0 comentarios

OBSCURA. Diez relatos - VV.AA.

COMPRAR LIBRO
"He asumido con el tiempo que los misterios del otro lado jamás nos serán revelados por muy cerca que estemos de ellos en vida; que la locura es una paradoja repleta de significados; que la muerte no es tan novelesca como siempre hemos creído; que el alma, como una huérfana errante que vaga sin rumbo fijo, no llega a descansar del todo. No hay nada más obscuro que esa incertidumbre." Así inicia su relato una de las autoras de este libro, Malenka Ramos, y no puedo estar más de acuerdo con su afirmación última, no hay nada más obscuro que esa incertidumbre.
  
La humanidad busca la certeza, y la encuentra en la luz, en lo que ve y puede conocer. Esto nos hace sentir seguros y con la falsa seguridad de tenerlo todo bajo control, por ello tendemos a situarnos bajo el paraguas de esa luz, escondiéndonos de lo que no conocemos y no queremos conocer por temor. ¿Qué pasa cuándo es la obscuridad la que nos busca y nos encuentra? ¿Y cuando dicha obscuridad se encuentra dentro de cada uno de nosotros y decide hacer su aparición estelar para poner patas arriba esa falsa seguridad que nos habíamos creado de tener todo bajo control? En ese momento todo se nos viene abajo, nuestros pilares se derrumban y con ellos nosotros mismos.

De esto nos hablan los diez relatos que conforman este libro. En cada uno de los relatos aparece la obscuridad en sus diferentes formas. Aparece en la normalidad de la rutina desde lo más adentro de las personas, aparece en la fina línea que separa lo real y lo imaginario, aparece en la incertidumbre de la muerte y lo que hay detrás de ella, en lo que hay durante ella. 

Cada uno de los relatos es único y nos hace plantearnos dónde está la realidad y dónde la fantasía. Me han gustado muchos elementos de esta recopilación de relatos, como la variedad y diversidad del contenido, dentro del misterio todos, de ellos. Haciendo una selección de los elementos que más me han gustado y eligiendo uno de cada relato, elijo especialmente las alabanzas y el misticismo que se crea entorno a la lectura en “Los 1000 libros que hay que leer después de morir”; el misterio y la incertidumbre en torno a la muerte y sus consecuencias en “Margot”; la dificultad de diferenciar la realidad y la ficción, lo que son sueños y lo que son ilusiones en “Espejismo”; las distintas interpretaciones que se le puede dar a “El faro”, en el que vemos la obscuridad que se haya en los grupos sociales, que en ocasiones nos resta humanidad; la visión de “Limítrofes” en que nos muestra la otra cara de la moneda de las historias de superhéroes, en la que los dones no son identificados como tales, sino como maldiciones para sus poseedores; el desconocimiento de lo que realmente sucede en “Obscura”, con esa posibilidad de dar rienda suelta a la imaginación para averiguar qué es lo que realmente le está pasando al protagonista; la obscuridad que hay dentro de cada uno de nosotros en las situaciones menos insospechadas, dentro de personas que aparentemente las encuadraríamos dentro de la normalidad, que observamos en el relato “El huevo”, el cual, debo admitir que me mantuvo en vilo durante las cincuenta y dos páginas que ocupa, agradándome  de especial manera el final, el cual me dejó con un sabor agridulce (aunque más cercano al dulce); “Tsirah” nos muestra la debilidad de la especie humana en su peor vertiente, en la que nos dañamos a nosotros mismos; “La penúltima” nos inquieta con una presencia constante que nos persigue a todos y a todas, de forma más o menos materializada; y “David contra Goliat” nos muestra la obscuridad de la sociedad, el egoísmo y los roles de poder, terrorífico por su cercanía a la realidad.

En general, quiero destacar también algunos elementos que me han enganchado a los relatos desde el primer momento, y son el tipo de humor que caracteriza la mayoría de ellos, que es una mezcla de humor negro y extraño; la intriga y misterio que hay en todos y cada uno de los relatos, los cuales te mantienen en vilo y en tensión durante cada una de las páginas, llenas de giros argumentales muy bien construidos que hacen imposible que los finales sean predecibles, y los finales abiertos que predominan en ellos. Estos finales abiertos o finales tácitos ayudan a mantener el misterio que se ha creado durante el relato y hace que el lector tenga que imaginar qué es lo que el autor o autora nos está queriendo decir que ha pasado. 

Como podréis haber visto en mis palabras, a pesar de las dudas iniciales que tenía dada mi condición de novata en la lectura de este género, es un libro que me ha fascinado y me ha enganchado desde la primera página hasta la última, y que con seguridad releeré para saborear de nuevo los detalles de cada palabra.

Laia Vaquerizo 

0 comentarios

LA SOBERBIA - JORDI GRAUPERA

Constantemente nos dicen que debemos querernos a unos mismos, que el amor propio es lo primero para poder querer a los demás y tener una vida completa y feliz. Sin embargo, recibimos en todo momento la advertencia, de formas directas, pero sobre todo indirectas, de que tampoco nos pasemos, te tienes que querer, pero tampoco mucho, o al menos que no se note, no seas creído, no seas soberbio. 

De este tema nos habla Jordi Graupera en su ensayo La soberbia. Se trata de una lectura corta y ligera (lo que no hace disminuir su intensidad y la condensación de ideas expresadas con fuerza) explicada a través de sus propias experiencias y reflexiones sobre dicho pecado capital. 

Una de las conclusiones a las que llega es que la soberbia no es un pecado más, es el pecado político por excelencia, es, con palabras de Jordi, un eficaz instrumento de control político. Adán y Eva fueron expulsados del paraíso por soberbia, por creerse más listos que Dios, y así se advierte a los demás de la magnitud de su pecado. 

Entonces, ¿por qué está mal vista la soberbia? El autor nos dice el hecho de que sea un pecado indica la fragilidad de nuestra sociedad, que, en lugar de ver la seguridad de otras personas como una ganancia y un beneficio para todos, la ve como una amenaza, cuando alguien hace algo muy bien surgen los llamados haters, los envidiosos. Es decir, una sociedad fuerte premiaría la soberbia, la fomentaría. 

Pero en lugar de verlo como un beneficio, se domestica la soberbia, reduciéndola y haciendo que sea modesta, poco más que el instinto de supervivencia, de forma que las sociedades no premian los extremos, premian los términos medios, de modo que todo lo que conocemos por virtudes son la media entre dos vicios, un vicio por exceso y otro por falta o defecto. Es por ello que el amor propio se llega a considerar un vicio si no es en la medida que se considera adecuada por parte de la sociedad. 

Esto es así porque vemos, como sociedad, la ostentación y el hecho de que alguien muestre su superioridad como una ofensa, como un ataque al propio ego en lugar de verlo como una ganancia para la sociedad o un reto para el propio ser de superarse a sí mismo. 

Por tanto y en conclusión, recomiendo que no os quedéis solamente con mis impresiones y que leáis el ensayo, muy recomendable para leer y hacer tanto una reflexión global como sociedad, como una reflexión individual sobre el tema. 

Laia Vaquerizo
0 comentarios

TONY TAKITANI - HARUKI MURAKAMI

Una vez más, la ficción como muestra de lo que somos, pero sobre todo de lo que podemos ser. Nacer alejado y crecer alejado da como resultado, sin ninguna duda, vivir alejado. Y eso es lo que le pasa a Tony Takitani, alguien que quiere ser (sin él saberlo), y es, un ejemplo de lo que somos: seres alejados. ¿Alejados de qué? Ahí que cada uno ponga lo que crea. Murakami escribió sobre ello en uno de sus famosos relatos, uno de los que compone Sauce ciego, mujer dormida, y ahora Tusquets, después de que incluso haya una película basada en el relato, lo publica de manera independiente, con su cartoné, su sobrecubierta, sus preciosas guardas, su marcapáginas, etc. Todo protagonizado por las geniales ilustraciones a todo color de Igansi Font. Con texto traducido, como ya es habitual, por Lourdes Porta.

Resumiendo rápido y aprovechando una frase del propio relato, se podría decir que la historia que se nos presenta aquí es un recorrido, breve pero intenso, por «el territorio de la memoria» del protagonista. Tony Takitani es un joven ilustrador que siempre ha vivido alejado de todo y todos. Su madre murió a los pocos días de él nacer y su padre, músico de jazz, siempre estuvo fuera, de gira. Correcto con todo el mundo, Takitani nunca ha sabido o querido o podido traspasar la barrera de la mera cordialidad. Buen trabajador, siempre cumple, y bien, con todo lo que le encargan. Vive solo, sale poco, gana bien, con lo cual tiene bastante dinero. Su vida pasa así, sin sobresaltos. ¿Anodina? No lo sé. Quizá sí.

Pero en un momento sin más, como siempre pasa, Takitani se enamora. Una joven empleada de una de las editoriales con las que él trabaja va a su casa a recogerle unas ilustraciones, y pasa. Takitani siente algo que nunca antes ha sentido, pero eso no le lleva a cometer ninguna locura, a desatarse, a darle por fin rienda suelta al amor y la vida dentro de sí mismo. Sí, se enamora por primera vez, pero sin nunca dejar de lado esa tan suya actitud de autocontrol.

Después del pico, del cénit de su enamoramiento, Takitani empieza a ver las cosas que no le gustan de ella. Es una compradora de ropa compulsiva. Sí, él tiene el dinero suficiente para que ella pueda comprarse todo lo que quiera, para que se haga su propio vestidor en casa de él, para que cada visita a una tienda comporte un gran gasto. Pero no le gusta. Y cierto día, otra vez sin más, ocurre algo. Algo triste, algo duro, algo fatal. La vuelta de tuerca. El sello Murakami.

Y entonces Takitani, que nunca antes había experimentado algo así, busca la que para él puede que sea la mejor forma de salir de ese bache. O no, pero es la que elige. Y sale mal. Y se da cuenta de que alejarse de todo era su comodidad. Que volver a esa sobriedad vital quizá es lo que la vida le pide. Que nunca debería haber salido de ahí. Pero el amor, quién puede controlar el amor.

Lo que no sabe Takitani es que al despojarse de todo, que es lo que hace o intenta hacer, corres el gran peligro de despojarte de ti mismo. O quizá sí lo sabe, y es lo que busca. O quizá es lo que quiere, y no sabe conseguirlo. Tony Takitani va desapareciendo a medida que el libro va terminando. Y entonces desaparece. Y entonces termina.

Más allá de la historia, que, cómo no, vale mucho la pena (o mejor dicho, el gasto), qué libro tan bonito para tener en tu librería. Un gran regalo para estas próximas navidades.

Víctor González 

0 comentarios

¿Y SI EL TIEMPO NO EXISTIERA? - CARLO ROVELLI

El tiempo lo cura todo; qué rápido pasa el tiempo; no tengo tiempo; quisiera detener el tiempo…

Hoy en día tenemos una infinidad de expresiones en las que le damos al tiempo todo el protagonismo, hablamos de él como si fuese un ser con entidad propia, con independencia del resto del universo, como si él, como nosotros, estuviese sujeto a una especie de ciclo vital que se inaugura con una suerte de nacimiento y se cierra con la muerte. Sin embargo, no son muchos los que se paran a pensar de qué estamos hablando cuando hablamos del tiempo. ¿Y si, como reza el título de esta obra, el tiempo no existiera?

Carlo Rovelli nos coge de la mano y nos invita a sumergirnos en una historia maravillosa, la historia del tiempo y de cómo la humanidad lo ha ido concibiendo a lo largo de los siglos. Para ello nos pone en contexto y nos explica, a través de una terminología nada compleja, el universo que nos proponen las grandes mentes como la de Einstein, Maxwell o Newton, entre otros.

Nos explica la importancia capital que encontramos en el diálogo entre ciencia y filosofía y nos recuerda que «la ciencia es un esfuerzo continuo por reconstruir y reestructurar nuestro pensamiento mientras estamos pensando», nos recuerda también que «lo que nos hace avanzar es la duda y no la certeza».

Pero lo interesante realmente viene ahora, cuando nos explica el porqué de las cosas. Cuando nos habla del hermano siamés del tiempo, el espacio, inseparables uno del otro. Cuando nos dice que el espacio tampoco existe, que no es más que la propia gravedad. El físico italiano nos hace explotar la cabeza cuando nos dice que el pasado, el presente y el futuro, tal y como los concebimos, no existen, porque el tiempo no es uno e inalterable, sino que hay tantos tiempos como puntos en el espacio existen. «El tiempo es propio de cada objeto y depende de su movimiento. No estamos acostumbrados a observar estas diferencias porque son demasiado pequeñas a nuestra escala». ¿Qué quiere decir todo esto?

A menudo, cuando oímos hablar de física teórica aceptamos, erróneamente, que eso no es para nosotros, que nos pilla lejos y que no sabríamos entenderlo. Sin embargo, una vez nos deshacemos de todos esos erróneos prejuicios, lo único que nos queda es empezar a maravillarnos con el universo. Es posible, también, que cuando escuchamos el sintagma «Teoría de la Relatividad», nuestro primer impulso sea huir, pero ¿y si descubrimos que dicha teoría se cuela cada día en nuestras vidas? Por ejemplo, el uso de los GPS no sería posible sin el conocimiento de ésta. ¿Cómo es posible que el tiempo pase más lento en mis pies que en mi cabeza? ¿Cómo es posible que alguien que viva en la montaña envejezca más rápidamente que alguien que vive más cerca del núcleo terrestre? ¿Cómo pasa el tiempo más lento o más deprisa según a la velocidad en que nos movemos? Estas preguntas, y muchas más, van siendo alumbradas por Carlo Rovelli a través de estas páginas.

El autor de este libro nos insta encarecidamente a que empecemos a salir del mundo Newtoniano en el que todavía vivimos, según el cual el espacio es «una caja fija y rígida», y entrar en el universo fascinante de Einstein, donde el espacio «es un objeto físico flexible y dinámico».

«Giordano Bruno fue el primero en hablar de un espacio infinito lleno de una infinidad de mundos».

Sara C. Labrada
 
;