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TONY TAKITANI - HARUKI MURAKAMI

Una vez más, la ficción como muestra de lo que somos, pero sobre todo de lo que podemos ser. Nacer alejado y crecer alejado da como resultado, sin ninguna duda, vivir alejado. Y eso es lo que le pasa a Tony Takitani, alguien que quiere ser (sin él saberlo), y es, un ejemplo de lo que somos: seres alejados. ¿Alejados de qué? Ahí que cada uno ponga lo que crea. Murakami escribió sobre ello en uno de sus famosos relatos, uno de los que compone Sauce ciego, mujer dormida, y ahora Tusquets, después de que incluso haya una película basada en el relato, lo publica de manera independiente, con su cartoné, su sobrecubierta, sus preciosas guardas, su marcapáginas, etc. Todo protagonizado por las geniales ilustraciones a todo color de Igansi Font. Con texto traducido, como ya es habitual, por Lourdes Porta.

Resumiendo rápido y aprovechando una frase del propio relato, se podría decir que la historia que se nos presenta aquí es un recorrido, breve pero intenso, por «el territorio de la memoria» del protagonista. Tony Takitani es un joven ilustrador que siempre ha vivido alejado de todo y todos. Su madre murió a los pocos días de él nacer y su padre, músico de jazz, siempre estuvo fuera, de gira. Correcto con todo el mundo, Takitani nunca ha sabido o querido o podido traspasar la barrera de la mera cordialidad. Buen trabajador, siempre cumple, y bien, con todo lo que le encargan. Vive solo, sale poco, gana bien, con lo cual tiene bastante dinero. Su vida pasa así, sin sobresaltos. ¿Anodina? No lo sé. Quizá sí.

Pero en un momento sin más, como siempre pasa, Takitani se enamora. Una joven empleada de una de las editoriales con las que él trabaja va a su casa a recogerle unas ilustraciones, y pasa. Takitani siente algo que nunca antes ha sentido, pero eso no le lleva a cometer ninguna locura, a desatarse, a darle por fin rienda suelta al amor y la vida dentro de sí mismo. Sí, se enamora por primera vez, pero sin nunca dejar de lado esa tan suya actitud de autocontrol.

Después del pico, del cénit de su enamoramiento, Takitani empieza a ver las cosas que no le gustan de ella. Es una compradora de ropa compulsiva. Sí, él tiene el dinero suficiente para que ella pueda comprarse todo lo que quiera, para que se haga su propio vestidor en casa de él, para que cada visita a una tienda comporte un gran gasto. Pero no le gusta. Y cierto día, otra vez sin más, ocurre algo. Algo triste, algo duro, algo fatal. La vuelta de tuerca. El sello Murakami.

Y entonces Takitani, que nunca antes había experimentado algo así, busca la que para él puede que sea la mejor forma de salir de ese bache. O no, pero es la que elige. Y sale mal. Y se da cuenta de que alejarse de todo era su comodidad. Que volver a esa sobriedad vital quizá es lo que la vida le pide. Que nunca debería haber salido de ahí. Pero el amor, quién puede controlar el amor.

Lo que no sabe Takitani es que al despojarse de todo, que es lo que hace o intenta hacer, corres el gran peligro de despojarte de ti mismo. O quizá sí lo sabe, y es lo que busca. O quizá es lo que quiere, y no sabe conseguirlo. Tony Takitani va desapareciendo a medida que el libro va terminando. Y entonces desaparece. Y entonces termina.

Más allá de la historia, que, cómo no, vale mucho la pena (o mejor dicho, el gasto), qué libro tan bonito para tener en tu librería. Un gran regalo para estas próximas navidades.

Víctor González 

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SUEÑO - HARUKI MURAKAMI

Algo muy malo tiene que ocurrir para que de la combinación Haruki Murakami y Libros del Zorro Rojo no salga un libro maravilloso. Y como eso no ha pasado ha vuelto a salirles, en la estela de aquel Asalto a las panaderías que reseñé aquí hace ya unos años. En este caso vuelven a la carga con Murakami con otro relato ilustrado por la ya mítica Kat Menschik y traducido también por otro nombre habitual en los libros de Murakami en español, Lourdes Porta. En este caso hablamos de Sueño

Seguramente me repita pero no puedo pasar sin destacar la calidad de estos libros. Bien cuidados, perfectamente editados, sin una sola errata y encima desprendiendo un olor increíble. Si los textos de Murakami ya de por sí merecen la compra, sumarle a ellos las ilustraciones de Kat Menschik y la genial cobertura de Libros del Zorro Rojo hacen de ello una compra obligada.

En este relato, escrito por el japonés en 1990 y publicado por Libros del Zorro Rojo en primera edición en noviembre de 2013, Murakami nos pone delante de una narradora que cuenta su propia experiencia. Y como es normal en él esta experiencia tendrá poco de común. En ella la narradora cuenta que no puede dormir. Retrotrayéndose al pasado, asocia este momento a otra época pasada en la que estuvo también unos días sin poder dormir. Pero esta vez es distinto. Una noche se acuesta, tiene una especie de parálisis del sueño en la que ve una figura mojándole los pies sin ella poder moverse y, cuando por fin puede, se da cuenta de que ya no tiene más sueño. Ni en ese momento ni nunca. Todo ello la llevará a plantearse sus hábitos (ama de casa con hijo y marido que solo sale para comprar o ir a la piscina), la convivencia con los suyos e incluso su vida. No dormir la llevará a encontrar aspectos ocultos de su vida que parece que solo salen a la luz, en contraste, con la oscuridad de la noche. Esas noches en las que hasta ese momento dormía ahora son un lugar en el que encontrar placeres ocultos como leer una buena novela (Anna Karénina, de Tolstoi), hincharse a chocolate o tomarse unas cuantas copas de brandy. Todo lo que ya dejó por tener una vida adulta. 

Pero esa vida adulta se desmorona por la falta de sueño. Ya no sabe si realmente ama a su marido, ni siquiera si le cae bien. No sabe si, incluso, se cae bien a sí misma. Todas esas horas libres, todas esas horas sin descanso (que no parecen pasar factura a su vitalidad, al contrario) hacen que su mente viaje como un rizoma por todos los rincones olvidados de su vida, de lo que ella realmente es. No dormir para despertar. 

Y así, poco a poco, pasando los días, se abre a una nueva vida. Tiene más energía, sale en coche o a dar paseos por la noche mientras todos duermen; compra, come y bebe chocolate y brandy a escondidas; se distancia cada vez más de los suyos. Y todo para acercarse a ella misma. El final, como todo lo que ocurre con Murakami, es totalmente abierto, porque en realidad la clave de la literatura de Murakami, ya sean cuentos o novelas, con sus frases cortas y su escritura aparentemente sencilla, es vivir el conflicto que siempre hay por sorpresa en sus personajes, vivir el cambio, ser partícipes de cómo alguien deja de ser nadie. Aunque solo sea por un rato. Lo mismo que te puede ocurrir a ti, que en realidad te ocurre, cuando abres uno de sus libros. 

Víctor González

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LA MUERTE DEL COMENDADOR (Libro I) - HARUKI MURAKAMI

Lo ha vuelto a hacer. Ya es un hecho. Haruki Murakami ha vuelto a reinventar el mundo. 

El escritor japonés parece tener debilidad por disfrazarse de Gato de Cheshire e invitarnos a mirar a través del espejo. Degustar sus palabras significa convertirse en Alicia, representa hallar la entrada a un universo superpuesto donde lo real y lo intangible se funden. Leer a Murakami es estar dispuesto a querer leerse a uno mismo, a adentrarse en lo simbólico, en lo etéreo, en una perenne alegoría a un mundo interior. Bucear en sus novelas es renunciar al oxígeno de la lógica para comenzar a respirar un aire nuevo.

La muerte del comendador (libro I) nos coge fuerte de la mano y nos arrastra a un universo Platónico donde el mundo inteligible (o mundo de las ideas) cobra un protagonismo singular. Murakami es un ilusionista, un mago de las palabras y la narración, no hay otro modo de explicar la coherencia en sus novelas, a pesar de que están continuamente expuestas a un constante dinamitar de extravagancias que nos abren  la puerta a un realismo mágico. 

La música y la pintura nos acompañarán a lo largo de toda la historia, ya que el protagonista es un melancólico pintor que es capaz de encontrar la esencia de las personas a través de sus retratos. La obra nos muestra cómo la pintura tiene un lenguaje propio, que es un misterio por resolver. Da la sensación de que el autor se proponga fusionar el mundo de la pintura y el “real” y reducir a ambos al mismo plano. En uno de los pasajes del libro podremos leer la siguiente reflexión: “ El mundo es representación. La realidad es representación y la representación es la realidad […] La lógica y la realidad no existen”.

Esta obra es una invitación a dejarse llevar por un oscuro y denso universo lleno de enigmas que encontrarán algo de luz clara en el segundo libro. Una campanilla que suena en el bosque a media noche; un misterioso vecino que tendrá mucho que contar; el abandono repentino; un antiguo cuadro secreto de un afamado pintor japonés; lujos; la muerte; sexo; la soledad…  Todo ello vestido de una aparente naturalidad cotidiana a la que a veces pretende agarrarse (sin éxito) el protagonista. Una obra llena de referencias a Alicia en el país de las maravillas; Platón; al universo de Don Juan Tenorio de José Zorrilla; e incluso, me atrevería a decir, al universo que crea Christopher Nolan en su película Origen, pues también habla de la fuerza de las ideas y une los dos mundos: tangible e intangible. En este tomo lo que sí que queda claro es que el protagonista nos seducirá desde la primera hasta la última página. 

“Hoy, al despertarme de una breve siesta, el hombre sin rostro estaba frente a mí. […] 
— He venido para que me hagas un retrato — dijo en cuanto vio que me había despertado […]  — Me lo prometiste, ¿te acuerdas?”

Así comienza la última novela de Murakami. Te invito a que descubras cómo acaba. 


@Kosmonautaa

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DE QUÉ HABLO CUANDO HABLO DE ESCRIBIR - HARUKI MURAKAMI

Si estás leyendo esta reseña lo más probable es que te guste Murakami, y si te gusta Murakami vas a leerte este libro. Es inevitable – por lo menos para mí pero creo que también para muchos otros – que en una cabeza tan chafardera como la nuestra, gestada a partir de programas del corazón 24/7 en nuestros televisores, no nos hayamos preguntado alguna vez (o muchas) quién hay detrás del Murakami escritor de novelas. Pues bien, el que hay detrás de todos esos best sellers es el Murakami de este libro. 

Lo primero que llama la atención en De qué hablo cuando hablo de escribir es la sobreutilización de fórmulas de modestia por parte del japonés. Hace unos días, justo cuando acababa de salir a la venta el libro, me vi con una persona que yo sabía que lo estaba leyendo. Yo también lo leía. Lo primero que comentamos sobre el libro fue eso. Tal suceso me demuestra que no soy solo yo quien lo ha visto. Frases como «es lo que pienso en mi condición de escritor, aunque soy consciente de que por el hecho de pensarlo no va a cambiar nada» o «pero da igual lo que opine. No creo que nadie me preste demasiada atención» son frases que a la mayoría nos sorprenderán salidas de alguien que es leído por millones de personas. ¡Claro que te prestamos atención, Haruki! Pero una cosa no quita la otra y con todo esto no quiero decir que el libro no merezca la pena. Porque el libro merece mucho la pena. En él, el japonés habla más que escribe, cuando lo normal en todos estos años es que solo lo hayamos visto escribiendo. En este libro se le puede leer hablando por fin, y más sabiendo que no es muy asiduo a ofrecer conversaciones. Y, aunque él no lo crea, como seguro que veis cuando leáis sus páginas, sus palabras valen mucho la pena. 

De qué hablo cuando hablo de escribir se divide en once capítulos más un epílogo. En ellos nos habla de todo tipo de temas, desde cómo se convirtió en escritor, pasando por el peliagudo tema de los premios literarios o la educación de los jóvenes, y acabando con una reflexión acerca de cómo y por qué salir al extranjero. Todos los temas salen desde su «yo» más personal. Si en muchas de sus novelas nos encontramos con un narrador en primera persona que a veces hemos podido confundir con el propio Murakami aquí, por fin, quien habla sí que es él. Y se nota. Siempre resguardado por esos escudos en forma de «creo», «pienso» o «es solo mi opinión» Murakami nos da un repaso de toda su vida y de su parecer acerca de todos los temas que le incumben, ya sea la literatura, Japón, el sector editorial, el deporte, la música, la imaginación, el oficio de escribir o el cuerpo. 

Pero no os creáis que es todo un seguido de reflexiones escritas por el japonés como estrategia de venta para un libro más con su firma. ¡Estamos hablando de Murakami! Sí, lo que os digo, es Murakami quien escribe y por eso siempre habrá sorpresas, como tantas que nos ha regalado en sus novelas. Y es así como os reiréis cuando os explique cómo le llegó el mensaje de que quería ser escritor o más tarde el de que iba a triunfar en ello; o lo aplaudiréis por sus reflexiones acerca de cómo deben aprender los jóvenes o cómo se debe cuidar una persona para mantenerse siempre viva; o lo subrayaréis apretando bien fuerte el lápiz cuando os hable de lo que piensa él de la lectura, de lo que piensa de la escritura, de lo que piensa de su inseparable compañera la Literatura. 

No os perdáis este libro porque creo poder decir que es un faro antiniebla para recorrer mucho más tranquilos sus otros libros. Leed a Murakami, es así de simple. 

Víctor González.
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LA CAZA DEL CARNERO SALVAJE - HARUKI MURAKAMI

Es un hecho. Abrir un libro de Murakami implica adentrarse en un universo paralelo, bucear en sus páginas supone ahogarse en uno mismo y salir a flote al mismo tiempo. Tener en las manos una de sus novelas significa estar dispuesto a tomar lo más disparatado de la “realidad” para acabar tomándolo como lo más verosímil. Leer la primera página es correr un riesgo, pues supone VIVIR, sin restricciones. El escritor japonés nos invita a hacer equilibrios sobre sus letras, estratégicamente colocadas para crear la magia, sobre unas palabras que van asfaltando y creando camino entre las páginas que conformarán el relato. Murakami, ya ha quedado claro, es un arquitecto de la literatura, un creador nato.

La caza del carnero salvaje es una especie de silencio postergado, un silencio que se queda dormido en la piel del lector cuando llega a la última página. Un silencio fértil, que se acaba transformando en interrogantes que cuelgan de la nada. Murakami, una vez más, consigue mantenernos pegados al libro incluso después de haberlo leído, nos mantiene junto a él unos minutos después de su final, como esperando a que sus personajes salgan de la novela para decirnos que la historia no acaba ahí, que no nos preocupemos, que hay más y, sobretodo, que nosotros, lectores, seguimos formando parte de ese extraordinario mundo que nace de la mezcla de lo verosímil y lo sobrenatural.

A lo largo de la novela, Murakami consigue que nos vistamos con las pieles del protagonista, un treintañero instalado en una especie de mediocridad que lo tiñe todo de grises, un publicista del cual desconoceremos el nombre, cosa que no nos impedirá instalarnos en sus ojos y en cada uno de sus sentidos para pasar a vivir lo que él está viviendo. Una mediocridad que se verá amenazada por una cadena de peripecias que obligarán al personaje principal a tomar una serie de decisiones apresuradas que delinearán claramente su existencia en un antes y un después.

Una mujer de orejas perfectas, una fotografía, un extraño carnero misterioso que no se deja encontrar y un hombre que se disfraza de res, son algunos de los detonantes de la novela, que te deja avanzar a través de sus páginas como si de una escalera de caracol se tratase, con cierto vértigo y con ganas de llegar al final para poder descubrir qué se encuentra detrás de todo eso.

Haruki Murakami lanza la caña al mar y en la primera o en la segunda línea consigue hacernos picar, arrastrarnos por todo un océano de palabras y sumergirnos en un mundo de largas descripciones; de musicalidad; de vicios y pasiones; pero, sobretodo, consigue sumergirnos en el subconsciente, en lo latente de esta existencia y que tan pocos se atreven a mirar a los ojos.

Sara C. Labrada
Twitter: @sarazamz
Instagram: @kosmonautaa


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ASALTO A LAS PANADERÍAS - HARUKI MURAKAMI

No podemos más que aplaudir a Libros del Zorro Rojo por esta magnífica edición de los dos relatos de Haruki Murakami, titulada Asalto a las panaderías y que contiene Asaltar la panadería y Asaltar de nuevo la panadería.

Imaginaos con mucha hambre y junto a un amigo. El hambre os devora y se os ocurre asaltar una panadería para saciarla. Allí, como no podría ser de otra manera con Murakami, todo da una vuelta de tuerca y aparece lo inesperado. Años después, con el atracador ya metido en una vida que se podría catalogar como convencional, el hambre vuelve hacer acto de presencia. Esa hambre insoportable e incontrolable, que esta vez comparte con su pareja. Ella, tras conocer aquella primera vez por boca de su amante, decide que lo mejor para pararla es volver a atracar una panadería. Y cómo no, la tuerca vuelve a girarse y todo se hunde en la espiral de ese realismo mágico del japonés. Murakami consigue trasladar la ansiedad de los personajes al lector y llevarlo por el vaivén de la conciencia. Si todo ello en Murakami ya es suficiente, en esta edición la inmersión es todavía más profunda gracias a Kat Menschik, la ilustradora capaz de conseguir reproducir la irrealidad que desprende la mente del japonés.

Añadiendo a todo ello un olor a recuerdo de cuento infantil en las páginas, la sensación al abrir y adentrarse en este Asalto a las panaderías es de soplo de aire freso, es de aliento para con la realidad, es de seguridad ante el pensamiento de que todavía sea posible, pasada la barrera de la infancia, un mundo lleno de cuentos.

Víctor González.
@chitor5

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EL ELEFANTE DESAPARECE - HARUKI MURAKAMI

Marzo comienza impulsando sonrisas a todos los amantes de esa prosa poética que gobierna Murakami con maestría. Y esto es gracias a Tusquets Editores y la publicación de la colección de relatos del escritor japonés El elefante desaparece. 

Más de 300 páginas para diecisiete relatos que coparán las expectativas de todo aquel que dude en la posibilidad de seguir disfrutando tanto y todavía de Murakami. Con el título del libro sacado del relato que cierra esta colección, El elefante desaparece llega para hacernos subir a la nave de sus letras y viajar por ese mundo onírico que parece tan real en el espacio literario del japonés. Y es que Murakami tiene eso, la capacidad de hablarnos directamente a través de sus personajes, desde un Japón que a priori debería ser totalmente distinto a nuestro entorno, pero que se convierte en similar, en moldeable, en adecuado para nosotros hasta convencernos de que lo que hay escrito es real y es nuestro. Pero en el momento de esa convicción, todo lo real desaparece, como lo hace ese elefante en el último relato o como lo hace en la postal que acompaña al libro. Porque Murakami tiene la destreza de empaparnos de lluvia cuando estamos seguros de estar frente a un día soleado. 

Volveremos a la mente de aquel personaje que hace muchos años atracó junto a un amigo una panadería para saciar el hambre que tenían, bailaremos junto a un enano hipócrita y conspirador, beberemos mucha cerveza y disfrutaremos de mucha música, escucharemos a varios pájaros cantar y sobre todo nos adentraremos en la imaginativa cabeza de personajes que son eso, una cabeza pensante que divaga, que viaja, que sueña y se deja llevar. Como inmersos en un cuento infantil, la prosa de Murakami coge esos rasgos que solo ven aquellos que nunca han querido apartar de su vida la semilla de la infancia y suman a ella la lógica de la edad, las conexiones que aporta la experiencia y la lectura de tantos y tantos libros a lo largo de una vida. Los relatos de Murakami, igual que sus novelas, llevan a pensar en un niño que nos cuenta algo totalmente inverosímil pero con tanta carga lógica que hace que nos sintamos incómodos al aceptar la posibilidad de algo totalmente imposible. Murakami sabe esconderse tras las palabras, sabe ir dejando migas entre frase y frase para hacernos sonreír satisfactoriamente a medida que leemos, sabiendo que eso nos llevará al final que esperamos. Y es que esos finales, en el escritor japonés,  es lo que tantos han buscado durante tanto tiempo en las letras y en muchos otros campos: la consecución de hacerte ver algo que contiene tantos porqués que te acaba llevando a no pensar en ellos al final, como estamos acostumbrados en la vida en general, sino a aceptarlo, sonreír y saber que el escritor, Murakami, ha conseguido introducir en ti la semilla de un espectro fantástico con aspecto real. 

Los cuentos de Murakami son, en esencia, un grito oculto en historias entretenidas que quiere reivindicar la falta de sorpresa y la falta de ficción en nuestras apagadas y monótonas vidas. 

Víctor González.
@chitor5

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