0 comentarios

EL SOLDADITO DE PLOMO - CLARA LUNA RODRÍGUEZ

«Que la imaginación juegue su papel y permita que cualquier persona, sin importar la diversidad o capacidad lectoescritora, pueda interpretar una historia narrada únicamente con ilustraciones.»

De esta manera se nos presenta una original versión del famoso cuento escrito en su origen por Hans Christian Andersen y adaptado en esta ocasión por Clara Luna Rodríguez para la editorial La Topera. Y es que este no es ‘El soldadito de plomo’ que todos conocemos. Aquel que, sentados en el sofá o tumbados en la cama, dejamos leer a nuestros hijos o leemos nosotros para que ellos imaginen mientras sueñan. No, este es un libro donde, aunque parezca mentira, la palabra no es la protagonista. Y no lo es, porque en la vida de los niños a los que va dedicado el libro, tampoco ella es la protagonista. Clara Luna Rodríguez, mediante vivas y entrañables ilustraciones, crea una obra con la que poder abrazar a todo aquel con TEL (Trastorno Específico del Lenguaje) y llevarlo por el sendero alado de la imaginación. Imaginar es casi un imprescindible en la vida de los niños y no solo se traspasa la puerta que nos lleva a ello con las palabras. Este es un claro ejemplo de cómo mediante imágenes se puede contar una historia que ya es uno más de la familia en las casas, la del pequeño soldadito de plomo que siente, que ama, que tiene corazón. Tiene corazón, y este late para todos, ya sea para alguien que lee o para alguien que no puede hacerlo, porque todos tenemos derecho a saborear los cuentos, a sentir la Literatura, a soñar y sentir ya tengamos los ojos abiertos o cerrados. Todos tenemos derecho a leer, ya sea fijándonos en palabras, escuchando a alguien o simplemente creándolo todo en nuestras cabezas. Leer no es más que inventar historias propias y personales a través de la experiencia de otro, adaptar la vida de otros a la nuestra. Leer no es más que viajar sin moverse del sillón. Y este es un derecho universal. 

Muchas veces, solo al cerrar fuertemente los ojos es cuando todo mejor se ve. Muchas veces es gracias a la imaginación por la que seguimos colgados de un tendedero que cada vez tiene menos pinzas cargadas de realidad. La imaginación es el sostén, es el darnos cuerda, es el seguir caminando. ¿Hasta dónde? Hasta donde nosotros queramos. 

Víctor G. 
@chitor5

0 comentarios

EL LORO DE FLAUBERT- JULIAN BARNES

Si nos referimos únicamente a “novela”, obviamos más de la mitad de la obra de Barnes; pero tampoco podemos hablar de “biografía” puesto que no es simplemente un recorrido biográfico acerca de Flaubert. Deberíamos hablar de algo así como una (auto)biografía semi-ficcional novelada. Pero sigue sin convencernos dicha etiqueta.

Cada capítulo de El loro de Flaubert es un pequeño diamante en bruto; a medida que avanza la lectura, Barnes consigue sorprendernos con su genialidad oculta: mezclando ingeniosamente datos verídicos acerca de la vida de Flaubert, con la historia del narrador –Geoffrey Braithwaite– y citas literarias del propio Flaubert y de otros escritores.

¿Quién o qué es el “loro de Flaubert”? Algunos lectores quizás recuerden a Loulou, el loro de Un coeur simple; pues, en efecto, nuestro narrador, Braithwaite, inicia una investigación a través de cartas y todo tipo de documentos existentes acerca de dicha ave con tal de descubrir qué loro disecado es el “verdadero” que Flaubert tomó prestado del museo para crear a Loulou. Esta búsqueda le servirá a Barnes de excusa para adentrar al lector al universo flaubertiano.

Sin querer renunciar a una voluntad biografista, de la mano de Braithwaite, médico aficionado y apasionado de la vida y obra del escritor francés, Barnes recoge toda una cronología detallada acerca de la vida de Flaubert. Recorremos gran parte de la obra literaria flaubertiana –desde la famosa Madame Bovary, pasando por su inacabado Bouvard et Pécuchet, también, por supuesto, por Un coeur simple, hasta L’Éducation sentimentale-, así como las cartas Flaubert y las relaciones sentimentales y de amistad que tuvo a lo largo de su vida con Maxime du Camp, Louise Colet o George Sand, entre muchos otros. Colet incluso toma la palabra hacia el final de la obra con tal de explicar su propia versión de la relación amorosa vivida junto a Flaubert: un juego literario inesperadamente increíble que sacará una sonrisa a cualquier lector que se acerque a sus páginas.

Ficción y realidad se dan la mano a lo largo de toda la obra de Barnes de un modo magistral. El autor consigue que, sin ni siquiera darnos cuenta, nos estemos leyendo gran parte de los acontecimientos vividos por Flaubert a lo largo de su vida y que conozcamos las obras más conocidas del autor sin caer, en ningún momento, en la petulancia y el estilo anticuado de cualquier biografía que pueda caer en nuestras manos.

Obra fuertemente alabada por los críticos, y con razón, El loro de Flaubert nos garantiza unas horas de lectura enriquecedoras, divertidas, irónicas e interesantes acerca no sólo de Flaubert, sino de todo un conglomerado de personajes reales y ficticios que construyen una trama maravillosamente tejida desde la primera hasta la última página.

Abran el libro y disfruten.

Marina Roig Ropero.
0 comentarios

CÓMO SUPERAR LAS PENAS DE AMOR CON NEWTON – JUAN CARLOS ORTEGA

“Lo siento, pero no te preocupes, el tiempo todo lo cura”. Sea cual sea el número de relaciones amorosas que hayamos mantenido durante nuestras cortas vidas, lo cierto es que alguna vez hemos oído una frase de estas características. Breve, concisa, sin mucho más tacto que el de ocupar un silencio incómodo. Y decimos cortas vidas porque, en comparación a los millones de años que el universo existe, nuestra existencia no queda ni reducida a un punto en una línea que recorra todo el sistema solar. De relacionar amor y ciencia se encarga Juan Carlos Ortega, periodista que, aparte de conocerlo por sus apariciones como humorista en televisión y radio, también es un gran amante de la ciencia. Para ello, contrasta la historia de una pareja que hace poco que se han ido a vivir juntos con la ciencia. La llama del amor se apaga en el corazón de la chica, lo que ocasionará muchos disgustos, llantos y comidas de cabeza al chico.

En Cómo superar las penas de amor (Planeta), Ortega no nos desvela nada que no sepamos: el ser humano, como ser emocional, padece de amor desde sus orígenes. Pero en vez de dar cuatro trucos para olvidarnos más fácilmente de las penas y no ahogarlas en uno (o dos, o los que se desee) vasos de bebidas espirituosas o bien en un gran bol de helado de chocolate mientras vemos comedias románticas, va un paso más allá. Concretamente, viaja a sesenta años luz para visitar parajes tan desconocidos de nuestro universo como la estrella Beta Pictoris. Una distancia que, como el autor señala, no es tan grande comparada con la barbaridad de espacio del que el universo, nuestro universo, dispone. Nada tiene importancia cuando se sufre de amores excepto lo que pasa por la cabeza del propio sujeto enamorado. Y mucho menos nos fijamos en qué estará sucediendo a tantos años luz de aquí. ¿Conocemos la existencia de la mayoría de cosas que ocurren al atravesar la atmósfera terrícola? Ortega nos muestra que las cosas ahí arriba no son tan diferentes como aquí abajo, y resalta la importancia de ‘la teoría de los armarios’. Como él mismo afirma, tendemos a compartimentar diferentes realidades cuando, en realidad, todas ellas forman parte de una sola vida, la nuestra.

Una de las posibles soluciones a este mal de amores puede ser mezclar estas tres realidades –la que atañe a nuestro cuerpo, las referentes al resto del mundo y las del resto del universo– y darnos cuenta de que nuestra realidad puede ser mucho más interesante si pensamos en otros asuntos que no sean las novias o los novios. Con la ayuda de las teorías de célebres científicos como Albert Einstein o Isaac Newton, Ortega nos descubre todo un mundo fascinante de ciencia y amor, y desvela las claves de la pasión incondicional de los científicos con aquello que posee la cualidad espacial más grande de la historia: el universo. Su rutina lo hace especial para conocerlo de verdad. Nadie puede poseerlo y, sin embargo, nunca fue tan misterioso. El amor, un universo casi tan desconocido como el real, nunca fue tan idéntico a la ciencia.

Karen Montero.

COMPRAR LIBRO:
0 comentarios

NO LLORAR - LYDIE SALVAYRE

Cualquiera que me dijera que tengo que escribir una reseña para un libro me recomendaría evitar los típicos adjetivos como “Fantástico” o “Increíble” y, en cambio, argumentar razonadamente el porqué de esas palabras.

Pero si el libro es fantástico, es increíble y es genial también se tiene que decir, y así es el caso de No llorar por Lydia Salvayre (publicado recientemente por Anagrama). Sencillamente asombroso.

La escritora explica el verano de 1936 que vivió su madre, Montse, de un pequeño pueblo de Lleida. Fecha conocida por todos nosotros, esa historia, juntamente con el título, solo podría suscitarnos que se trata de un "dramón" de la Guerra Civil. Evidentemente, hay drama, hay terror y hay guerra, porque al fin y al cabo se trata de cómo empezó los tres años que sumieron a España en la miseria, pero también hay felicidad. Sí, felicidad en el año treinta y seis, porque ante todo, Montse dice que ese verano fue increíblemente dichosa. La historia de los antepasados de Salvayre, nacida en Francia, se mezcla con la historia del escritor Georges Bernanos, que vivió en 1936 en Palma de Mallorca y que vio como una violencia inaudita sacudía España y junto con ella, todas sus creencias. El escritor empezó a denunciar los actos en Los grandes cementerios bajo la Luna, libro que Salvayre lee a la vez que pone por escrito las memorias de su madre sobre los primeros años de la guerra y que confiere al texto otro punto de vista que refuerza la historia de Montse, Josep (su hermano), Diego (el hijo del cacique del pueblo) y amigos y familia, cuya vida va definiéndose según sus ideas políticas.

Lo increíble de Salvayre es que hace que una historia que ya conocemos a la perfección –explicada en los institutos hacia la saciedad– resulte no solamente amena sino también totalmente nueva. Con una prosa moderna e impoluta que plasma perfectamente cómo habla su madre o cómo se hablaba en aquel tiempo, nos mete dentro de una historia simple a la par que compleja. Porque si creías que lo sabías todo sobre cómo se vivió la guerra, sobre cómo actuaban los bandos, olvídate: no sabes nada. Al menos a mí siempre se me han enseñado que había los azules y los rojos, el ejército y los republicanos. Nada de matices, nada de sentimientos. Pero lo cierto es que un comunista y un libertario se podían llegar a odiar igual que un republicano y un aristócrata, que las relaciones estuvieron tremendamente influenciadas por las ideologías, que no todo el mundo quería “morir por su patria”. Que se puede ser feliz en tiempos de guerra –eso fue algo que me dijo un día mi abuela y que yo no creí. Eso lo he aprendido por Salvayre. A veces nos explican la historia tan estigmatizada, tan cuadrada, que no se nos ocurre pensar qué era lo que pasaba de verdad. Las películas y la mayoría de novelas no lo muestran y la mayoría de nosotros no buscaría nada más. Salvayre me ha enseñado otro punto distinto de la Guerra Civil Española y me avergüenzo que haya tenido que ser desde Francia. Admiro la manera en la que ella puede coger distancia, aunque fue su misma madre quién lo vivió, y explicarnos que no sólo Franco mató a miles de republicanos, sino hacernos ver que también ellos mataron a miles de curas (por ejemplo) y que, como ella misma cita en el libro “todos los fanatismos se parecen, y todos son equiparables”.

Cierro el libro y me invade un sentimiento de nostalgia, de felicidad, de melancolía, de rabia, de todo. Mi estómago está revuelto y no tiene nada que ver con el final, es algo más, es toda la novela que me he cogido por el pescuezo y me ha mostrado todo lo que pasó y me ha hecho emocionar hasta el punto de sentir la tirantez propia de las mejillas antes del lloro. Pero aunque creo que es un libro desgarrador, también sostengo que es un libro que recomendaría a todo el mundo: si te gusta el romance, si te gusta el drama, si te gusta la filosofía, la novela histórica, las novelas costumbristas, una prosa exquisita, un poco de poesía... No llorar es un libro para todos los públicos.

Nadie debería perdérselo.

Andrea Rovira.
@andreaishere

COMPRAR LIBRO:

 
;