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EL FUEGO INVISIBLE - JAVIER SIERRA

Llevo ya un tiempo pensando que después de leer El péndulo de Foucault, la famosa novela de Umberto Eco, es complicado que alguna historia sobre templarios, griálicos o demás grupos relacionados con el ocultismo te marque. Si te gustan estos temas creo que esa es la obra que buscas. Para todo lo demás, usando la coletilla del famoso anuncio, también hay otros libros. Uno de ellos es por ejemplo este, el último Premio Planeta, El fuego invisible, de Javier Sierra.

Si has llegado a esta reseña porque te interesa el libro es bastante probable que ya conozcas al autor. Sierra es uno de los únicos escritores españoles que ha visto alguno de sus títulos en la lista de los diez más vendidos en Estados Unidos. Y eso ya es decir. El tema de la búsqueda de lo oculto llama, llama y vende, y es por eso que estamos inmersos actualmente en un boom de novelas de este tipo. Desde la aparición de Dan Brown que, casualmente, compite con Sierra en estas fechas (aun compartiendo sello editorial), las librerías y las mesitas de noche se han llenado de libros que cuentan historias de investigadores detrás de la verdad sobre el Grial, de la persecución del rastro templario, de la realidad que hay detrás de los masones, etc.

Como digo, es complicado seguir leyendo novelas de este tipo cuando El péndulo de Foucault ya ha entrado en ti. Y quizás es por eso que siempre termino con la sensación de que al libro que acabo de leer le falta algo. En El fuego invisible, Javier Sierra nos presenta a David Salas, prometedor lingüista de la Trinity College de Dublín, y quien nos narrará la historia, que se topa con la circunstancia de viajar a Madrid. De primeras, Salas pensará que va a la capital española en busca de un pequeño tesoro antiguo relacionado con sus estudios, pero desde su llegada se dará cuenta de que aquello era una mera excusa para convencerlo. En Madrid comenzará una aventura, al estilo del archiconocido Robert Langdon, acompañado al igual que este de una pareja femenina por la que se sentirá atraído desde el primer momento, que lo llevará hacia una lucha por descubrir la verdad que hay detrás de las leyendas del Grial. En su camino se encontrará con lugares mágicos de la geografía española como la Font de Montjuic o la Iglesia de Santa María de la Santa Cruz de la Serós, con personajes históricos que tuvieron algo que ver con estas leyendas como Valle-Inclán o Unamuno, con familiares que nunca estuvieron para él porque esperaban el momento justo.

Bajo el paraguas de Victoria Goodman, quien le enseñará todo lo que fue en realidad su abuelo, Salas empezará a comprender en España, su país de origen, todo lo que su abuelo escondía, todo lo que este hizo, todo lo que le legó y todas las luchas que acometió, luchas que siguen vivas y que será David Salas quien se tendrá que encargar de sellar. David se verá, casi sin saber cómo, dentro de una organización secreta a la que se le llama la Montaña Mágica, coordinada por Victoria Goodman y formada por otros cuatro como él, en la que se le pedirá su ayuda para completar el equipo que irá en busca de la verdad sobre el Grial. Dicen en las películas de terror más básicas que lo que nunca debe hacer un grupo en una situación de peligro es separarse, y es lo que estos harán. Siguiendo las distintas rutas que el Grial ha protagonizado a lo largo de los años por territorio español, el grupo se dividirá en tres, tocándole a David y a Pau (cómo no) la visita a Barcelona, otro punto en común con la última novela de Dan Brown. Allí descubrirá que no todo es como parece, que hay mucho más oculto detrás de esa búsqueda de lo que pensaban, que la mentira es también una fuerte base de estas leyendas y de cualquier historia y que la traición estuvo tan viva antes como ahora.

A medida que avancen las páginas, David se irá dando cuenta de algo acerca del Grial, de algo en lo que todos alguna vez hemos caído o deberíamos caer, que a veces la verdad no está ahí fuera, que a veces la verdad la llevamos nosotros dentro, y que siempre hay alguien por quien nunca hemos apostado que nos vigila y nos cuida. ¿Y si el Santo Grial nunca fue lo que nos contaron? ¿Y si el Santo Grial estuviera más cerca de lo que pensamos? ¿Y si para acariciar el Santo Grial, para prender la llama del fuego invisible, solo tuviéramos que cerrar, muy muy fuerte, los ojos?

Víctor González


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HOMBRES DESNUDOS - ALICIA GIMÉNEZ BARTLETT

Os sitúo. Por cuestiones personales se da la circunstancia que muchos fines de semana los paso en Vinaròs, un pequeño pueblo de la costa de la Comunidad Valenciana, al lado de la frontera con Cataluña. Un día de Noviembre había la presentación del libro mencionado, Hombres Desnudos, ya que, se ve, Alicia Giménez Bartlett también por cuestiones personales hace mucha vida en Vinaròs. Fui a la presentación, y me asombró ver que una Premio Planeta fuera una persona normal y corriente, y, además, divertida. Me regalaron el libro de Hombres Desnudos, pero confieso que, de primeras, no me atraía mucho: me cuesta leer literatura contemporánea, y más en castellano. Pero, seis meses después, me lo he leído. Y esto es lo que pienso de él:

(Antes de todo, un pequeño 'disclaimer': Para decir si un libro me ha gustado o no, me baso en lo que me acuerdo de él transcurridas unas semanas de la lectura. Si recuerdo de qué iba con precisión, si me vienen a la cabeza momentos que me sorprendieron, es que el autor se merece mi aprobación. Alicia Giménez Bartlett, entonces, felicidades: estás más que aprobada).

El argumento me parece innovador: la crisis económica es la gran protagonista, y es la que marca la felicidad de los personajes, sus relaciones, todo. Es la reina de la historia, y eso me gusta porque en la realidad también es así. En esta puñentera realidad hay cuatro voces: la de Irene, niña de papá cuyo marido ha dejado plantada para irse con otra más joven y cuya empresa se va al garete, Javier, profesor de literatura en el paro, Iván, un hombre de calle, que sabe cómo apañárselas solo en la vida y Genoveva, una pija (digo una pija y nada más porque éste personaje es el que menos voz en la novela tiene). Estos cuatro narradores se mezclan y se entrelazan para conferir a la novela nuevas perspectivas sobre la historia, de modo que no hay ningún narrador omnisciente, pero el lector acaba por serlo. Este punto me parece peligroso: evidentemente, hay que hacer sentir al lector que está entendiendo lo que sucede, pero a la vez, utilizando esta técnica de las cuatro voces mezcladas, sin que estén definidas por capítulos, etcétera, Giménez-Bartlett podría haber innovado más y haber jugado con el 'unreliable narrator' (el narrador que no es de fiar, que te cuenta las cosas como él las ve, pero luego la historia en sí las desmiente y te lo revela como mentira o como un engaño por parte de este hacia el lector), o hacia el caos temporal (si son narradores diferentes, voces diferentes, ¿por qué tienen que ir en orden cronológico?), o en los monólogos interiores (cuando pensamos, no lo hacemos con puntos y comas). Aún así, aplaudo los narradores, ya que me parece que es algo nuevo y por lo que su Premio Planeta podría tambalearse: a veces hay la necesidad de que los narradores estén marcados, y no creo que tenga que ser así.

Además, este tipo de narración también hace que se conozca mucho más a los personajes que solamente con un narrador en primera persona, ya que, como la vida misma, unos te pueden conocer mejor que tú a ti mismo (lo que sucede con Javier e Iván, por ejemplo). Sin embargo, he echado de menos más introspección en el personaje de Genoveva, ya que es sólo una pija que lo pasa bien. Me hubiese gustado saber más su historia, me parece un personaje luchador y ha sabido salir del divorcio por sí misma, y sin embargo, me parece que en la historia está infravalorada. Hay que decir que Giménez-Bartlett ha dado en el clavo con sus personajes, al menos para mí: son todos horribles y ninguno te puede caer bien. Puedes llegar a simpatizar con alguno, sí, o pensar que este es «el puto amo» (como me pasó con Iván), pero no desearás nunca que sean tus amigos. Y esto me parece muy bien depende del tipo de libro que leo: en éste libro, creo que lo que menos busca la autora es identificación con los personajes (que no con sus situaciones), porque creo (creo) que lo que busca es hacer una despiadada crítica a la sociedad, y para mí, no puede haber crítica despiadada con identificación, porque si te identificas, acabas simpatizando y no puedes criticarlo con todo su poderío. Al menos yo he tenido esta sensación con Hombres Desnudos, y si ésa era la intención de la autora, bravo.

A parte del poco aprovechamiento de los narradores, hay otra cosa que me chirría en el libro: el final. No, no os preocupéis, no voy a haceros un 'spoiler': pero es increíble. Y no en el buen sentido. Creo que la autora peca tanto de querer hacer un final sorprendente y que subraye lo peor que llevamos dentro que me parece un sinsentido y sin justificación alguna. Claro que sería ese personaje el que lo debía hacer, eso sí, pero después de cuatrocientas páginas me resulta un poco fuera de lugar que lo haga.

Pero no voy a decir nada más, porque si hacéis caso a mi recomendación y os lo leéis (sí, al fin y al cabo, lo recomiendo) no os quiero condicionar con mi reseña.

No he leído los otros finalistas del Premio Planeta, por tanto, sólo puedo decir que es un muy buen libro. Innovador en el tema, poco innovador en lo otro: creo que en ciertos motivos se le podía sacar más chicha, pero como está ahora consigue un buen balance entre innovador y académico, y quizás es lo que busca el Premio Planeta. Para mí, sin embargo, el adjetivo “académico” ya no vale para nada.

Andrea Rovira.
@andreaishere


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JORGE ZEPEDA


Un semblante serio que endurecía el contorno de unos ojos vidriosos de pasión enfermiza por los libros y su lectura fue lo que nos encontramos al sentarnos cara a cara con Jorge Zepeda, ganador del Premio Planeta 2014 por Milena o el fémur más bello del mundo y primer mexicano en hacerse con este galardón. 

Víctor González: En primer lugar, enhorabuena por el merecido premio. Para aquellos que no conozcan tu obra, ¿qué les dirías de ella a los indecisos de comprarla? ¿Puede leerse sin conocer tu anterior obra Los Corruptores?

Jorge Zepeda: Al posible lector le diría que en Milena va a encontrar, en primer lugar, una lectura trepidante, una novela de misterio, un thriller que le obligará a pasar página tras página de manera adictiva con insomnio de por medio.  Y luego una historia profunda sobre la condición humana en situaciones límite. También, en tercer lugar, es una novela que no te deja indiferente, que te enseña cosas que no sabes y que solo intuyes en la lectura de las noticias del día. 

Y en cuanto a la segunda pregunta, absolutamente sí. De hecho, el jurado que calificó la novela para el Premio Planeta desconocía la existencia de Los Corruptores. Es una historia que se lee y que termina en sí misma a la cual yo, en efecto, he importado algunos personajes de esta novela anterior. Pero desde luego no el central, Milena, que aparece y se desarrolla en esta obra. 

VG: Todo empezó con ese premio Biblioteca Breve a Vargas Llosa en 1962, y desde ese momento el vínculo literario entre Hispanoamérica y España ha sido firme y constante. ¿Cómo ves esa relación en estos momentos en que la crisis literaria y global está azotando el mundo?

JZ: Yo lo encararía distinto en el sentido de que la realidad se está imponiendo. 63 años de Premios Planeta sin ningún mexicano era una omisión obvia frente a la aportación que ha tenido mi país a la Literatura en castellano. El hecho de que 9 de cada 10 hispanoparlantes vivan en otros países que no sea España, con más de 400 millones de hispanoparlantes que generan una narrativa, una Literatura, unas historias, etc., hace que pareciera absurdo que el mercado editorial en España estuviese volcado sobre sí mismo. Me parece que no es más que un acto de realismo el hecho de que las mesas de novedades en España proliferen todos esos aportes que suceden en cualquier otro lugar. 

VG: Hablas en la novela, del mismo modo, de otro fuerte vínculo entre España y México: la corrupción. Conociéndote como un periodista que se apoya en la ficción para poder explicar todos los entresijos psicológicos y emocionales de esta corrupción; ¿podrías decirnos qué tienen de real los hechos reflejados en la obra?

JZ: Milena es un personaje de ficción pero podría ser una de las 30.000 o 40.000 mujeres extranjeras que son introducidas, en promedio, anualmente en España para la trata de personas. Todo el entorno que vive Milena es tal cual un fiel reflejo de la realidad, del lavado de dinero, de la especulación inmobiliaria, del tráfico de influencias, la corrupción, etc., que se vive tanto en España como en México. 

VG: Llevas al personaje de Milena a la famosa Marbella de Jesús Gil. ¿Por qué Marbella? ¿Pudiste conocer de cerca esa época de explosión de la ciudad?

JZ: No, yo no pasé por Marbella en los 80 o principios de los 90. Más bien la investigué, la comenté y la he visitado después varias veces. La escogí porque en cierta manera es una especie de Babilonia del Mediterráneo, donde llegan los jeques árabes a lugares como Puerto Banús, una clara expresión de esa miel que atrae a tantos turistas de muy alto nivel que exigen la satisfacción de placeres de distinta índole. Atrae a turistas, pero también a capitales foráneos que buscan paraísos tanto legales como ilegales.

Paradójicamente, Marbella es un poco como Milena, víctima de su propia belleza. Es decir, para Milena, su extraordinaria hermosura fue la causa de haber sido secuestrada y explotada; y a Marbella le pasa lo mismo, ha sido el asiento de jeques árabes o mafiosos rusos entre muchos otros para turistear. Y eso hace propicios negocios como el desarrollo inmobiliario que son muy próximos a la posibilidad del lavado de dinero. 

VG: Hablas en alguna entrevista del evidente retroceso del periodismo actual de denuncia debido a la fuerte autocensura. ¿Crees que se quiere, o se puede, recuperar ese periodismo que ensalzaron figuras como Poniatowska? 

JZ: Yo digo que el buen periodismo persiste siempre. Lo que sí habría que asumir es que la vulnerabilidad en la que se encuentran muchos de los medios tradicionales que están fracturados o en crisis hace más frágil la posibilidad de realizar un periodismo de profundidad, imposibilita que se difunda el buen periodismo. 

Esto a veces obliga a estos medios tradicionales a la autocensura, únicamente para protegerse en tiempos de incertidumbre. Pero eso sí, yo tengo mucha esperanza puesta en el buen periodismo. 

VG: Te fijas en el poder para construir tu novela, como ya hicieron autores como Asturias en su novela de dictador entre otros. ¿Has querido recoger esa esencia que tantos éxitos trajo a la literatura hispanoamericana? 

JZ: Bueno, la diferencia con Milena es que yo no me centro en el personaje del poder político, de hecho abordo más la antropología del poder tras las bambalinas, el gran titiritero, en mi caso un personaje que llamo Vilas Rojas. Es este operador de los flujos financieros quien está en realidad detrás de cada político corrupto o empresario evasor de impuestos, quienes lo que quieren es ocultar fortunas que no se pueden mostrar o que no se les puede atribuir, como hemos visto aquí hace poco con los Pujol. Detrás de todos ellos siempre va a haber un lavador de dinero, y estos han cogido tanta fuerza que a mí me fascinó entrar en los vericuetos o en los pliegues para ver cómo se ejerce este poder.   

VG: Has roto con la figura, tan de moda en estos tiempos, del policía honesto que protagoniza la actual novela negra, para dejar paso a una investigación más en sociedad que individual. ¿Se debe todo ello a la figura del policía mexicano que ha perdido ya toda fidelidad a los ideales de su profesión? ¿Cómo se encara una narración de investigación teniendo un sistema policial tan corrompido en tu país?

JZ: Sí, tal cual. A mí me resultaba muy poco verosímil vender la idea de un policía mexicano comprometido con la justicia y capaz incluso de investigar asuntos que comprometieran a sus propios jefes. No digo que no exista, simplemente es poco verosímil para un público, habida cuenta del enorme avance de la corrupción en el tejido institucional en México. Me pareció mucho más adecuado hacerla coral, es decir, un colectivo de amigos, Los Azules en este caso. Cada uno de ellos va aportando cosas para arropar, proteger y ayudar a Milena a intentar escapar de los demonios que la han acosado. 

VG: Hemos podido leer unas declaraciones en las que dices que, aunque sí quedan pequeños resquicios de honestidad, México está completamente corrompido ya sea por las bandas o por el gobierno; y que aquel que llegó alto (en un sentido social y no espiritual) es porque supo ceder. ¿Crees que hay posibilidad de sanear un país como México? ¿Hay esperanza?

JZ: Creo que sí, en las dos cosas. Creo que tiene más que ver con un tema de decisión colectiva, de ciudadanos que se decidan a que la cosa pública no sea La Cosa Nostra de las élites en el poder. De alguna manera incluso se trata en la historia de Milena, con esos Azules que para mí son la representación de la esperanza en el sentido de que siempre hay seres humanos para los cuales la tragedia ajena implica una responsabilidad propia para participar, para inmiscuirse, para salir de su zona de confort y hacer algo por esa tragedia ajena. 

VG: Tu refugio a un país donde se persigue a los periodistas (desde 2003 han sido asesinados más de 80 y 17 desaparecidos) siempre ha sido la Literatura; lo que nos recuerda a otras figuras como Bolaño, Rimbaud o incluso Dante, que escribían para vivir. ¿Cuáles han sido tus influencias literarias?

JZ: Muchos, yo he sido un lector voraz. Incluso más aún, yo me defino antes que economista, periodista o novelista, como lector. Muchos de los mejores momentos de mi vida han trascurrido enfrente de un libro y he vivido muchas vidas a través de los personajes que me han capturado. En ese sentido sí, la Literatura es un punto de fuga. Pero también lo es de creación en todos los sentidos. 

Mis influencias son tan variadas como una vida, una vida dedicada a la lectura. En los últimos años he estado muy enganchado a la lectura anglosajona, pero para efectos concretos de la novela de misterio, me bebí lo que había sido la novela negra clásica, norteamericana, de los años 30 con dramas trepidantes, diálogos duros, contextos en blanco y negro. Y luego también agregué el aporte escandinavo más reciente de la novela de misterio pero con profanidad psicológica. Yo le quise dar aquí un giro más latino, más mediterráneo; el sexo es gozoso cuando es entre parejas, hay sentimientos, hay comida, hay canciones, la gente habla de música, hay aromas y sabores, sentido del humor…que no encuentro en la literatura escandinava más allá de que sus aportes son enormes. 

VG: Por último, ¿qué les dirías a aquellos jóvenes con ganas de ser periodistas o escritores que, viendo lo complicado que están estos mundos, piensan que quizás es mejor dedicarse a algo con mayor “futuro”?

JZ: Son dos cosas distintas: al que tiene intención de ser narrador yo le diría que primero se convirtiera en un lector profesional, voraz; si no mejor ni intentarlo. De alguna manera, vivir vida antes de escribir sobre la vida me parece fundamental para que no sea un acto de soberbia. Y para la vocación periodística yo diría que tuviese un poco de confianza, es decir, tarde o temprano, yo espero más temprano que tarde, la sociedad entenderá que sí necesita, pese a la sobreabundancia de información que ahora ofrecen las redes sociales, de información construida profesionalmente, y que eso va a ser una necesidad sine qua non. Es decir, información veraz, contrastada, pertinente, profunda para que la opinión pública pueda tomar decisiones y que tenga el destino en sus manos. No importa qué va a pasar, no importa en qué plataforma, el periodista profesional habrá de ser requerido.  

LIBREGUNTAS:

Libro de papel o electrónico: Papel. 

Narrativa o poesía: Narrativa.

Un libro: Además del mío, claro: Memorias de Adriano, de Margarita Yourcenar.

Un poema: Cualquiera de Juan Gelman.

Un autor: Raymond Carver.

Un personaje: El César.

Una cita: El título de la autobiografía de Neruda. Confieso que he vivido. 



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PILAR EYRE


Con un amabilísimo recibimiento por parte de Isabel Santos de Grupo Planeta en el majestuoso hotel Casa Fuster de Barcelona y tras pocos minutos de espera, teníamos finalmente sentada ante nosotros a la finalista del Premio Planeta 2014, el segundo premio más importante de las letras españolas, Pilar Eyre.

Un brillo especial en los ojos de aquella persona que ha tenido que superar penurias (como la terrible enfermedad que sufrió de pequeña) a fuerza de pasión y corazón fue lo primero que nos embelesó ante tan jovial y risueña periodista.

A continuación podréis leer la entrevista que pudimos realizar a la autora barcelonesa por su obra ‘Mi color favorito es verte’, una novela que habla de esas oportunidades tardías pero siempre imperantes, de un amor adulto rebosante de pasión, de la experiencia amorosa de la propia Pilar Eyre que, como Romeo y Julieta, pasó tres intensas noches con un hombre del que poco pudo saber nunca más.

Víctor González: En primer lugar, enhorabuena por el merecido premio. Para aquellos que no conozcan tu obra, ¿qué les dirías de ella a los indecisos de comprarla?

Pilar Eyre: Vaya, esto es una gran inmodestia porque tener que hablar bien del libro de uno mismo da un poco de vergüenza (risas). Pero bueno, es un libro que explica una experiencia muy íntima. Cuando lo escribí pensaba que solo me atañía a mí y luego mucha gente me ha dicho que a ellos les ha pasado lo mismo: jóvenes, mayores, mujeres, hombres, etc. Vas a sentir reflejada una gran pasión y creo que, o todos hemos vivido alguna vez una gran pasión, o queremos vivirla. Al mismo tiempo pienso que aunque es un libro melancólico en sus líneas generales, es también esperanzador y para muchos ha sido como un chute de vida.

Mira, una cosa que solo sabréis vosotros porque me ocurrió ayer en el Corte Inglés firmando. Me vino una chica de unos 33 o 34 años y me dijo que les dedicara el libro a la ‘pilaritas’. Yo pregunté qué era eso de las ‘pilaritas’ y ella me comentó que era todo un grupo de amigas que habían leído colectivamente mi libro y se identificaban tanto conmigo que se pusieron ese nombre.  Me hizo una ilusión increíble.

VG: Hemos conocido que el origen del título viene de un dibujo en una pared que viste en Llafranc, y que están buscando al autor del dibujo ya que este se borró horas después de que lo vieras. ¿Se ha encontrado ya al artífice de la frase?

PE: (Pilar coge su móvil y nos enseña la foto de la pared en su móvil personal). Sí, me han contado que el alcalde de Palafrugell, de donde depende Llafranc, está haciendo como una encuesta informal entre los vecinos a ver quién ha puesto esta pintada, no para multarle sino para darle las gracias. Pero aún no sabemos nada.

VG: Decías hace unos días que le pudiste entregar un ejemplar dedicado a la reina Letizia donde ponía “el color favorito de los españoles es Letizia”. ¿Te ha llegado ya alguna respuesta de la Casa Real?

PE: ¿Por qué dije eso Dios mío…? Es muy cursi. Sí, nos ha contestado. Ayer nos llegó tanto a Jorge como a mí una carta muy protocolaria de Zarzuela pero en la que he podido encontrar una línea muy personal que demuestra que Letizia ha leído el libro. La verdad es que con esta veleidad de carácter que me caracteriza ya me he vuelto monárquica para siempre (risas).

VG: La obra sale de una experiencia personal que tuviste hace cosa de año y medio con un reportero francés. ¿Qué se siente al saber que tanta gente va a poder leer los sentimientos que te invadían en el momento de escribirla?

PE: Es curioso porque en vez de que me dé vergüenza que el libro esté en la calle por los lectores en general, que también me da, es más por las personas concretas: por la señora que me vende el pan, el vecino del piso de abajo, mis consuegros, la novia de mi hijo, etc. Esto es lo que me da realmente vergüenza. Cuando me encuentre realmente con ellos bajaré la mirada porque es como si estuviese desnuda, como esos sueños recurrentes en los que vas desnuda por la calle y la gente te señala. 

Lo cierto es que los lectores hasta ahora solo me han dicho cosas bonitas, se sienten muy identificados conmigo y con mis sensaciones. Tenía prevención antes de que saliera el libro ya que no sabía cómo iba a reaccionar la gente a pesar de que tiene el segundo premio más importante de las letras españolas. Pero ahora estoy realmente contenta, se está leyendo mucho, está en las listas de los más vendidos, y la verdad es que estoy emocionada, muy agradecida y satisfecha.

VG: Mucho se ha dicho a lo largo de los años de que las mejores historias son resultado de las más fuertes tragedias. Tú lo ejemplificas con ese momento en que tu hijo te dice que todo lo que te ha hecho sufrir ese hombre te va a servir para escribir esta novela. ¿Crees que es posible escribir algo bueno sin desazón? ¿Existe una escritura que, en el fondo, no sea terapéutica?

PE: Vaya, me copiaré esa frase… Bueno, se puede decir que yo estaba enferma de amor, me llegué a poner enferma de verdad: se me caía el pelo, se me rompían las uñas, se me movían las muelas, tenía muchos ataques de asma, etc. Mi hijo, con el que convivo, me llegó a decir un día que me veía mal, me cuestionó que no hiciera nada, que no contestara a las llamadas del periódico, que no cumpliera con los compromisos editoriales. Yo le conté todo lo que me había pasado y después de preguntarme si me lo había inventado (risas) me animó a aprovechar esa historia buenísima, sentarme y escribirla en una novela. 

Al escribirla había momentos de desesperación ya que estaba reviviendo los momentos felices de nuestra relación. Había momentos en que llegué a cantar y bailar recordando, pero otros en los que tiraba el ratón al suelo, daba golpes y me preguntaba siempre por qué me había tenido que pasar a mí todo esto. Entonces venía siempre mi hijo y me contestaba que para escribir un libro. 

VG: Tu libro habla de las siempre posibles segundas oportunidades. Del amor sin edad. ¿Puede ser que esa pasión que defiendes en la obra y que sale de ti misma haya sido influida por la figura de un padre tan pasional y mujeriego?

PE: Segundas, décimas y hasta veinteavas (risas). Hombre, yo creo que me anima el espíritu de mi padre. Él era una persona absolutamente vital que a los 94 años todavía le decía piropos a las enfermeras del hospital. Yo también soy una persona a la que le gusta mucho vivir. He estado muy enferma, hasta el punto de que el médico le dijo a mis padres que lo único que me podía mantener con vida era la pasión de vivir. Fue una enfermedad muy dura, una tuberculosis. Y desde ese momento creo que esta pasión de vivir es lo que me caracteriza, para bien o para mal. Soy muy apasionada, me sobresalto, me hundo, vibro con los problemas de mis amigos como si fueran míos, he dado el ‘coñazo’ con la historia de Sebastián a todo el orbe,… Así que sí, podríamos decir que lo he heredado de mi padre.

VG: Muchos críticos tildan tu obra como un chute de optimismo. Y es bien sabido que ese optimismo también te lo ha dado a ti el hecho de escribirla. ¿Es una obra pensada para el lector o más bien para poder extraer todo aquello que la autora sentía dentro?

PE: Claramente lo segundo que dices. Yo he escrito veinte libros y tengo la suerte de tener bastantes lectores. Y siempre pienso en mi lector. Pero este libro es totalmente egoísta, yo contaba mis cosas al ordenador, todo lo que me salía de dentro. Teniendo en cuenta que hay mucho trabajo detrás de él. Parece que está escrito de una forma fresca y espontánea pero luego hay mucha corrección y trabajo de reelaboración del texto. Aún así, lo que es la historia tengo que reconocer que me salía sola de los dedos. Fue después, cuando lo consensué con mi hijo, cuando vi que era una historia potente; y con ello no solo me decidí a publicarla sino a presentarla a este premio. 

También debo reconocer que al escribirla yo no pensaba que me provocara un efecto terapéutico, yo escribía porque me salía. Pero ahora la gente se me acerca y muchos están encantados de ver que todavía tenemos oportunidad, con más de 60 años, de volver a entusiasmarnos, enamorarnos y que nos amen, que es muy importante.

VG: Decían los humanistas que para perfeccionarse en las letras, y de esta manera poder entrar en lo que denominaron la República de las Letras, lo primordial es empezar escribiendo sobre otras obras o personas. Y tú que lo has hecho con distintas biografías como Franco confidencial o La soledad de la reina: Sofia, una vida, ¿crees que ello te ha ayudado a elaborar esta obra de tanto éxito?

PE: Mira que hemos hecho centenares de entrevistas y en ninguna me he encontrado con una pregunta tan buena. La verdad es que nunca lo había pensado pero te podría decir que seguramente sí que me ha servido para perfeccionar la pluma el haber hecho tantas biografías y el haber leído el alma de las personas. Yo me he metido en las vidas ajenas de todas las formas posibles y en este libro el trabajo ha sido completamente distinto. No he tenido que investigar ni recabar información ya que soy yo de quién se habla, y aunque no me conozca muy bien a mí misma sí que puedo decir que me conozco mejor de lo que podría conocer a Franco por ejemplo. Pero ya te digo, no sé, te podría decir esto pero la verdad es que nunca había reflexionado sobre tal observación.

VG: Hemos visto que te has influido en Knausgard para este tipo de novela, ¿crees que el futuro de la novela está en esta autoficción?

PE: Me fascina Knausgard. Lamentablemente no hablo noruego ni inglés y por ello solo he podido leer dos obras suyas. Pero aún así me ha cautivado. Lo he visto como un alma gemela, dicho con toda modestia porque él es un gran escritor nominado incluso al Nobel. Pero sí, me entusiasma; y lo leí precisamente porque creo que el futuro de la Literatura está en esa autoficción. Es tan difícil encontrar historias nuevas y sin embargo el ser humano es tan interesante que es muy sencillo hablar de quien conoces más, tú mismo. Además es una cosa que se ha hecho desde el principio de los tiempos. Al fin y al cabo Proust hablaba de sí mismo en sus libros. Actualmente la mayoría lo hace, por ejemplo Cercas en su último libro o Trapiello. Hay una gran tradición en la autoficción que yo creo que cada vez irá a más. A parte tengo que decir una cosa, Knausgard es tremendamente guapo (risas).

VG: Tú misma has dicho que no sabías nada de la elección de los premiados hasta el momento del veredicto final. ¿Cómo son las horas antes a un premio tan importante?

PE: Es la cosa más impresionante que me ha pasado en la vida. Ahora ya puedo hacer cualquier cosa y no me pongo nerviosa porque la comparo con aquel día y nada llega a ese estado de nervios en el que estaba. Yo sabía que estaba entre los finalistas y que tenía posibilidades. No podía comer, tuve que ir al médico por una tos nerviosa, hasta miraba los objetos de mi casa y me decía: “fíjate, cuando me vuelva a sentar aquí ya seré otra persona distinta”. No se puede comparar ni al día que me casé ni nada. Yo no sabía que era finalista hasta que lo leyó Carmen Posadas aquel día. No sé si es un premio que está dado o no, pero sí sé que los que estábamos allí aquel día no sabíamos nada.

VG: Ha sido sorprendente como tu novela ha llamado la atención de tantos jóvenes lectores que están disfrutando de tus páginas. ¿Pensabas que tu obra podría interesar a este segmento?

PE: No. En primer lugar yo pensaba que mi novela estaba destinada a las mujeres de mi edad. Después, al ver la de gente que me paraba por la calle y que venían a las firmas de libros, me dije que para las mujeres en general. Poco tiempo después, viendo a compañeros periodistas que me decían que habían pasado lo mismo que cuento en la novela decidí que sería mujeres de mi edad, mujeres en general y hombres de mi edad. Pero el cuarto estadio ha sido jóvenes, incluso chicos. El otro día en Santiago me vino un chico y me pidió que le dedicara el libro a su novia porque quería vivir la misma pasión que explico en el libro. Ahora me doy cuenta que en este mundo tan banal y tan frívolo, donde todo es efímero, lo que de verdad nos da sentido es la pasión, y la pasión es para todos.

VG: Por último, ¿ha empezado ahora una nueva etapa literaria en la vida de Pilar Eyre? ¿Te veremos más en narrativa que en periodismo?

PE: Quizás no tendría que decirlo pero me he sentido tan cómoda en esta línea y he tenido tal respuesta de los lectores que me daría pereza escribir biografías. Me han pedido una biografía del rey saliente y me da pereza porque yo quiero estar hablando de mí hasta el día que me muera (risas). El próximo libro desde luego estará dentro de la línea de este. La historia de Pilar y Sebastián todavía puede dar mucho juego.



LIBREGUNTAS:

Libro de papel o electrónico: Electrónico.

Narrativa o poesía: Narrativa.

Un libro: Ayer le compré a mi hijo Open: Memorias de Andre Agassi.

Un poema: El que aparece de Vicente Alexandre en mi libro.

Un autor: Knausgard, por supuesto.

Un personaje: Eugenia de Montijo.

Una cita: "Debemos usar el tiempo sabiamente y darnos cuenta de que siempre es el momento oportuno para hacer las cosas bien". Nelson Mandela.
 
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