Mostrando entradas con la etiqueta misterio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta misterio. Mostrar todas las entradas
0 comentarios

LA SANGRE DE LOS LIBROS - SANTIAGO POSTEGUILLO

Tras el éxito cosechado con La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, Santiago Posteguillo vuelve a la carga con otro libro de temática similar donde ofrece para todo aquel lector ávido de misterio las anécdotas más curiosas y sorprendentes relacionadas con los más grandes autores de la literatura universal. 

Mediante una estructura cronológica – del 62 a. C. a la actualidad – este escritor y profesor valenciano presenta, con la maestría de una narración totalmente subjetiva y única, las curiosidades más sorprendentes de las vidas de autores con obras que nunca faltan en las más grandes bibliotecas. Gracias a este libro podemos saber el porqué casi nos quedamos sin leer a Bécquer, conoceremos los detalles de la sorprendente muerte de Pushkin, pasearemos por la Roma de Cicerón y nos encerraremos en la habitación de la que nunca salió Emily Dickinson. 

Gracias a estas anécdotas y peculiaridades sobre la vida de tantos autores que alabamos sin conocer más que algunos de sus libros se puede llegar a comprender un poco más el porqué de la grandeza de sus obras. Al fin y al cabo, al escribir siempre se acaba reflejando algo del interior de la mano ejecutora, y es por ello que la singularidad que llevó al éxito a estas obras es la misma singularidad que llevó a muchos de estos autores a la soledad en vida. Todos y cada uno de ellos únicos, distintos e incluso raros. Todos con una vida llena de sobresaltos: asesinatos, suicidios, reencarnaciones, condenas a muerte, guerras, vampiros y muchos misterios que, para las mentes más inquietas, abrirán la puerta a la imaginación, a la pregunta, a la búsqueda de más. Y es por ello que este libro se titula La sangre de los libros ya que muchos de esos libros que tanto cogemos de referencia, que tanto citamos y de los que nos vanagloriamos, tuvieron que pasar por muchas dificultades, tuvieron que verse al filo del olvido, manchados de sangre, antes de poder ser vistos por el gran público, público que en muchas ocasiones ha estado ciego ante tales magnas obras. 

Leyendo libros como este lo normal no es quedarse con la sensación de haber sabido todo sobre la verdad de los grandes libros, sino todo lo contrario, al acabarlos y ver lo cerca que estuvieron de perderse para siempre te preguntas: ¿cuántas grandes obras no habrán tenido la misma suerte? 

Víctor G.
@chitor5

COMPRAR LIBRO:


0 comentarios

BARCELONA, INSÓLITA Y SECRETA - ROCÍO SIERRA CARBONELL Y CARLOS MESA

¿Eres de Barcelona? Esta es tu guía definitiva. Es el arma con el que conquistar el corazón curioso de todas tus visitas, con quien demostrar que conoces el suelo que pisas cada día. ¿No eres de Barcelona? Mejor aún, no hay mejor manera de conocer la ciudad que haciendo esta ruta llena de misterio, de curiosidades. No hay mejor manera de irse de esta ciudad que pudiendo decir que sabes el porqué de todo. 

En este libro se juntan Rocío Sierra Carbonell y Carlos Mesa para ofrecer al lector una útil y manejable guía con lo que explorar todo lo que conforma esta maravillosa ciudad que es Barcelona. Dividida por Barrios y con mapas detallados, esta obra es de compra obligada para todo aquel que pise, haya pisado o vaya a pisar, Barcelona. 

¿Qué significa la estrella gigante que aparece en el suelo de Plaça Catalunya? ¿Es verdad que Franco quiso ser masón? ¿Siguen vivos por la ciudad los Caballeros del Santo Sepulcro? Todo esto y muchísimo más es lo que ofrece una guía que dejará ojiplático a todo aquel un poco curioso, con ganas de saber cosas que los demás no conocen, secretos de una ciudad que esconde muchísimas historias conocidas por muy pocos. 

Víctor G. 
@libresdelectura
2 comentarios

LA ESCRITURA NECESARIA – RUBÉN ANGULO ALBA


César es un escritor de mediana edad que se traslada a Logroño junto a sus dos hijos pequeños con la intención de escribir un breve relato acerca del vino. Será su nueva casa la que le presentará todas las novedades de su vida en adelante con una caja repleta de cartas misteriosas. Unos extraños sueños se apoderarán de él todas las noches llevándole a un mundo entre lo real y lo imaginario que acabarán introduciéndolo en una espiral de duda e incertidumbre sobre esas cartas y la realidad que contienen.

Se empezará a interesar en la antigua familia habitante de esa casa, en su historia, indagará en los personajes, los visitará y cada vez más se desesperará al ver que su labor en ese territorio no se desarrolla. Con una espina clavada dentro e irrevocable como la del fallecimiento de su esposa, César intentará escribir por ella, teniéndola siempre en mente. Una nueva figura femenina se presentará en su vida, convirtiendo esta en un frenesí sexual sin parangón, llevándolo a probar cosas que nunca antes imaginó.

Dentro de tal montaña rusa y con unas extrañas presencias dentro de la casa, César decidirá involucrarse en su trabajo, comenzará a escribir con esa inspiración tan platónica propia de quien espera que le llegue de manera fortuita y hasta divina. Seguirá investigando la historia de la antigua familia de su casa, conocerá a algunos personajes y todo ello le llevará a acabar por los suelos en más de una ocasión.

Con el relato acabado, su vida parcialmente resuelta y todo bajo control, una figura con la que había estado soñando todo ese tiempo se le presentará, se acercará a él y lo atraerá hacia las garras del amor. Una figura más divina que humana, en contacto con los que no están y que servirá de mediadora entre los que habitan este mundo y los que ya lo dejaron.

Una obra misteriosa, de rápida lectura y donde la literatura y sobre todo, la metaliteratura (el involucramiento de la literatura dentro de la misma) tendrán un gran papel protagonista. 

Víctor G.
@libresdelectura
www.facebook.com/libresdelectura
0 comentarios

LOS OJOS DEL MISTERIO – MARÍA DE LAS NIEVES FERNÁNDEZ

Llega un día en que, tarde o temprano, nos encontramos frente a frente con la persona de nuestras vidas. Desde fuera esa persona puede parecernos normal, incluso para no avivar nuestro interés en otra determinada situación. Pero nuestra atención se fija en ella y, sin saber bien bien el porqué, vamos adentrándonos en esa persona hasta que llega un momento en que nos damos cuenta, en que descubrimos que lo que tiene dentro es algo maravilloso y totalmente imprescindible para nuestro día a día en los años siguientes.

Y lo mismo ocurre en la Literatura. A veces llega a nuestras manos un libro el cual ofrece un argumento interesante pero quizás no llamativo, una bella portada, un conseguido título, pero nada más que haga que clavemos los ojos en él. Es el error tan común de guiarse por la primera impresión.

El ejemplo máximo de este tan ocurrenteerror lo preside el libro del que hablaremos a continuación: ‘Los ojos del misterio’, de nuestra compañera, lectora y sobretodo escritora, María de las Nieves Fernández.

Alicia es una joven atractiva e inteligente que dedica su vida a dar clase a niños en una escuela de Málaga. Allí se enamorará perdidamente de Rober, un atractivo y multimillonario científico que la llevará a vivir a Madrid con él en su céntrico y lujoso piso de la capital. Alicia comenzará así una vida nueva, cargada de paz, de lujos y sobre todo, de amor. Solo interrumpirán esta armonía unas pesadillas constantes e interminables que no la dejarán ni un solo día descansar como ella deseara. Todo cambia cuando decide visitar a su madre, doctora de renombre y con la cual no hay ningún tipo de amor ni cordialidad. A partir de ese momento su vida dará un giro de 360º, se cargarán de significado todas las horas de ausencia de su marido en el laboratorio, cobrarán sentido sus pesadillas, se obsesionará con aquellos ojos que ve tanto en sueños como persiguiéndola. Un mundo de fantasía, conspiraciones, hermandades y luchas se le presentará a la dulce Alicia, aquella que pocos años atrás únicamente soñaba con que su padre tuviera tiempo para ella. Deberá decidir sobre su futuro, tendrá que combatir con un destino que va muy por delante de ella, que le presenta obstáculos en un terreno ya de por sí fangoso. Deberá luchar contra todo y todos, con algo nuevo y desconcertante que nota corriendo por sus venas, siempre guiada por un halo enigmático que brota de ese pequeño cinabrio rojo que le dio su padre antes de morir y que la atormenta noche tras noche. Alicia se preguntará día y noche de dónde saca la fuerza para combatir de esa manera a la vida. Dejará las respuestas al destino, a ese halo enigmático, a los hechos, al miedo; pero no será hasta el final, cuando todo caiga, cuando todo se derrumbe ante sus pies que, recapacitando, se dé finalmente cuenta de que aquella fuerza que la ha estado moviendo entre tanto altibajo no era nada más que la fuerza del amor.  

Una obra que podríamos caracterizar como formada de ciertas pinceladas de la gran novela negra de Jo Nesbo, Asa Larsson o Lars Kepler y con toques fantásticos que recuerdan a ilustres obras de autores como Patrick Rothfuss o Suzanne Collins. Pero eso sí, sin dejar de lado la maestría de la autora para poder hilvanar distintos géneros en una simple y extraordinaria novela.

Este libro es un excepcional caramelo. Un caramelo de aquellos que introduces en tu boca sabiendo perfectamente su sabor pero que un día decides morderlo más por prisa que por curiosidad y descubres un intensísimo sabor que te pone los pelos de punta. Esto mismo me ha ocurrido con esta magnífica obra, puede parecer un tema sobreexplotado, del que no se puede sacar más jugo. Pero os doy mi palabra de que, si te decides a morderlo, la adicción que produce en tu cuerpo solo es posible de calmar llegando al punto y final.

Víctor G.
www.facebook.com/libresdelectura
@libresdelectura


0 comentarios

SILENCIO EN EL AVIÓN


Tiene respuesta para todo. Entre su reducido equipo de expedición a ÉL le llaman Profesor, con tono mayúsculo y eminente. Y en aquel momento, ese Profesor pasa por el habla silenciosa de cada una de las mentes de los presentes sin llegar a articularse en sonido. Quizá ÉL seguía teníendo una respuesta, pero esta vez nadie se atreve a despejar la incógnita. El único e intratable ruido perceptible, fundido con la tensión nutrida de temibles respiros, es el de las aisladas turbinas del motor de esa avioneta en la que siguen viajando desde poco antes de la hora de comer. El reloj marcaría ahora cerca de las cuatro de la tarde y en ese plazo de sobremesa acaba de ocurrir el lance que justifica la victoria del silencio.

La mujer lleva treinta segundos de espaldas y acuclillada. Su contorno esbelto presume una ligera posición fetal. No ha abandonado la esbelta azafata esa extraña e incómoda figura desde hace ya más de medio minuto cuando el resto del equipo se había recompuesto entre el desorden de topetazos y tropezones de maletas. Y la cuadrilla quedó recompuesta con la pereza rutinaria con la que quedan equipadas y abrigadas unas almas habituadas a los agresivos torbellinos personados por esas zonas australes. Pero no contaban con esta incierta novedad opuesta a sus rostros: la mujer lleva más de un minuto en cuclillas cargada de un mutismo espantoso. Instalada en esa embrollada posición, mantiene su carne alejada del resto de un grupo refugiado al otro extremo del cuerpo del aparato y al calor de las piernas del Profesor, que sigue en frente y en silencio contemplando a la mujer.

-¿Puede usted levantarse? - son los primeros vocablos que a ÉL, el Profesor, le salen con más espanto que entereza.

Mas la mudez mantiene abanderada a la joven mujer que sigue de espaldas al colectivo y que parece haber encerrado en su propio cuerpo cualquier indicio de emociones.

-¿¿Pero qué le pasa?? ¡¡Respóndanos!!- este último imperativo sale expulsado por la garganta de la chica más joven de la expedición pero vale para aliviar el ruego de inquietudes de todo el corro.

-Shh. Silencio.- A ÉL le sale por inercia esta respuesta con la tullida ilusión de que así, acallando al grupo, se acerca al misterio.

-Por favor. Si es capaz de entenderme, levante una mano- parcialmente aliviado ÉL por acabar de soltar la primera frase sin órdenes ni interrogantes.

Pero tras pasar otros eternos veinte segundos, el silencio se mantiene firme como la única respuesta auténtica y afectiva. Y ÉL, a pesar de su carácter combativo, está decidido a abandonar su ilusoria táctica y a darse por vencido cuando advierte que el chico más insubordinado dentro de la exquisita sublevación va a abrir la boca en un gesto que promete más toxinas que soluciones. Pero no le da tiempo:

-¿PUEDE USTED LEVANTARSE?- emite con resoplo la mujer.

Resulta imposible calcular si la emoción del momento por ver al fin roto el aterrador silencio es directamente proporcional al incremento de latidos en ese ya claustrofóbico aeroplano. Esta vez ÉL, el Profesor, frena al alumno rebelde con una mano antes de verse frenado él mismo en su siguiente construcción de vocablos, que queda del todo pisada y hundida:

-¿¿PERO QUÉ LE PASA?? ¡¡RESPÓNDANOS!!

Ahora es cuando todo el grupo, sin excepción, advierte que esa mujer, mantenida de espaldas y en su enmarañada posición, ha repetido y repite, como único escudo sin creación sobre el silencio.

-¿¿Nos está tomando el pelo??-.

-¡¡Shh!!¡¡Silencio!! - esta vez el profesor acalla con más brío y cierta rabia a su alumna más inocente y vulnerable.

-¡¡SHH. SILENCIO!! POR FAVOR. SI ES CAPAZ DE ENTENDERME LEVANTE UNA MANO. ¿¿NOS ESTÁ TOMANDO EL PELO?? ¡¡SHH, SILENCIO!!-.

El silencio ha pasado de bando con la mayor de las velocidades, que no es otra que la de la sorpresa y estupefacción. Todos ya son capaces de comprender que esa mujer, la cual sigue de espaldas y en cuclillas, repetía y repite la unión de términos escurridos por cada una de las voces. Tampoco queda ni un alma que, a pesar de la emborronada situación, no repare en que la mujer repetía y repite con mayor presteza.

Medio minuto queda registrado como el lapso aproximado de recomposición de un armamento colectivo compuesto por reserva y sigilo. Nadie abre la boca. Parece que ese mutismo es la premisa en común y dilucidada para ganar este insólito desafío. El siguiente paso es físico y lo da ÉL, un Profesor que, ahora ya sí, se ha ganado los únicos gramos de respeto y mando absoluto que le faltaban para adueñarse de la situación y comandar los movimientos. Y ahora se mueve, muy lentamente, pero se mueve y parece hacer mucho levantando una pierna y otra... Hasta que su pequeña rebelión de pateos queda culminada a escasos dos metros de la mujer.

-¿Podría usted darse la vuelta?- a ÉL, le parece que por esas cinco palabras que acaba de pronunciar caen cinco lágrimas compuestas de nervios, emoción y espanto.

Y se tiene que contener con fuerza descarada en el momento en que la mujer comienza a darse la vuelta.

El grupo entero también contiene sus alaridos para adentro. Quitando un leve colorido amarillento en sus pupilas, y cierta y visible expresión belicosa en su rostro, la mujer azafata seguía en lo físico exactamente igual que la recordaban hace un par de minutos, pero el hecho de haberse dado la vuelta atendiendo por vez primera una orden y sin pronunciar repetición alguna es demoledor en aquel instante y alturas de acontecimiento.

Segundos inmortales de miradas clavadas como una vela en el rostro opuesto. La tensión in crescendo colma un ambiente cuyos sujetos han olvidado hasta que están en pleno vuelo. El arqueo de cejas de ÉL, es cada vez menos disimulado y de manera impetuosa intenta mantener su respiración. Se decide a combatir una vez más el violento silencio:

-¿Qué te pa...?

-¿¿QUÉ TE PASA??-

Sí. La mujer ha rematado la frase antes de que ÉL la acabase. Ha hecho eso y de propina ha elevado el volumen de terror y espanto en cada rostro de la expedición y sobre todo en el de ÉL. El horror físico escupe al mental y en cada rasgo de la faz de ÉL queda certificado que por primera vez está perdiendo una partida inexplicable. Recompuesto con ilusorio pundonor ya tenía en mente su próximo disparo compuesto de pólvoras de palabras más pesimistas que esperanzadoras, pero al fin y al cabo tenía que disparar...

-QUIERO AYUDARTE-.

-”Quiero ayudarte”-.

Así es. Esta vez no ha rematado sino que se ha anticipado por completo a lo que ÉL acaba de expresar. Un alarido brota de la garganta de una de los miembros del grupo, inmóvil, petrificado en las pieles y en los sesos ante lo que desde hace poco más de cinco minutos están viviendo.

-MANTENED LA CALMA CHICOS. NO DÉIS NI UN PASO NI DIGÁIS UNA SOLA PALABRA-.

No variaba ni un sola letra ni un plumazo de la entonación: ÉL estaba pensando en eso y eso es lo que iba a decir. Ni siquiera le había dejado descargar el primer vocablo. Es justo lo que iba a exclamarle y ahora la mujer lo mira con la sonrisa de un sutil triunfo mientras ÉL, bañado en la estupefacción, se ha olvidado de respirar y de desclavar sus pupilas en aquello que fuese que le estaba ganando.

Seguramente la inacción entre ÉL y sus pupilos era la única y más coherente de sus posibilidades de respuesta cuando aquella mujer poseída abría la compuerta más cercana y se lanzaba al vuelo. La última mirada que esa mujer azafata les brindaBa se cargaba de victoria, satisfacción y júbilo. El alarido final que vivió y murió entre las nubes podría expresar muchos placeres. Probablemente expresase el de haber alcanzado su meta.

Todos sabían lo que acababa de ocurrir pero nadie sabía por qué acaba de ocurrir. Todos sabían que esa posesa mujer había primero estudiado, luego repetido y finalmente adelantado al habla y pensamientos del ser humano. Había vencido.

Y entre el compás del ruido sonoro del motor del avión, entre los músculos tensos de cada rostro que formaba ese atormentado equipo y entre las miradas fijas hacia un vacío de recuerdo, el silencio se rompía tras varios minutos de vida:

-¿Qué era Profesor?

-No lo sé...

Daniel Arrébola.
@apetececine
http://apetececine.com/
0 comentarios

ÁNGEL O DEMONIO


Aquella tarde el cielo anocheció sin estrellas, más oscuro de lo que jamás había sido, los gatos acallaron sus maullidos, quedaron mudos al igual que el resto de seres vivos. No se oía ni un susurro aquella noche de invierno, sólo el latido sordo de un corazón desesperado, la respiración insuficiente de aquella loca chica que aún creía en el amor y los finales felices.

Con el corazón acelerado corría todo lo que sus piernas podían aguantar por una carretera perdida de la costa, con el único objetivo de alcanzar al motivo de su felicidad, Dan, un chico al que apenas conocía pero que lo sabía todo de ella, alguien que había dado su vida por rozar tan solo una vez sus labios, alguien que había cambiado su eternidad por un 'te quiero', se existencia por una caricia suya.

Ajena a la realidad Heaven seguía corriendo, sentía que el corazón se le salía del pecho; a lo lejos Dan, con los brazos en cruz, descamisado y descalzo, con tan solo unos pantalones negros miraba al cielo esperando su final. Ella sabía que Dan había escuchado sus pisadas a más de 300 m de distancia pero continuaba allí parado.

Heaven se acercaba cada vez más, sin parar de correr y cuando estuvo a solo unos pasos de aquel temerario chico que se había atrevido a amar él se dio la vuelta; Heaven chocó contra él y fundiéndose en un abrazo él la rodeó y le susurró:

- Todo estará bien pequeña, todo estará bien, tú sólo sigue hacia delante y nos encontraremos en el camino.

Dan separó sus cuerpos y sostuvo la cara de Heaven entre sus manos, los ojos de ambos mantuvieron una mirada llena de dolor, él acercó su cara lentamente a la de ella y con los labios temblorosos la besó en la boca y a continuación en la frente.

La luna se tiñó de rojo y la tierra comenzó a temblar, la noche que unos segundos antes era estática, un cadáver, ahora no paraba de vibrar en un rugido, un estallido sonoro.

- Adios - le gritó Dan por encima del aullido de la tierra. Y entonces pronunció las palabras prohibidas - Te quiero - rápidamente la tomó de la mano, se la apretó suavemente como despedida y la levantó por encima su cabeza para a continuación tirarla por los aires a unos 5 metros de distancia; su cuerpo chocó contra el suelo como si de una muñeca de trapo se tratase, acto seguido todo el tramo de carretera que lo separaba se desmoronó, pedazo a pedazo, dejando un enorme abismo entre ellos.

Heaven pudo escuchar como Dan profería un aterrador grito de dolor mientras una luna roja caía del cielo hasta penetrar en su cuerpo a través de sus ojos; un escalofrío doloroso cruzó el cuerpo de ella, que a duras penas y casi arrastrándose consiguió ver lo que estaba pasando al otro lado. Dan se retorcía de dolor en el suelo, una luz roja como una minúscula llama inscribía símbolos extraños por toda su piel, seguía retorciéndose, gemía de dolor. Heaven no podría soportarlo, no podía ver a la persona que más quería sufriendo por su culpa, tirado en el suelo, y no hacer nada... Apoyándose en el suelo y en sus propias piernas consiguió ponerse en pie. Cuando por fin se había erguido del todo notó que algo dentro de su abdomen crujía, se había roto una costilla y esta le había perforado la carne, saliendo por debajo de su pecho. Heaven se mordió el labio y, con los dedos índice y corazón, mientras sujetaba su costillar con la otra mano, introdujo el saliente de hueso en su abdomen. Caminó cuatro pasos hacia atrás, cerró los ojos y recordó aquel primer beso que se dieron al amanecer en la playa, recogió una lágrima a la altura de su mejilla con un dedo ensangrentado y echó a correr hacia el precipicio. Había un vacío de un largo de tres metros aproximadamente, pero nada de eso importaba, ni la distancia más grande habría podido separarlos. La carrera infinita llegaba a su fin, y al fin Heaven saltó, el vuelo duró unos segundos que parecieron eternos, pero no fueron suficientes. Todo lo que unía a Heaven con la vida y con Dan en aquellos instantes fueron las yemas de sus dedos.

Sacó fuerza de su dolor y trepó, trepó como si hubiese dedicado más de la mitad de su vida a eso, apoyó los pies y se empujó hacia arriba, se agarró con las manos, siguió hasta poder apoyar la rodilla y una vez en ese punto nada podía detenerla; saltó a la superficie y se acercó a Dan, sentada de rodillas levantó su cabeza y al contacto de su piel se transmitió aquella llama abrasadora que poco a poco devoró la vida de ambos.

- En el cielo o en el infierno estaremos juntos para siempre - dijo Heaven y después de esto ambos entregaron su último aliento en un beso.

Los dos habían pensado siempre que las normas estaban para romperse. No importa si eres un ángel o el mismo demonio.

Alba Ferrer.
 
;