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LA ROSA - ÁNGELA BECERRA



La rosa:

Se está muriendo la rosa.
Bajo su rostro cansado de haber buscado
el sol anclado en un florero.
Sus espinas de nada le sirvieron. Le arrancaron el alma.
Cada pétalo se ha ido encogiendo de tristeza,
perdiendo su tersura
ante la despiadada mirada de la gente.
Se está muriendo la rosa. Le cortaron la fuente
que le daba la vida.
Le robaron sentires que la hacían estar viva.
Le dieron agua y ella quería vida. Música de abejas en sus labios.
Alas de picaflores en sus ojos.
Quería sentir amanecer rocío, en sus mejillas.
Besar cada mañana mariposas.
Bailar, dejándose llevar, en danza por el viento.
Se está muriendo la romántica rosa…
Inclina con dolor todo su cuerpo.
Se rinde ante los hombres.

Ángela Becerra.

Rafael Turia.
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DE QUÉ CALLADA MANERA - NICOLÁS GUILLÉN



De qué callada manera:

¡De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera
la primavera!
(Yo, muriendo.)

Y de qué modo sutil
me derramó en la camisa
todas las flores de abril.

¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
(No soy tanto.)

En cambio, ¡qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!

¡De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera
la primavera!
(Yo, muriendo.)

Nicolás Guillén.

Rafael Turia.
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MARIPOSA - NICOLÁS GUILLÉN


Mariposa:

Quisiera
hacer un verso que tuviera
ritmo de Primavera;
que fuera
como una fina mariposa rara,
como una mariposa que volara
sobre tu vida, y cándida y ligera
revolara
sobre tu cuerpo cálido de cálida de palmera
y al fin su vuelo absudo reposara
—tal como en una rosa azul de la pradera—
sobre la linda rosa de tu cara...

Quisiera
ser un verso que tuviera
toda la fragancia de la Primavera
y que cual una mariposa rara
revolara
sobre tu vida, sobre tu cuerpo, sobre tu cara.

Nicolás Guillén.

Rafael Turia.
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SE DEJA DE QUERER - J. A. BUESA



Se deja de querer:

Se deja de querer, y no se sabe 
por qué se deja de querer. 
Es como abrir la mano y encontrarla vacía, 
y no saber, de pronto, qué cosa se nos fue. 

Se deja de querer, y es como un río 
cuya corriente fresca ya no calma la sed; 
como andar en otoño sobre las hojas secas 
y pisar la hoja verde que no debió caer. 

Se deja de querer, y es como el ciego 
que aún dice adiós, llorando,después que pasó el tren;   
o como quien despierta recordando un camino, 
pero ya sólo sabe que regreso por él. 

Se deja de querer como quien deja 
de andar por una calle, sin razón, sin saber; 
y es hallar un diamante brillando en el rocío, 
y que, al recogerlo, se evapore también. 

Se deja de querer, y es como un viaje 
detenido en la sombra, sin seguir ni volver; 
y es cortar una rosa para adornar la mesa, 
y que el viento deshoje la flor en el mantel. 

Se deja de querer, y es como un niño 
que ve cómo naufragan sus barcos de papel; 
o escribir en la arena la fecha de mañana 
y que el mar se la lleve  con el nombre de ayer. 

Se deja deja de querer, y es como el libro 
que, aún abierto hoja a hoja, quedó a medio leer; 
y es como la sortija que se quitó del dedo, 
y sólo así supimos que se marco en la piel. 

Se deja de querer y no se sabe 
por qué se deja de querer... 

 José Ángel Buesa.

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SI MIS MANOS PUDIERAN DESHOJAR - F. G. LORCA



Si mis manos pudieran deshojar:

Yo pronuncio tu nombre
en las noches oscuras,
cuando vienen los astros
a beber en la luna
y duermen los ramajes
de las frondas ocultas.
Y yo me siento hueco
de pasión y de música.
Loco reloj que canta
muertas horas antiguas.

Yo pronuncio tu nombre,
en esta noche oscura,
y tu nombre me suena
más lejano que nunca.
Más lejano que todas las estrellas
y más doliente que la mansa lluvia.

¿Te querré como entonces
alguna vez? ¿Qué culpa
tiene mi corazón?
Si la niebla se esfuma,
¿qué otra pasión me espera?
¿Será tranquila y pura?
¡¡Si mis dedos pudieran
deshojar a la luna!!

 
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