0 comentarios

CANCIÓN - EDUARDO HALFON

Hay nuevo libro de Eduardo Halfon y eso ya de por sí es una celebración, por lo menos para el que esto escribe. Un nuevo libro o, quizá, podríamos decir mejor un nuevo fascículo en el gran libro que parece que esté escribiendo Halfon. Este nuevo fascículo se titula Canción y lo publica Libros del Asteroide. 

Canción girará en torno a la figura del abuelo de Halfon. ¿Es el mismo abuelo de El boxeador polaco? Ni lo sé ni me importa. Porque, ¿es el mismo Halfon el de uno y otro libro? O mejor todavía, ¿es Halfon quien nos lo cuenta? Pues eso. 

Como si fuéramos el narrador vilamatiano de Aire de Dylan y quisiéramos escuchar al joven Vilnius, aquí Halfon, o alguien muy parecido a Halfon, se erige como conferenciante en una ya de por sí más que extraña situación: ha llegado a Japón invitado como escritor libanés, lo cual no es, pero parece que sabe, o sabrá, serlo. Ahí estamos, al lado de ese no pero sí escritor libanés que se ayuda de ese hecho fortuito (o no tanto) para mascar el chicle del recuerdo, para activar el engranaje de la memoria. Y es ahí donde empezará todo. 

Porque en Canción sabremos la historia de su familia, su infancia y la infancia de sus padres y sus abuelos. Los exilios, las guerras, las huidas, las nuevas vidas en nuevos países. La riqueza, la pobreza, las amenazas, el secuestro de su abuelo. Y conoceremos a Canción, el gran secuestrador, miembro de las Fuerzas Armadas Rebeldes de Guatemala. 

A partir de la historia del abuelo iremos desgranando el pasado de un país, Guatemala, con sus claros y sobre todo sus oscuros, sus deudas, sus peros. Todo visto desde los ojos de un narrador que en ciertos momentos (quizá siempre) se sabe poco fiable, pero siempre genial. Es probable que en el mismo rato que lo empieces, un poco más tarde, lo acabes. Eso es Halfon. 

Al estilo de la metagenealogía de Jodorowsky, aquí Halfon se fija en sus antepasados para crear una historia, quizá inventada, quizá parcheada, pero suya. Inventar una historia para así, por lo menos, tener una. Dando saltos en tiempo y espacio, vamos encontrándonos con personajes, lugares, épocas y situaciones que al fin y al cabo crearán y configurarán al narrador y, por qué no decirlo, a nosotros, los lectores.

Es cierto lo que se puede leer por el final del libro cuando se dice aquello de «lo mismo hacía Halfon cuando escribía, que todas sus historias parecían extraviarse y no llegar a ninguna parte». Pues si la literatura tiene que ser esto, que nunca encuentre su lugar, que nunca llegue a su destino. Qué gran viaje es siempre un viaje con Halfon. 

Víctor González 


0 comentarios

YO VOY SOÑANDO CAMINOS - ANTONIO MACHADO

Podrías llegar a pensar que como todos los textos de Machado ya se pueden encontrar en cualquier lado, no hace falta comprar un libro donde se hayan seleccionado algunos. Un libro como este. Pero claro, tal y como se queja Antonio Rodríguez Almodóvar (que es quien los ha seleccionado, introducido y anotado), es todo un peligro y una insensatez quedarse en la superficie de cualquier cosa. Él se refiere a la obra de Machado, yo me refiero a todo. Y todo es este libro. Porque aquí encontrarás textos de Machado, pero también ilustraciones de Leticia Ruifernández, un epílogo de Julio Llamazares y las notas y la introducción comentadas, donde por ejemplo te enterarás de que el paso de Machado por Barcelona no se pudo ilustrar por culpa de la pandemia o que los derechos de la obra de Machado quedan libres este año. Y quedan libres este año y eso es más razón todavía para quedarse con aquella primera premisa, la de para qué comprar un libro que contenga algunos de los textos de su obra. ¿Por qué? Pues por lo que dice Rodríguez Almodóvar en la introducción: porque con la obra libre de derechos se pueden hacer muchas cosas y, como siempre, esas cosas se pueden hacer bien o se pueden hacer mal. El tema aquí es que ha decidido hacer algo con ella Nórdica Libros y claro, eso es un seguro de hacerlo bien. Estoy hablando de
Yo voy soñando caminos, el recorrido por textos e ilustraciones de la vida de Antonio Machado. 

Como digo, es este un recorrido por la vida de Machado siguiéndola a través de su obra. Empezamos en Sevilla y acabamos en Collioure, leemos poesía pero también prosa. Y entre medias, los Machado, Andalucía y Castilla, el amor por la educación libre y la Institución Libre de Enseñanza, la reacción contra la clase alta y la República, Leonor, Guiomar y todos esos símbolos machadianos: el mar, el agua, el río, el tren, el sueño, la infancia...

Todo esto va acompañado de las ilustraciones de alguien, Leticia Ruifernández, que no se limitó a pintar lo que vivía cuando leía a Machado viviendo en ciertos lugares, sino que los visitó, se juntó con los mayores especialistas de cada lugar, se empapó de lo que pudo mojar a Machado. Con la limitación de Barcelona, como comentaba antes, que se quedó sin pintar. Pero todo lo demás fue ilustrado y tenemos la suerte de tenerlo, como si fuera una guía de viaje por el país (los países) de Machado. En un libro que, si te fijas un poco más, encima lleva el logo que confirma su impresión y producción en España. 

Yo voy soñando caminos es un viaje estático por la vida de un hombre admirable que terminó sus días de una forma triste, vergonzosa e incluso reprochable para todos los que lo permitieron. Machado es al fin y al cabo huella imborrable de nuestra cultura y sus textos (esos que tan bien ha seleccionado Antonio Rodríguez Almodóvar) quedarán para siempre porque siempre están vigentes. Su pensamiento, ya sea dicho mediante poesía o prosa, es un pensamiento universal, eterno, imperecedero. Como ojalá lo sean algunos libros. Y uno de ellos podría ser este. Un gran regalo para estas navidades.  

Víctor González 
0 comentarios

LA MALA LECHE - HENAR ÁLVAREZ

La mala leche es un libro para divertirse, pero también para reflexionar y ver esas partes de la vida que no se suelen mostrar, que como se suele decir, lo que no se nombra, no existe.

Y la autora lo hace a partir de su experiencia como mujer en todas sus facetas: madre, cómica, esposa, amiga y amante, y visibilizando que las mujeres, pueden ser madres y seguir siendo mujeres, no solamente madres.

Muestra a través del humor y de una mezcla entre su experiencia personal con cosas que también han sucedido pero en su mente, teniendo la maternidad como contexto, la infravaloración que sufren las mujeres en su sector, además de hacer hincapié en su sexualidad y el deseo, mostrando cómo las mujeres pueden ser sujetos de deseo y no únicamente objetos pasivos de él, tal y como explica ella misma, mostrar que las mujeres deseamos también, que no solo nos gusta ser deseadas.

La historia de Henar, la representa su alter ego, Nani, a través de las ilustraciones de Ana Müshell, que ha plasmado a la perfección todos los momentos por los que ha ido pasando la protagonista.

Me ha encantado el estilo directo y sin ningún tipo de pudores que ha utilizado para explicar cosas cotidianas que más allá del humor, también duelen y nos preocupan continuamente, como la preocupación que sufre la protagonista por no ser la madre ni la esposa perfecta o el miedo a morir que le invade de forma continua después de dar a luz. 

Laia Vaquerizo

0 comentarios

RESINA - ANE RIEL

Resina es uno de esos libros que desde la primera página te deja sin palabras y te remueve por dentro, explicado con la inocencia de Liv, una niña pequeña muy inteligente y algo especial, que nos cuenta al principio de la novela cómo presenció el momento en que su padre mató a su abuela. Aquí empieza la novela, pero la historia tiene sus inicios muchos años antes del nacimiento de nuestra querida Liv. 

La novela sucede en el marco de una familia un tanto peculiar que vive en una península pequeña aislada, teniendo escaso contacto con el exterior y que viven de forma tradicional, sin consumismo y dándole usos nuevos a objetos que aparentemente ya no sirven para nada, dando así paso a una gran acumulación de objetos en la casa y en el taller. Este modo de vida favorece el contacto con la naturaleza de los protagonistas, con lo que la autora nos describe con detalle y encanto muchos elementos de la riqueza natural que rodea a la familia. 

A medida que avanzan las páginas vamos descubriendo más sobre la familia y sus lados más oscuros, tanto a través de los ojos de la pequeña Liv, como a través de las palabras que su madre, María, deja a su hija en unas cartas, dada su imposibilidad de contarle de viva voz todo lo que le explica en esas hojas. En estas vidas, a pesar de tenerse los unos a los otros, vemos los distintos tipos de soledad en las que se sumergen la protagonista y sus familiares, que les va consumiendo y transformándoles poco a poco, llegando a ser cada vez mayor la soledad a partir del momento en que deciden hacer pasar por fallecida a la pequeña Liv para evitar que nadie se entrometa en la forma en la que han decidido criarla.

Esta historia me ha hecho pensar en qué es lo normal y lo que no lo es, ya que la protagonista crece en un entorno de lo más peculiar y adquiere unas costumbres totalmente fuera de lo común, y esa es su normalidad que no es cuestionada por la niña, ya que es su propia normalidad, hasta el momento en que empieza a ver otras realidades.

Laia Vaquerizo
 
;