis qué? Que le follen a vuestro libro de conducta, que le den al puto código de lo que está bien y lo que está mal.

Para qué coño hubiera querido yo madurar.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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DEFÍNEME AMOR


Hay cosas que no soy capaz de describir, como el amor; he visto personas amarse tanto y tan poco de formas tan distintas que no podría definirlo, porque para cada una de mis definiciones habría un caso triunfal que la debatiese y un fracaso que la aboliese. Supongo que hay muchos tipos de amor, amores de café, amores de tren, amores de ascensor, amores de vuelo, amores de fogata a la luz de la luna, amores del trabajo a casa y de casa al trabajo, pero muy de vez en cuando encuentras a una persona que quieres que sea todos esos, y tu amor de ver una película un sábado noche en el sofá, y el de enjabonarte la espalda en la ducha, que quieres que sea tanto el de una noche como el de toda una vida, una persona que cumpla todas tus fantasías y vacíos, una persona, solo una. A veces, solo a veces, pasa.

Hay cosas que no soy capaz de describir, como un beso; he visto tantos besos, que una definición sería estúpido, puesto que incluso definiéndolo como un gesto que se hace con los labios erraría. Hay besos dulces, besos apasionados, besos en la boca, besos en la frente, en el cuello. Hay besos que se dan y besos que se reciben, besos que son con los labios, con los dientes, con la lengua. Incluso rozar las pestañas de alguien con la lengua se considera un beso. Y hay besos de película y besos de vídeos caseros. Pero ese beso que te saca una sonrisa, una lágrima y sobre todo ese beso que consigue que tu cuerpo lo recorra un escalofrío; esos besos, solo a veces, pasan.
Hay cosas que no soy capaz de describir, como una mirada; he visto miradas tan diferentes y tan significativas que no sabría cómo definir ese término. Podríamos decir que una mirada es el contacto de las trayectorias visuales de dos personas... pero he visto miradas de decepción chocar contra el suelo y ojos llenos de orgullo y lágrimas rozar el cielo, he visto miradas más tristes que el llanto de un niño, y agonizantes como la muerte misma, he visto miradas de vergüenzas huidizas como ratones... y también he visto miradas tiernas, tímidas, dulces, miradas de amor declarado eterno y de amores ocultos en abrazos no por ello menos longevos, he visto miradas que decían 'daría mi vida por ti' cuando un padre miraba a su bebé, he visto miradas de perdón, miradas que decían 'te amo, sin motivo, sin razón' y esas miradas, esas, solo a veces, pasan.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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ÁNGEL O DEMONIO


Aquella tarde el cielo anocheció sin estrellas, más oscuro de lo que jamás había sido, los gatos acallaron sus maullidos, quedaron mudos al igual que el resto de seres vivos. No se oía ni un susurro aquella noche de invierno, sólo el latido sordo de un corazón desesperado, la respiración insuficiente de aquella loca chica que aún creía en el amor y los finales felices.

Con el corazón acelerado corría todo lo que sus piernas podían aguantar por una carretera perdida de la costa, con el único objetivo de alcanzar al motivo de su felicidad, Dan, un chico al que apenas conocía pero que lo sabía todo de ella, alguien que había dado su vida por rozar tan solo una vez sus labios, alguien que había cambiado su eternidad por un 'te quiero', se existencia por una caricia suya.

Ajena a la realidad Heaven seguía corriendo, sentía que el corazón se le salía del pecho; a lo lejos Dan, con los brazos en cruz, descamisado y descalzo, con tan solo unos pantalones negros miraba al cielo esperando su final. Ella sabía que Dan había escuchado sus pisadas a más de 300 m de distancia pero continuaba allí parado.

Heaven se acercaba cada vez más, sin parar de correr y cuando estuvo a solo unos pasos de aquel temerario chico que se había atrevido a amar él se dio la vuelta; Heaven chocó contra él y fundiéndose en un abrazo él la rodeó y le susurró:

- Todo estará bien pequeña, todo estará bien, tú sólo sigue hacia delante y nos encontraremos en el camino.

Dan separó sus cuerpos y sostuvo la cara de Heaven entre sus manos, los ojos de ambos mantuvieron una mirada llena de dolor, él acercó su cara lentamente a la de ella y con los labios temblorosos la besó en la boca y a continuación en la frente.

La luna se tiñó de rojo y la tierra comenzó a temblar, la noche que unos segundos antes era estática, un cadáver, ahora no paraba de vibrar en un rugido, un estallido sonoro.

- Adios - le gritó Dan por encima del aullido de la tierra. Y entonces pronunció las palabras prohibidas - Te quiero - rápidamente la tomó de la mano, se la apretó suavemente como despedida y la levantó por encima su cabeza para a continuación tirarla por los aires a unos 5 metros de distancia; su cuerpo chocó contra el suelo como si de una muñeca de trapo se tratase, acto seguido todo el tramo de carretera que lo separaba se desmoronó, pedazo a pedazo, dejando un enorme abismo entre ellos.

Heaven pudo escuchar como Dan profería un aterrador grito de dolor mientras una luna roja caía del cielo hasta penetrar en su cuerpo a través de sus ojos; un escalofrío doloroso cruzó el cuerpo de ella, que a duras penas y casi arrastrándose consiguió ver lo que estaba pasando al otro lado. Dan se retorcía de dolor en el suelo, una luz roja como una minúscula llama inscribía símbolos extraños por toda su piel, seguía retorciéndose, gemía de dolor. Heaven no podría soportarlo, no podía ver a la persona que más quería sufriendo por su culpa, tirado en el suelo, y no hacer nada... Apoyándose en el suelo y en sus propias piernas consiguió ponerse en pie. Cuando por fin se había erguido del todo notó que algo dentro de su abdomen crujía, se había roto una costilla y esta le había perforado la carne, saliendo por debajo de su pecho. Heaven se mordió el labio y, con los dedos índice y corazón, mientras sujetaba su costillar con la otra mano, introdujo el saliente de hueso en su abdomen. Caminó cuatro pasos hacia atrás, cerró los ojos y recordó aquel primer beso que se dieron al amanecer en la playa, recogió una lágrima a la altura de su mejilla con un dedo ensangrentado y echó a correr hacia el precipicio. Había un vacío de un largo de tres metros aproximadamente, pero nada de eso importaba, ni la distancia más grande habría podido separarlos. La carrera infinita llegaba a su fin, y al fin Heaven saltó, el vuelo duró unos segundos que parecieron eternos, pero no fueron suficientes. Todo lo que unía a Heaven con la vida y con Dan en aquellos instantes fueron las yemas de sus dedos.

Sacó fuerza de su dolor y trepó, trepó como si hubiese dedicado más de la mitad de su vida a eso, apoyó los pies y se empujó hacia arriba, se agarró con las manos, siguió hasta poder apoyar la rodilla y una vez en ese punto nada podía detenerla; saltó a la superficie y se acercó a Dan, sentada de rodillas levantó su cabeza y al contacto de su piel se transmitió aquella llama abrasadora que poco a poco devoró la vida de ambos.

- En el cielo o en el infierno estaremos juntos para siempre - dijo Heaven y después de esto ambos entregaron su último aliento en un beso.

Los dos habían pensado siempre que las normas estaban para romperse. No importa si eres un ángel o el mismo demonio.

Alba Ferrer.
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TINTA INVISIBLE

Cuando todo se acaba, y no hay nada que decir, o creemos que no lo hay, o no sabemos cómo expresarlo, o no podemos. 

Cuando las palabras nos taladran hasta hacer sangre y duelen no solo en el corazón, o nuestros propios pensamientos no nos dejan pensar, cuando nos gritamos a nosotros mismos por  dentro y las ganas de arrojar algo contra la pared nos dominan. 

Cuando ni tan siquiera un chasquido de dedos es capaz de llamar nuestra atención y miramos por la ventana pensativos pero con la mente en blanco, sin debatirnos, porque no tenemos nada que contarnos, nada que decirnos a nuestro propio oído. 

Cuando el viento nos susurra que corramos hasta el final del precipicio y saltemos a ciegas cual ángel expulsado del cielo, o los nervios no nos dejan ver por exceso de mirar. 

En esos momentos en los que hablar no se puede o no se debe solo quedan las luces y los colores de una canción, música. Tristeza, ira, ausencia, locura. Música. Todo.

Es un sentimiento cifrado, es un color invisible, un cuadro pintado con tinta invisible que solo con la luz adecuada entiendes; es una caricia, un abrazo, un beso en la mejilla o un empujón en el momento justo, es una venda para lo que no quieres ver y la luz que ilumina lo que tienes claro, es el silencio absoluto y tranquilo de la mente, el respiro en el que tu voz se apaga y se encienden los recuerdos, cuando se eriza la piel y sientes un cosquilleo en la nuca, o cierras los ojos como hipnotizado. Es un paisaje que tenías olvidado, como una foto perdida. Las canciones son las lágrimas cálidas que  te arropan en la cama cuando sientes que no puedes más y te desplomas. La melodía de una victoria o una derrota, la canción adecuada, sin una palabra, puede hacerte tomar decisiones que llevaban días colgadas junto a la ropa mojada en el tendedero mientras no paraba de llover, puede hacerte llorar de alegría o de la más grande pena, o puede hacerte reír a carcajadas de ti mismo, o levantarte de la cama mejor que un familiar preocupado o un amigo insistente. Incluso puede ayudarte a planear una declaración de amor o una venganza. 

La música no nos guía, ni nos abraza en las noches frías, pero nos hace el camino más ameno, nos relaja y nos pone de los nervios, casi como un mejor amigo o una relación destructiva.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
http://ytumihorizonte.blogspot.com.es/
 
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