MI PEQUEÑA GUERRERA


Los días pasan rápido. Demasiado. Viéndote crecer del modo que lo haces, las semanas son horas y los meses semanas. Cada día nos sorprendes con algo nuevo, una palabra, un gesto… Y no paras. La vida se pasa tan rápido a tu lado que tengo miedo a no estar disfrutándola como mereces. Como ambas merecemos. 

Te miro mientras duermes, tranquila, con la respiración profunda y con tu preciosa cara relajada, parapetada por tus manitas. 

¿Cuándo dejaste de ser mi bebé para convertirte en una niña?

Cada día que pasa, me repito lo mismo: Que algo tuve que hacer bien en otra vida para que el destino me regalara la tuya. Pese que a veces lloro en silencio, grito en silencio y deseo estar sola, lejos del mundo porque apenas dormí la noche anterior ya que tu llanto y tu voz entrecortada, clamaba “mamá” una y otra vez, y solo deseabas el calor de mi pecho y de mi cuerpo para volver a dormirte. 

Así, me siento mala madre si te aparto de mi lado durante unas horas para poder tener tiempo para mí, para dormitar o simplemente amar el silencio que ahora tanto escasea en esta casa. Me siento culpable por necesitar ese espacio que ahora ocupas las veinticuatro horas del día o por necesitar volver a tener el control de mis actos sin que tú me reclames y deba dejar todo lo que estoy haciendo por ti. Es duro, muy duro pero cuando me miras con esos enormes ojos color aceituna, me sonríes y me abrazas, el mundo se detiene y nada más importa. 

Aunque me ha costado asimilar mi nueva condición, te has convertido en el centro de mi mundo, ese que ahora gira sólo por ti. Desde que me levanto hasta que te dejo dormida en tu cuna todo, absolutamente todo es por y para ti. Directa o indirectamente, eres lo que más importa, mi prioridad, mi corazón fuera de mi pecho. 

Jamás pensé el modo en que me cambiarias, el modo en el que ahora pienso, actúo, hablo e incluso respiro ha cambiado tanto respecto a cómo lo hacía antes… No es mejor ni peor, solo diferente. Ya no soy solo yo, eres tú, somos nosotras. 

Solo deseo, espero y pido que los días se enlentezcan un poco o que no crezcas tan deprisa. Aunque sé que es imposible y tu ritmo acelerado, imparable me lleva de la mano corriendo por la vida, sin soltarme, pidiéndome que te acompañe para siempre y así lo haré.

Una cosa más… Gracias. Gracias por haberme elegido como tu mamá. 

Mª Nieves Fernández.
@Marynfc

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