CUANDO ÉRAMOS ÁNGELES - BEATRIZ RODRÍGUEZ

Las preguntas no gustan en un pueblo pequeño. Y menos si vienen de alguien que no es de allí. Remueven recuerdos y hacen decir en voz alta aquello que se piensa pero de lo que no se puede hablar y menos que se sepa que tú lo vas pregonando.

La novela de Beatriz Rodríguez nos sumerge en esta sociedad rural cerrada y cuidada con sus secretos. Tienen sus propias reglas y directrices que marcan de manera no escrita, pero sabida y asumida por todos, la vida cotidiana del pueblo. En ella, en esta sociedad, siempre ha habido familias de bien y familias humildes. Unas tienen el poder moral, otras el económico, y otras simplemente viven el día a día sin ningún hecho destacable, siempre igual, marcado por las fiestas y tradiciones y por el paso de las estaciones. Todos hemos vivido esta situación siendo del pueblo o siendo la forastera. Y todos podemos entender esa necesidad que se puede tener de salir huyendo de ese ambiente tan encorsetado, tradicional y cerrado que tiene algunos núcleos rurales, aunque claro está que no todos.

A Fuentegrande llegó Clara hace ya algo más de un año, su día a día es correr por la mañana hasta quedar exhausta y así no permitir que los pensamientos lleguen; trabajar en la pequeña oficina del periódico comarcal; emborracharse con whisky todas las noches e irse a dormir a su habitación del hostal del pueblo, regentado por Chabela.

Una mañana aparece muerto Fran Borrego, perteneciente a una de esas familias con un poder no escrito, y las preguntas de Clara y los personajes alrededor de Fran empiezan a aparecer. Nos llevan a años atrás, a cuando aparece Eugenia Pereira en el pueblo para veranear y cómo comienzan las relaciones de amistad, amor, celos y envidia tan propias de la adolescencia y tan características de la vida en un pueblo. Nos trasporta a esa época de la vida en la que estás a caballo de la infancia y la vida adulta, en la que se fragua tu personalidad. Donde esos amigos que comparten contigo ese momento te conocen mejor que nadie lo hará nunca. Es donde luchan tu yo real inocente y tu yo social, en el que influye el qué dirán, lo bien visto y lo que los demás esperan qué hagas. Es ese momento en el que quieres seguir jugando con muñecas, pero comienzas a descubrir la sexualidad y el sexo. Son noches de verbenas, de primeros bailes lentos, de borracheras y porros, de baños en la piscina con juegos infantiles, y miradas fugaces de deseo, y de noches sin dormir sincerándote con las amigas.

Y mientras Clara trabaja en el reportaje sobre la muerte de Fran Borrego, conocemos a Eugenia, a María, a Celestino, a Ángel, a Tomás, a Sebastián el Loco, a Roque el Puntas, a Alfonso y Rosario, y a Fran, en su vida adulta y en su adolescencia, cuando éramos ángeles.

Para ser sincera, me ha costado leer el libro. Se lee rápido ya que son apenas 250 páginas, pero he de reconocer que he tenido que releer párrafos porque me perdía en las descripciones de los lazos de amistad, o de familia. O porque no acababa de entender lo qué me quería decir, como si no hubiese concordancia gramatical o léxica, o me estaba perdiendo en el razonamiento. Después te acostumbras a esto y sigues la lectura, en la que a veces cae en un lenguaje vulgar o frases desafortunadas.

La historia me parece muy buena, las relaciones que se establecen en la adolescencia y cómo influyen en el presente de cada personaje, pero creo que le podría haber sacado más jugo a la historia y haber conseguido un libro más redondo.

Beatriz Rodríguez, nace en Sevilla en 1980 es licenciada en Filología Hispánica. Ha trabajado como editora para Trama Editorial, La Fábrica y el Grupo Anaya y colaboradora en revistas como El Rapto de Europa o Trama y Texturas. También ha participado en secciones literarias y de opinión en publicaciones del Grupo Andalucía Información y en la antología de relatos Watchwomen. Narradoras del siglo XXI.

En la actualidad codirige la editorial digital Musa a las 9, y el Festival de Poesía de Madrid (POEMAD).

Su primera novela fue La vida real de Esperanza Silva, publicada en 2013 por Casa de cartón.

Ángeles Martín.

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3 comentarios:

Adella Brac dijo...

El título me parece precioso. Pero después de leer tu reseña, no estoy segura de que me gustase la historia.
Me la apunto por si algún día me animo a darle una oportunidad :)
¡Un saludo!

marita dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ángeles martín dijo...

Gracias por el comentario Adella Brac. El argumento del libro es interesante,la narrativa puede que no sea la más acertada, pero estaría bien que leyeras el libro y luego nos dejas tu propia opinión. Otra vez gracias.

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